Opinión

Covid-19 y adulto mayor

La actual coyuntura que vive el país por el COVID-19 y las diferentes recomendaciones sanitarias para frenar el brote y reducir el ritmo del crecimiento de los casos, nos ha demostrado que entre los más vulnerables están los adultos mayores, quienes carecen de un sistema inmunitario fuerte para combatir enfermedades infecciosas.

Las estadísticas, a la fecha, nos muestran una correlación directa entre mortalidad y edad. Por ejemplo, la tasa de mortalidad es del 3,6% para el grupo entre 60 y 69 años, del 8% para quienes tienen entre 70 y 79 y del 15% si superan los 80 años. Por supuesto, las cifras pueden variar dependiendo del contexto, la capacidad del sistema sanitario y la edad promedio de la población.

Hoy, cerca de 7 de cada 10 fallecimientos en la ciudad se registran en el grupo de personas mayores de 60 años. Las 5 primeras causas: enfermedades isquémicas del corazón (20,8%), enfermedades crónicas de las vías respiratorias (9,7%), enfermedades cerebrovasculares (7,4%), enfermedades hipertensivas (4,7%) y neumonía (4%).

De acuerdo con el último censo, la población mayor de 60 años en Bogotá es de 1.058.209 de personas, lo que equivale al 14% de la población total -aproximadamente la población total de Cartagena-. El 58% son mujeres, porcentaje que se incrementa con el paso del tiempo, básicamente porque los hombres tienen una menor esperanza de vida y mayor tasa de mortalidad.

Ahora, si miramos cuántos superan los 70 años -adultos mayores a quienes cobijan las restricciones de movilidad establecidas por el Gobierno Nacional- el número se reduce a 445.000, es decir, el 6% de los bogotanos, el equivalente a la población de Manizales.

Vale la pena mencionar que la capital, junto con el Eje Cafetero, Antioquia y Santander, registra índices de envejecimiento superiores al promedio del país.

Ese envejecimiento bogotano se explica porque la población crece a un ritmo más lento, hay una disminución de la mortalidad y una transición en la fecundidad. Se estima que entre 2015 y 2018 los nacidos vivos se redujeron un 15% en la ciudad, lo cual se evidencia en cambios de la pirámide poblacional, donde la base -que tiene las menores edades- tiende a reducirse, mientras la cúspide tiende a ensancharse. Hoy, por cada adulto mayor hay 2 jóvenes. Es posible que para mediados del siglo, esta relación se invierta.

Sin embargo, el envejecimiento por localidades es diferente, dados los procesos históricos de migración interna, la oferta de vivienda y la capacidad socio-económica de los hogares. Teusaquillo, Barrios Unidos, Chapinero y Usaquén tienen altos índices de envejecimiento, contrario San Cristóbal, Usme, Bosa, Ciudad Bolívar, que registran índices bajos.

Este panorama nos muestra retos más allá de la coyuntura. Es vital fortalecer las políticas sociales orientadas al bienestar de las personas mayores, con entornos protectores y saludables para una vejez digna y activa; mejorar los procesos de protección legal y los mecanismos para reducir la violencia en contra de este grupo poblacional.

Cifras de medicina legal muestran un incremento del 18% en la tasa de violencia contra los adultos mayores entre 2015 y 2018. La dependencia económica y psico-afectiva, la baja cobertura de seguridad social (estudios señalan que solo la tercera parte de la población tiene acceso al sistema pensional) y la soledad los hace vulnerables al abuso físico, sexual, psicológico y económico.

También es clave desarrollar programas y servicios más especializados, con un recurso humano bien formado en atención y cuidado del adulto mayor, así como trabajar con las familias y cuidadores para garantizar el respeto de los derechos de esta población.

En esta coyuntura del covid-19, distanciamiento social no significa olvido. Hay que ayudarles a comprar sus alimentos y asegurarse que tengan suficientes medicamentos y suministros; también que reciban una atención médica adecuada. Su cuidado y protección es un deber de la sociedad en su conjunto.

Por: Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

* Columna de opinión del director publicada en el diario El Tiempo

* Foto: Freepik

Artículos CCV

Corridas de toros: ¿prohibir o desincentivar?

Sumario: El Concejo de Bogotá realizó un debate de control político sobre el tema, y mientra algunos cabildantes hablan de maltrato animal, otros destacan los beneficios económicos de la tauromaquia para la ciudad. Ya se aprobó, en primer debate,  proyecto de Acuerdo que busca desincentivar las prácticas taurinas en la capital.

A raíz de la primera temporada taurina del año en la ciudad, que tuvo lugar en La Santamaría entre el 2 de febrero y 1 de marzo pasados, el Concejo de Bogotá inició un debate de control político.

Allí, se escucharon voces de protesta en contra de las corridas toros, al ser consideradas un acto de maltrato animal, y se sugirieron medidas para desincentivar esta polémica práctica en la capital del país.

La concejal Andrea Padilla, de la Alianza Verde, abrió el debate. En su exposición enfatizó que las autoridades públicas no pueden promocionar las corridas de toros. En este sentido señaló que entre 2016 y 2019 la Administración de Enrique Peñalosa fomentó las actividades taurinas flexibilizando las medidas contractuales bajo las cuales se concesiona la plaza de toros La Santamaría; además, fue laxa frente al consumo de bebidas alcohólicas y facilitó un despliegue excesivo de seguridad alrededor de este lugar.

