Aire: el enemigo invisible


Omar Oróstegui Restrepo

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Durante los últimos días, los bogotanos han sido testigos de un cielo azul despejado que tristemente es opacado por una capa gris que cubre toda la ciudad. Un paisaje que es recurrente para esta época del año debido a que las condiciones atmosféricas profundizan aún más los problemas de la mala calidad del aire en la ciudad.

El problema es bien conocido. La contaminación es la misma durante todo el año, solo que por estos días hay poco viento y mucho sol, lo cual hace que el material particulado permanezca más tiempo en la ciudad. También sabemos que la zona sur occidental de la ciudad (Bosa y Ciudad Bolívar) siempre ha registrado los peores indicadores y que son los vehículos del transporte de carga los que más contaminan: 38% del total de las fuentes móviles, mientras los hornos de ladrillo la mitad de la contaminación de las fuentes fijas.

Lo que no sabíamos es que el 14% de los casos de cáncer de pulmón en la ciudad están asociados a la contaminación del aire y que también tiene efectos negativos en las enfermedades cardiovasculares. El problema no son solo las fuentes contaminantes, más grave es la exposición a las mismas.

Bogotá debe cumplir con el plan decenal de descontaminación del aire,  mejorar el estado de la malla vial, ampliar la cobertura vegetal, hacer obligatorio el uso de filtros a quienes más contaminan y facilitar la renovación del parque automotor de carga, medidas que pueden ser insuficientes si no se trabaja con los municipios vecinos y los transportadores.

De lo contrario ese enemigo silencioso que no vemos, pero sentimos durante el día, seguirá tomando fuerza.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN