Aumenta el orgullo y empeora el optimismo en Bogotá

El orgullo y la satisfacción con Bogotá mejoran; la seguridad es el gran “pero” de una Alcaldía que está por terminar.

Comprender los cambios en la calidad de vida en una ciudad es difícil, sobre todo porque la subjetividad es un aspecto clave que tiende a ser muy variable, dependiendo del momento en el que las personas están, así como también de la influencia de su percepción de la realidad nacional, entre otros factores. Las alcaldías pueden hacer grandes inversiones en infraestructura o implementar programas sociales robustos, pero si esto no se traduce en una ciudadanía que percibe un mayor bienestar, la tarea queda incompleta. Para intentar incorporar al análisis del éxito o fracaso de una decisión pública, más allá de los datos objetivos y de gestión, Bogotá Cómo Vamos realiza desde hace 25 años la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC), una herramienta que permite indagar en las sensaciones, emociones y percepciones de los bogotanos.  

Históricamente, Bogotá ha estado por debajo de las otras grandes ciudades (Medellín, Cali y Barranquilla) en los 3 indicadores principales de la EPC: orgullo por la ciudad, satisfacción con Bogotá como ciudad para vivir, y optimismo de ciudad. Sin embargo, el 2023 está marcando un cambio en la tendencia. El orgullo por la ciudad aumentó significativamente pasando del 35% en 2022 al 53% en 2023 y, de manera similar, la satisfacción con Bogotá como ciudad para vivir aumentó del 44% al 53%. Aunque el optimismo empeoró (en 2022 el 65% de los encuestados consideró que las cosas iban por mal camino, en 2023 son el 69%), Bogotá se ha mantenido más estable que las demás ciudades, las cuales han caído sostenidamente.   

Por otro lado, el porcentaje de personas que considera que la gestión de la alcaldesa es mala disminuyó del 49% en 2019 al 33% en 2023. Las mujeres y el sur y occidente de la ciudad percibieron una mejor gestión, situación que contrasta con la peor calidad de vida que estos grupos perciben en el resto de las dimensiones, por ejemplo, en la seguridad. 

El gran reto de esta alcaldía es ese último punto, pues 6 de cada 10 personas considera que la seguridad desmejoró durante la actual administración. Adicionalmente, el porcentaje de bogotanos que se sentía inseguro en la ciudad aumentó del 37% al 52% entre 2022 y 2023, siendo los atracos callejeros el delito que más preocupa a las personas, y las mujeres, el grupo poblacional que más inseguro se siente.  

Otro aspecto que preocupa tiene que ver con la credibilidad en la institucionalidad. Cuando se les pregunta a las víctimas de los delitos si denunciaron, casi la mitad responde que no y las principales razones para no hacerlo es que no creen que denunciar genere alguna solución (40%), o que ya denunciaron y efectivamente no pasó nada (24%). Además, el 81% de los bogotanos considera que la probabilidad de que un delito sea sancionado es baja. El siguiente alcalde deberá luchar contra el cinismo legal que afecta la confianza ciudadana en la institucionalidad dispuesta para impartir justicia. 

Los robos también son una preocupación en la dimensión de movilidad, pues son la principal razón de insatisfacción con el transporte público. No obstante, la satisfacción general con Transmilenio viene subiendo constantemente desde 2018 y se ubica en un 39% de usuarios satisfechos en 2023. En la otra cara de la moneda las satisfacciones con carro y moto vienen bajando desde 2019, aunque aún se ubican muy por encima de las de Transmilenio con un 68% y 80% respectivamente en 2023. Estas son buenas noticias para la movilidad sostenible, pero aún falta mucho camino.  

Para conocer a profundidad los resultados de la EPC puede hacer uso del “Tablero de visualización” que desarrolló Bogotá Cómo Vamos, en él se pueden consultar los datos desde 2016 hasta 2023 para 88 indicadores de 15 dimensiones diferentes. Les invitamos a explorarlos junto con la presentación resumen de la EPC 2023 en la página web de Bogotá Cómo Vamos: www.bogotacomovamos.org.