En contraste, la concejal del mismo partido, Lucía Bastidas, negó que el ex-alcalde promoviera la tauromaquia en Bogotá durante su mandato y aseguró que tomó las medidas necesarias para desincentivar esta práctica en la ciudad. La cabildante recordó que, según la sentencia SU-056 de 2018, los alcaldes no tienen la competencia para prohibir las corridas de toros, dado que es el ente legislador quien tiene la facultad de fijar las condiciones para esos espectáculos.

A su vez, el concejal Álvaro Acevedo indicó que no existe voluntad política por parte del Congreso para frenar las corridas de toros y, por lo tanto, el maltrato animal. Recalcó que el Estatuto de Protección animal exceptúa, como actos de crueldad, a las corridas de toros, novilladas, corralejas, becerradas, tientas, rejoneo, coleo y peleas de gallos.

Por su parte, el concejal Edward Arias hizo mención de los efectos negativos que genera en los niños presenciar las corridas de toros: afecta su salud mental, su desarrollo social, afectivo y cognitivo.

En la misma vía, los concejales Yefer Vega y María Victoria Vargas rechazaron la asistencia de menores de edad a los eventos taurinos. Vargas afirmó que era inapropiada la presencia de infantes en la Plaza de Toros donde se ve violencia y hay consumo de licor. Por su parte, Vega argumentó que según la Ley 1018 de la ley de infancia y adolescencia, los niños tienen derecho a ser protegidos contra todas la acciones o conducta que causen muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico.

Bogotá y la tauromaquia

La concejal del partido Conservador, Gloria Elsy Díaz, señaló que según una encuesta de RCN Radio realizada en 2015, el 81% de los bogotanos consultados expresó estar en contra de las corridas de toros y solo el 19% manifestó estar a favor.

Así mismo, el concejal Yefer Vega contó que en los años 90s se vendían entre 50.000 y 70.000 entradas para actividades taurinas en Bogotá, cifra que para el 2017 disminuyó a 28.000 entradas.

Por su parte, el concejal Pedro Julián López destacó que la tauromaquia deja beneficios a la ciudad como la generación de empleo para ganaderos, monosabios, logísticos, personal de la plaza, personal de limpieza, toreros, fotógrafos y  meseros, entre otros. López indicó que en cada temporada taurina se generan más de 300 empleos directos; además, Bogotá recibe $1.500 millones por concepto de arrendamiento, impuesto de azar y espectáculos públicos. El cabildante destacó que con los recursos provenientes de esta actividad, el Distrito ha destinado más de $10.000 millones para parques y escenarios deportivos desde el año 2.000.

En contravía, el concejal Julián Rodríguez aseguró que las corridas de toros son perjudiciales para las finanzas de la ciudad si se tiene en cuenta todo el gasto en pie de fuerza usado por la Administración anterior para cubrir los espectáculos en la plaza la Santamaría.

¿Qué proponen los concejales frente a las corridas de toros?

El concejal Martín Rivera sugirió que de los ingresos brutos generados por actividades de explotación comercial de animales se destine un 20% al fondo para apoyar personas en condición de vulnerabilidad. Agregó que estos recursos podrían distribuirse entre el Instituto de protección y bienestar animal, el IDRD y la Secretaría de Integración Social.

Por su parte, la concejal Sara Castellanos propuso incluir preguntas sobre la tauromaquia en la próxima Encuesta Multipropósito de la ciudad, así como revisar el uso del suelo de la plaza de toros La Santamaría para eventos culturales en Bogotá.

A su vez, el concejal Diego Cancino recomendó hacer una ‘fiesta de colores’ en la cual se manifieste el rechazo a las corridas de toros de una manera no violenta y se haga un reconocimiento social a la vida. Cancino también sugirió realizar un challenge para que los ciudadanos hagan cartas dirigidas a los asistentes de las corridas explicando por qué no apoyan estos eventos.

Cabe destacar que el pasado 5 de marzo la Comisión Primera de Plan del Concejo aprobó en primer debate el proyecto de acuerdo 013 de 2020 «Por el cual se desincentivan las prácticas taurinas en el Distrito Capital y se dictan otras disposiciones».

Este proyecto, per se, no busca prohibir el toreo sino desincentivar esta práctica para proteger a los animales, tal como lo ordenan las sentencias C-666 de 2010 y C-889 de 2012.

La autora principal de la iniciativa, Andrea Padilla, expuso que con esta iniciativa se busca que solo se puedan realizar corridas de toros y novilladas en la plaza de toros la Santamaría, prohibir el consumo de bebidas alcohólicas en estos eventos, incrementar la tarifa del 10 al 20% en el impuesto de espectáculos taurinos y que los empresarios taurinos asuman todos los costos de seguridad y vigilancia de las corridas, entre otros.

Queda pendiente un segundo debate en Plenaria para que este proyecto pueda convertirse en Acuerdo de ciudad.

Opinión

Cuidar a nuestros adultos mayores

La medida de aislamiento preventivo obligatorio para las personas mayores de 70 años, decretada recientemente por el Gobierno Nacional con miras a protegerlos de la pandemia de Covid-19, representa enormes desafíos sociales en términos de atención familiar y prestación de servicios sociales para este grupo de edad.

Según estimaciones del DANE, en Bogotá existen 445.036 personas de 70 años o más, es decir, el 6% de la población de la capital. ¿De qué fallecen? Las 5 primeras causas de mortalidad de la tercera edad que reside en la ciudad son: enfermedades isquémicas del corazón (20,8%), enfermedades crónicas de las vías respiratorias (9,7%), enfermedades cerebrovasculares (7,4%), enfermedades hipertensivas (4,7%) y neumonía (4%).

Por ello es vital cuidar y proteger a los adultos mayores, brindándoles la atención y compañía necesarias para cumplir no solo con la restricción sino reducir su exposición al nuevo coronavirus.

En ese sentido es importante ayudarlos a cumplir con las medidas de higiene establecidas para evitar el contagio y, en particular, evitar que tengan contacto con familiares enfermos, pues no basta con distanciarlos socialmente si sus seres queridos no tienen la precaución de alejarse en caso de presentar síntomas de Infección Respiratoria Aguda -IRA.

El sistema de salud debe ser flexible para atender, con prioridad y calidad, a las personas mayores; facilitarles la atención médica domiciliaria, así como la entrega de medicamentos, reduce aún más su riesgo de exposición a infecciones respiratorias. De igual forma, hay que garantizarles el despacho en casa de alimentos y otros productos de primera necesidad.

La ciudad debe rodear a sus adultos mayores y comprometerse con su cuidado, no solo en esta contingencia sino en la cotidianidad.

Por: Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

* Foto: peoplecreations

 

Red Ciudades Cómo Vamos

Informe Cómo Vamos en Educación Orientada al Empleo 2014…

El presente informe del estado de la Educación orientada al Empleo (EOE) en laRed de Ciudades Cómo Vamos (RCCV) tiene como objetivo principal brindar información actualizada sobre esta temática a nivel territorial y plantear análisis relevantes para la toma de decisiones de política pública.

Ver informe completo



Informe Educación Orientada al Empleo – 2019 (Text)

Comunicados

Bogotá avanza en política social e infraestructura pero tiene…

Disminuir el hurto a personas, reducir las emisiones de material particulado, bajar el desempleo juvenil y mejorar la calidad, eficiencia y seguridad del transporte público, algunos de los principales retos para la próxima Administración. Se destacan avances en: calidad educativa, disminución de deserción escolar, reducción de homicidios, descenso en la fecundidad adolescente y reducción del déficit de vivienda.

 

Bogotá, 1 de agosto de 2019

En los últimos tres años, la calidad de vida en Bogotá muestra avances significativos en sus indicadores de política social, pero persisten desafíos en materia de seguridad, movilidad sostenible, mercado laboral, hábitat y medio ambiente, temas relevantes en la agenda ciudadana.

En política social, se destaca el descenso de la mortalidad materna y la mortalidad infantil; la disminución de la fecundidad adolescente; el descenso de la deserción escolar y una mejora considerable en la calidad educativa de los colegios oficiales. También se registran avances significativos en la reducción de la tasa de homicidios y un menor número de víctimas fatales en accidentes de tránsito (bajó un 6% respecto al año anterior).

Preocupan, sin embargo, el aumento del hurto a personas (creció 17% entre el primer semestre de 2018 y el primer semestre de 2019), el crecimiento de la vivienda informal (entre 2.000 y 4.500 predios, por año, desde el 2010) y las elevadas tasas de violencia interpersonal y de violencia contra niños y adolescentes.

Así lo revela el más reciente Informe de Calidad de Vida en la ciudad, que anualmente realiza el programa Bogotá Cómo Vamos, una radiografía de cómo avanza la capital, en 12 sectores distintos, a partir del análisis de más de 400 indicadores.

También llaman la atención el alto índice de desempleo juvenil, el incremento del parque automotor, la contaminación de los ríos urbanos, los problemas de calidad del aire y la creciente insatisfacción ciudadana con el servicio del transporte público.

En esta nueva edición, y por tercer año consecutivo, el informe también evalúa el nivel de cumplimiento de 50 metas estratégicas del Plan Distrital de Desarrollo, seleccionadas por expertos, según lo esperado para el tercer año de gobierno de la Administración actual.

Se encontró avances en el 72% de las metas (54% avanza satisfactoriamente y 18% tiene avances relativos);el 26% no presenta avances significativos y un 2%, por cambios metodológicos, carece de concepto.

Algunas de las metas del Distrito con mayores avances son: reducir la tasa de trabajo infantil, disminuir la tasa de homicidios, disminuir en 15% las fatalidades en accidentes de tránsito, mejorar el estado de la malla vial, subir el desempeño de los colegios oficiales en las pruebas Saber 11 y reducir la mortalidad infantil. Entre las metas de avance relativo se destaca la construcción de 120 km de ciclorrutas, la gestión de suelo para proyectos de renovación urbana y los avances técnicos en la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial – POT.

Las metas con pocos avances: disminuir los tiempos de espera para asignar citas con especialistas (la meta son 5 días de espera), aumentar la satisfacción con el transporte público troncal y zonal (la meta es alcanzar el 30%), calidad del agua y diseñar y poner en marcha un plan anti-evasión en el sistema de transporte público.

 

¿CÓMO VA BOGOTÁ?

EN SEGURIDAD Y CONVIVENCIA CIUDADANA

  •  Continúa reducción de homicidios. Se pasó de una tasa de 14,2 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2017 (1.150 casos) a 13,3 en 2018 (1.089 casos). En el último año, el 52% de éstos se cometió con arma de fuego y el 42%, con arma blanca, el cual subió un 13% con respecto a 2014. El 43% de los casos de homicidios se concentró en Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa.
  • Preocupa alta incidencia de hurto a personas. Durante el primer semestre de 2019 se registraron 58.092 hurtos a personas, un 17% más con respecto al mismo periodo del año anterior (49.049). Entre enero y junio de 2019, ocurrieron 9.836 robos en TransMilenio (54 al día) y 706 al interior de buses del SITP (4 diarios); así mismo, ocurrieron 5 hurtos diarios en buses del SITP provisional (828 casos). El 20% de los hurtos a personas sucedieron en el transporte público.

En el 2018, se reportaron 104.514 hurtos a personas. Chapinero, Santa Fe y La Candelaria, las localidades con mayor tasa de hurtos a personas. El celular fue el elemento más robado (65.066 en 2018). Vale anotar que disminuyó el hurto de automotores en un 8% y el de motos, en un 12%.

  • Una ciudad agresiva. Bogotá tiene la segunda tasa más alta de violencia interpersonal del país (358,7 casos por cada 100 mil habitantes) y la tercera más alta en violencia contra niños y adolescentes (47,26 casos por cada 100 mil habitantes). Adicionalmente, se registra un incremento en las tasas de violencia de pareja y contra la tercera edad.

 

Recomendaciones:

Continuar conel Plan Integral de Convivencia y Seguridad Ciudadana (PICS).

* Mantener el control al porte de armas blancas.

* Mejorar intervenciones en cadena criminal (receptación, comercialización y venta ilegal).

* Fortalecer la gestión e investigación policial y el proceso judicial.

* Desarrollar estrategias para la resolución pacífica de conflictos.

 

EN MOVILIDAD

  •  El parque automotor se duplicó en la última década. Hoy, por cada 3 habitantes hay 1 vehículo a motor y por cada moto, hay 4 carros. De continuar el ritmo de crecimiento actual, en 2025 habrá más de 3 millones de vehículos. Hoy circulan 2´393.077 matriculados en Bogotá.
  • A pesar de la baja satisfacción, el transporte público es el más usado. Seis de cada 10 capitalinos se mueven en él, pero solo el 13% de quienes usan TransMilenio se sienten satisfechos con su servicio y un 25% de los usuarios del SITP están conformes con éste. Entre 2016 y 2018, disminuyó en un 9% el número de pasajeros del SITP y en un 2%, el de TransMilenio.
  • Menos víctimas fatales en las vías. Entre 2014 (606) y 2018 (514), se redujo en un 15% el número de muertes (92 fallecimientos menos).
  • Peatones, los más vulnerables. Aunque las cifras vienen bajando, hoy representan el 47% de las víctimas fatales. Su interacción más peligrosa es con la motocicleta: 80 peatones murieron en siniestros viales donde la moto se vio involucrada. Los buses, incluyendo el TPC, zonal y troncal, se vieron involucrados en la muerte de 50 peatones. Hay que prestarle atención al incremento de ciclistas fallecidos en las vías (14% más entre 2014 y 2018).
  • La malla vial se expandió. En los últimos 3 años creció en 18 km, pasando de 13.971 km a 13.989 km. El 57% de la malla vial está en buen estado.

Recomendaciones:

* Priorizar la calidad del servicio y la seguridad en el transporte público masivo.

* Continuar con la estrategia Visión Cero.

* Trabajar en gestión del tráfico y planeación financiera.

* Favorecer un transporte amigable con el medio ambiente.

* Generar consensos en proyectos estratégicos de movilidad.

 

 EN POBREZA, SALUD Y EDUCACIÓN

  •  Cambios en los índices de pobreza. La pobreza multidimensional (aquella que identifica carencias a nivel del hogar y de las personas en salud, educación y nivel de vida) pasó de 5,4% en 2014 a 4,4% en 2018, mientras que la pobreza monetaria (incapacidad de la persona para satisfacer sus necesidades básicas) pasó de 10,1% en 2014 a 12,4% en 2018. Se estima que hoy, en la ciudad, existen cerca de 1’000.000 de personas con ingresos per cápita que no superan los $ 283.828 mensuales.
  • Logros y desafíos en salud pública. La razón de mortalidad materna pasó de 29,9 gestantes fallecidas por cada 100 mil nacidos vivos (2014) a 25,2 por cada 100 mil (2018). Entre 2014 y 2018, la tasa de mortalidad infantil bajó de 9,4 a 8,8 por cada 1.000 nacidos vivos. Los nacimientos en madres entre 10 y 19 años también disminuyeron: mientras en 2014 se registraron 17.101, en 2018 fueron 10.949.

Desafíos: Viene en aumento la notificación de casos de VIH-Sida (la tasa aumentó un 19% entre 2016 y 2018, es decir, 616 casos más en los últimos 3 años. En 2018 se notificaron 3.395). Disminuye cobertura de vacunación: el año anterior, solamente la vacuna de la tuberculosis BCG alcanzó una cobertura útil en el Distrito Capital (97,2%). Las demás no llegan al 90% de cobertura. Aumentan casos de desnutrición crónica: se pasó de 22.740 casos (2016) a 29.965 (2018), lo que conlleva un aumento en la prevalencia. Crece prevalencia de niños con bajo peso al nacer: En 2016 fue del 12,6% y en 2018, del 13,5%.

  • La educación viene avanzando, pero persisten los retos. La deserción escolar en el sector oficial viene bajando (en 2014 era de 2,5% y en 2017 se ubicó en 1,6%). Sin embargo, cerca de 62.000 niños en edad escolar están por fuera del sistema. Aumentó el porcentaje de colegios oficiales ubicados en las categorías A y A+: mientras en 2014 era el 11%, en 2018 subió al 26,7%. Se estima que por cada estudiante de colegio público en estas categorías hay 3 de colegio privado.

Desafíos: La implementación de la Jornada Única sigue siendo un reto. Mientras en 2016 el 4% de la matrícula de colegios oficiales se encontraba en esta modalidad, en 2018 llegó al 14%, sin embargo, aún dista de la meta que a 2020 se había fijado la Administración: 30%. Hay poco avance en bilingüismo: los resultados están por debajo del 15%.

  • En Bogotá, 1 de cada 5 jóvenes menores de 24 años no estudia ni trabaja y el 65% son mujeres. Frente a esto, es importante repensar la pertinencia de la Educación Orientada al Empleo – EoE-, aquella que contempla no solo la formación técnica y tecnológica sino los cursos por horas que imparten las instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano.

Recomendaciones:

* Revisar asignación de subsidios.

* Consolidar estrategia para afrontar la continua migración.

* No bajar la guardia en: desnutrición aguda y crónica en menores de 5 años, cobertura en vacunación, bajo peso al nacer y VIH-Sida.

* Reducir las brechas en la calidad de la educación, continuar la implementación de la Jornada Única, apostarle al bilingüismo, mejorar la calidad y pertinencia de la educación superior y continuar los esfuerzos para bajar la deserción escolar.

 

EN MEDIO AMBIENTE

  •  Viene mejorando la calidad del aire, pero no cumple con los estándares establecidos por la OMS. En 2018, Bogotá tenía un nivel de concentración PM10 de 39 micras por metro cúbico, muy por encima del nivel permitido por la OMS: 20. En PM2.5, ese valor fue de 17 micras por metro cúbico (la OMS permite 10). Sin embargo, el aire viene mejorando: en 2014, esos valores eran de 52 y 24 micras por metro cúbico, respectivamente. En 2014, la industria aportó el 54% de las emisiones de PM por combustión en la ciudad; las fuentes móviles, el 44% y los incendios forestales, el 2%.Kennedy sigue registrando la peor calidad del aire de la ciudad.
  • Crece contaminación en los ríos urbanos. Hay una pérdida importante en los valores de calidad del agua, principalmente en el río Tunjuelo, donde se pasó de una clasificación de estado ‘aceptable’ a ‘marginal’.
  • Aumentan residuos que llegan a Doña Juana. Entre 2016 (2’253.072) y 2018 (2’333.568) creció en 3,6% la proporción de residuos que se disponen en el relleno sanitario. De otro lado, se estima que el 25% de los residuos que se producen en la ciudad son aprovechados.

 Recomendaciones:

Priorizar laimplementación del Plan decenal de descontaminación del aire.

* Regular el transporte de carga y ejercer mayor inspección y vigilancia a las industrias.

* Incrementar el arbolado urbano y la cobertura verde en el espacio público.

* Dar mayor énfasis al plan de gestión y manejo de residuos sólidos, a propósito de las grandes obras civiles que se avecinan.

* Mejorar la calidad hídrica de los ríos y continuar con las apuestas de descontaminación del Río Bogotá.

 

EN HÁBITAT

  •  Baja déficit de vivienda. Hoy, existe un 44% menos de hogares en déficit. El déficit general, que en el 2003 estaba en 325.796 unidades, bajó a 123.883 en el 2017. El déficit cuantitativo llegó a 54.518 en 2017 y el cualitativo, a 69.365, mientras que en 2014 se encontraban, respectivamente, en 87.262 y 133.538.
  • Crece la vivienda informal en la ciudad. La densificación en los barrios de origen informal es un fenómeno difícil de medir. Se estima que, anualmente, se realizan entre 12 mil y 13 mil ampliaciones de vivienda en sectores de origen informal. Esta cifra es similar a la producción anual de vivienda VIS y VIP. Desde 2010, la expansión informal ha fluctuado entre 2.000 y 4.500 predios por año. En 2018, las nuevas ocupaciones ilegales monitoreadas llegaron a 2.919.
  • El 2018, un año difícil para el sector de la construcción en Bogotá. Se iniciaron 26.798 viviendas, la cifra más baja desde 2004 cuando la ciudad se recuperaba de la crisis del año 2000; en el último año, se redujo la iniciación de vivienda en un 32% (se iniciaron 35.630 viviendas en 2017). El declive en las iniciaciones fue particularmente notorio en el segmento de Vivienda de Interés Prioritario – VIP (de 8.255 viviendas iniciadas en 2017 a 1.933 en 2018, es decir, un 76,6% menos).

 Recomendaciones:

* Establecer, por zonas de la ciudad, metas de generación de vivienda VIS y VIP.

* Continuar programas de vivienda social, titulación de predios y mejoramiento de entornos.

* Mantener e incentivar el desarrollo de proyectos de vivienda en el centro de la ciudad.

* Promover una mayor articulación entre la política pública habitacional integral y los instrumentos de planeación urbana.

* Ejercer mayor control sobre las ampliaciones ilegales, de manera que se garanticen la normatividad de habitabilidad y la de sismo-resistencia.

 

EN ENTORNO MACROECONÓMICO Y DESARROLLO EMPRESARIAL

  •  Bogotá es el motor de la economía nacional. Aporta el 26% del PIB, genera el 18,3% de las exportaciones del país y produce el 92% de los servicios creativos. En el último año, tuvo un crecimiento económico cercano al 3%, valor que en 2017 fue del 2,3%.
  • La capital se consolida como el mayor centro empresarial. Bogotá es la mayor plataforma empresarial del país, con más de 498.000 empresas y con la mayor actividad emprendedora. En los últimos diez años, el promedio anual de creación de empresas fue de 64.000.
  • La ciudad concentra el 29% de las empresas del país. Hoy, es la cuarta ciudad en América Latina más atractiva para invertir y la quinta mejor ciudad para los negocios. Además, concentra el 40% del mercado de moda en el país.
  • Los jóvenes, los más afectados por el desempleo. Mientras en 2018 la tasa de desempleo en la ciudad se ubicó en 10,5%, en la población joven llegó al 17,4%. De otro lado, las personas con mayor nivel de escolaridad tienen menores tasas de desempleo, pero tardan más semanas en encontrar trabajo (una persona con secundaria tarda 19 semanas y una persona con posgrado, 32 semanas).

Recomendaciones:

* Seguir con las apuestas en: especialización inteligente, iniciativas de clúster e innovación para el emprendimiento.

* Crear estrategias para disminuir el desempleo juvenil.

* Fortalecer la Educación Orientada al Empleo.

* Apoyar iniciativas en innovación, ciencia y tecnología.

* Crear estrategias para fortalecer el turismo especializado.

 

EN GESTIÓN Y FINANZAS PÚBLICAS

  •  En el 2018, los ingresos totales de la capital ascendieron a $ 16,7 billones, es decir, un aumento del 13,2% respecto al año 2017. El monto de ingresos corrientes (tributarios y no tributarios) superó el valor presupuestado para 2018: se recaudaron $ 9,07 billones frente a los $ 8,9 billones esperados.
  • El recaudo total de impuestos en la capital, entre 2016 y 2018, alcanzó los $ 23,1 billones (nominales). En Bogotá existen más de 26 gravámenes locales (14 impuestos, 1 tasa, 1 sobretasa, 6 contribuciones y 4 estampillas) y en esta Administración se crearon dos más, acentuando la carga tributaria.
  • Los gastos ascendieron a $ 23,9 billones en 2018. La mayor participación la tienen los gastos de la Administración Central, con el 48%, seguidos por el gasto de los establecimientos públicos, con el 27%.
  • Sector movilidad tiene la más baja ejecución presupuestal.Siete sectores superaron el 95% de ejecución presupuestal. Se evidencian porcentajes bajos, respecto al promedio, en sectores como Hacienda y Movilidad.
  • Bogotá tiene un buen nivel de endeudamiento. La deuda de la ciudad se estima en $ 1,192 billones, monto que representa un 11,1% de los ingresos corrientes, muy por debajo del límite legal de endeudamiento crítico (80%).

Recomendaciones:

* Estabilizar los procesos de actualización y liquidación del impuesto predial, ante quejas ciudadanas.

* Implementar estrategias para reducir la cantidad de vehículos que circulan en la ciudad y que no son matriculados en Bogotá.

* Mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.

 

EN DEMOGRAFÍA

  •  La población crece a un ritmo más lento y con una tendencia sostenida de envejecimiento. Entre 2005 y 2018 creció un 4%. Hoy, por cada 100 menores de 15 años hay 47 mayores de 64 años. En 2005, había 100 menores de 15 años por cada 20 mayores de 64 años. Mientras en 2015 nacieron 102.225 personas, en 2018 nacieron 87.349.
  • El promedio de personas por hogar tiende a reducirse. En 2005 eran 3,5 personas por hogar; en 2018, 2,9. Además, 2 de cada 10 hogares son unipersonales.
  • Las localidades cambiaron su composición. La población aumentó en las zonas Norte, Suroccidente y Occidente y disminuyó en Centro-oriente, Centro y Suroriente.
  • Los municipios de la Sabana crecieron más que Bogotá. Cifras preliminares señalan queMosquera creció 50%; Cajicá, 45%; Cota, 38%; Soacha, 37%; Funza, 33% y Chía, 24%.

 Recomendaciones:

* Desarrollar infraestructura urbana para el cuidado y crear oferta de vivienda ajustada a los cambios demográficos.

* Focalizar servicios.

* Ofrecer soluciones de movilidad al borde la ciudad.

* Mejorar los accesos a Bogotá.

* Hábitat con visión regional y equipamiento compartido.

 

Sobre Bogotá Cómo Vamos

Nació en 1998 como un ejercicio independiente e imparcial. Desde entonces, se ha caracterizado por ejercer un control social a la gestión pública de la capital, por medir las transformaciones de Bogotá y por realizar una veeduría propositiva que fomenta la rendición de cuentas de las diferentes administraciones frente a los temas que afectan la calidad de vida de los bogotanos.

El Tiempo Casa Editorial, la Pontificia Universidad Javeriana, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Fundación Corona se unieron dos décadas atrás para conformar esta iniciativa ciudadana, la cual ha sido replicada en otras ciudades de Colombia -en el país ya existen 16 programas ‘Cómo Vamos’- y en 14 países de América Latina y el Caribe, donde funciona más de 60 iniciativas similares a la nuestra.

Comunicados

Gestión social: una tarea pendiente en obras de infraestructura…

Bogotá Cómo Vamos y la Veeduría Distrital diseñaron e implementaron una metodología de valoración y de seguimiento a las estrategias de gestión social en proyectos de infraestructura de la ciudad. La nueva herramienta consta de siete principios, 15 atributos y 145 criterios que fueron aplicadas a 6 obras de infraestructura pública.

Bogotá D.C., 13 de diciembre de 2019

Bogotá Cómo Vamos y la Veeduría Distrital diseñaron e implementaron una metodología para la valoración y el seguimiento a las estrategias de Gestión Social de Proyectos de Infraestructura Pública GESPI en Bogotá, con el propósito de brindar recomendaciones y generar alertas encaminadas a cualificar la formulación de los planes de gestión social que lleven a cabo las diferentes entidades del Distrito.

Se entiende por gestión social el conjunto de actividades mínimas e integradas que se implementan durante todo el ciclo de los proyectos para mejorar la calidad de vida, garantizar derechos de la ciudadanía y fomentar el cuidado de lo público. Además, permite identificar las características de los territorios, poblaciones o sectores donde se desarrollan las obras, anticiparse a los impactos negativos de la intervención e influir en la reducción de riesgos de corrupción e ineficiencias administrativas por sobrecostos de los proyectos que se ponen en marcha.

La nueva metodología se aplicó a seis proyectos: Transmicable, Primera Línea del Metro de Bogotá PLMB, Transmilenio por la carrera Séptima, Centro Felicidad del Parque El Tunal, Hospital de Bosa y Rehabilitación y reconstrucción de la malla vial local de la Localidad de Santa Fe.

El instrumento desarrollado por Bogotá Cómo Vamos y la Veeduría Distrital prioriza, como aspectos fundamentales para una adecuada gestión social de los proyectos de infraestructura pública la sostenibilidad, la mitigación de impactos, el cumplimiento de compromisos, el servicio a la ciudadanía, la participación ciudadana, el acceso a la información y la capacidad institucional.

Pese a que el análisis de las seis obras arroja un avance general del 66% en la inclusión de acciones mínimas que deben formar parte de las estrategias de gestión social, aún persisten varios retos en el acceso a información, en la comunicación con la ciudadanía, en el cumplimiento de compromisos, en la coordinación interinstitucional y en la participación ciudadana.

Para el caso de los proyectos la inclusión de acciones mínimas que deben formar parte de GESPI registra el siguiente avance: Transmicable 80 %; Transmilenio por la Séptima 79 %; Primera Línea del Metro 72 %; Hospital de Bosa 63 %; Malla vial en la localidad de Santa Fe 58 %; y Centro Felicidad El Tunal 46 %.

Los principios que registran mayor avance, según la información recopilada, son: Mitigación de impactos 77 %, Participación ciudadana 73 %, Servicio a la ciudadanía 71 %, y Sostenibilidad 70 %. Por su parte, los menores avances se presentan en el Cumplimiento de compromisos 54 %, la Capacidad institucional 58 % y el Acceso a la información 67 %. La meta es llegar al 100 % en el cumplimiento de las acciones mínimas en cada uno de los siete principios priorizados.

Uno de los retos identificados es que la ciudad no cuenta con lineamientos comunes que orienten las estrategias de GESPI de todas las entidades del Distrito, por lo cual las mismas dependen de la experticia acumulada de cada entidad, de la voluntad de quien lidere el proyecto a ejecutarse o de la capacidad de la ciudadanía para exigir la realización de acciones de relación con la comunidad.

La nueva Administración Distrital debe definir lineamientos generales para el diseño e implementación de estrategias de GESPI con el fin de que las mismas respondan a esfuerzos sistemáticos, intencionados e integrales de fortalecimiento de la relación de las entidades con la ciudadanía.

Además, se debe fortalecer una comunicación constante con la ciudadanía, a través de mecanismos de transparencia activa; acceso a la información pública clara y oportuna; cumplir los compromisos que se suscriban con la ciudadanía; promover veedurías ciudadanas e iniciativas de control social; fomentar la cultura ciudadana para la apropiación de las obras de infraestructura y el cuidado de lo público; favorecer la coordinación interinstitucional para el desarrollo de las obras; e implementar mecanismos de seguimiento y evaluación a las acciones de mitigación de riesgos en todo el ciclo de los proyectos de infraestructura, entre otros aspectos.

Calidad de vida

Bogotá avanza en política social e infraestructura pero tiene…

Bogotá, 1 de agosto de 2019

En los últimos tres años, la calidad de vida en Bogotá muestra avances significativos en sus indicadores de política social, pero persisten desafíos en materia de seguridad, movilidad sostenible, mercado laboral, hábitat y medio ambiente, temas relevantes en la agenda ciudadana.

En política social, se destaca el descenso de la mortalidad materna y la mortalidad infantil; la disminución de la fecundidad adolescente; el descenso de la deserción escolar y una mejora considerable en la calidad educativa de los colegios oficiales. También se registran avances significativos en la reducción de la tasa de homicidios y un menor número de víctimas fatales en accidentes de tránsito (bajó un 6% respecto al año anterior).

Preocupan, sin embargo, el aumento del hurto a personas (creció 17% entre el primer semestre de 2018 y el primer semestre de 2019), el crecimiento de la vivienda informal (entre 2.000 y 4.500 predios, por año, desde el 2010) y las elevadas tasas de violencia interpersonal y de violencia contra niños y adolescentes.

Así lo revela el más reciente Informe de Calidad de Vida en la ciudad, que anualmente realiza el programa Bogotá Cómo Vamos, una radiografía de cómo avanza la capital, en 12 sectores distintos, a partir del análisis de más de 400 indicadores.

También llaman la atención el alto índice de desempleo juvenil, el incremento del parque automotor, la contaminación de los ríos urbanos, los problemas de calidad del aire y la creciente insatisfacción ciudadana con el servicio del transporte público.

En esta nueva edición, y por tercer año consecutivo, el informe también evalúa el nivel de cumplimiento de 50 metas estratégicas del Plan Distrital de Desarrollo, seleccionadas por expertos, según lo esperado para el tercer año de gobierno de la Administración actual.

Se encontró avances en el 72% de las metas (54% avanza satisfactoriamente y 18% tiene avances relativos);el 26% no presenta avances significativos y un 2%, por cambios metodológicos, carece de concepto.

Algunas de las metas del Distrito con mayores avances son: reducir la tasa de trabajo infantil, disminuir la tasa de homicidios, disminuir en 15% las fatalidades en accidentes de tránsito, mejorar el estado de la malla vial, subir el desempeño de los colegios oficiales en las pruebas Saber 11 y reducir la mortalidad infantil. Entre las metas de avance relativo se destaca la construcción de 120 km de ciclorrutas, la gestión de suelo para proyectos de renovación urbana y los avances técnicos en la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial – POT.

Las metas con pocos avances: disminuir los tiempos de espera para asignar citas con especialistas (la meta son 5 días de espera), aumentar la satisfacción con el transporte público troncal y zonal (la meta es alcanzar el 30%), calidad del agua y diseñar y poner en marcha un plan anti-evasión en el sistema de transporte público.

 

¿CÓMO VA BOGOTÁ?

EN SEGURIDAD Y CONVIVENCIA CIUDADANA

  •  Continúa reducción de homicidios. Se pasó de una tasa de 14,2 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2017 (1.150 casos) a 13,3 en 2018 (1.089 casos). En el último año, el 52% de éstos se cometió con arma de fuego y el 42%, con arma blanca, el cual subió un 13% con respecto a 2014. El 43% de los casos de homicidios se concentró en Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa.
  • Preocupa alta incidencia de hurto a personas. Durante el primer semestre de 2019 se registraron 58.092 hurtos a personas, un 17% más con respecto al mismo periodo del año anterior (49.049). Entre enero y junio de 2019, ocurrieron 9.836 robos en TransMilenio (54 al día) y 706 al interior de buses del SITP (4 diarios); así mismo, ocurrieron 5 hurtos diarios en buses del SITP provisional (828 casos). El 20% de los hurtos a personas sucedieron en el transporte público.

En el 2018, se reportaron 104.514 hurtos a personas. Chapinero, Santa Fe y La Candelaria, las localidades con mayor tasa de hurtos a personas. El celular fue el elemento más robado (65.066 en 2018). Vale anotar que disminuyó el hurto de automotores en un 8% y el de motos, en un 12%.

  • Una ciudad agresiva. Bogotá tiene la segunda tasa más alta de violencia interpersonal del país (358,7 casos por cada 100 mil habitantes) y la tercera más alta en violencia contra niños y adolescentes (47,26 casos por cada 100 mil habitantes). Adicionalmente, se registra un incremento en las tasas de violencia de pareja y contra la tercera edad.

 

Recomendaciones:

* Continuar conel Plan Integral de Convivencia y Seguridad Ciudadana (PICS).

* Mantener el control al porte de armas blancas.

* Mejorar intervenciones en cadena criminal (receptación, comercialización y venta ilegal).

* Fortalecer la gestión e investigación policial y el proceso judicial.

* Desarrollar estrategias para la resolución pacífica de conflictos.

 

EN MOVILIDAD

  •  El parque automotor se duplicó en la última década. Hoy, por cada 3 habitantes hay 1 vehículo a motor y por cada moto, hay 4 carros. De continuar el ritmo de crecimiento actual, en 2025 habrá más de 3 millones de vehículos. Hoy circulan 2´393.077 matriculados en Bogotá.
  • A pesar de la baja satisfacción, el transporte público es el más usado. Seis de cada 10 capitalinos se mueven en él, pero solo el 13% de quienes usan TransMilenio se sienten satisfechos con su servicio y un 25% de los usuarios del SITP están conformes con éste. Entre 2016 y 2018, disminuyó en un 9% el número de pasajeros del SITP y en un 2%, el de TransMilenio.
  • Menos víctimas fatales en las vías. Entre 2014 (606) y 2018 (514), se redujo en un 15% el número de muertes (92 fallecimientos menos).
  • Peatones, los más vulnerables. Aunque las cifras vienen bajando, hoy representan el 47% de las víctimas fatales. Su interacción más peligrosa es con la motocicleta: 80 peatones murieron en siniestros viales donde la moto se vio involucrada. Los buses, incluyendo el TPC, zonal y troncal, se vieron involucrados en la muerte de 50 peatones. Hay que prestarle atención al incremento de ciclistas fallecidos en las vías (14% más entre 2014 y 2018).
  • La malla vial se expandió. En los últimos 3 años creció en 18 km, pasando de 13.971 km a 13.989 km. El 57% de la malla vial está en buen estado.

Recomendaciones:

* Priorizar la calidad del servicio y la seguridad en el transporte público masivo.

* Continuar con la estrategia Visión Cero.

* Trabajar en gestión del tráfico y planeación financiera.

* Favorecer un transporte amigable con el medio ambiente.

* Generar consensos en proyectos estratégicos de movilidad.

 

 EN POBREZA, SALUD Y EDUCACIÓN

  •  Cambios en los índices de pobreza. La pobreza multidimensional (aquella que identifica carencias a nivel del hogar y de las personas en salud, educación y nivel de vida) pasó de 5,4% en 2014 a 4,4% en 2018, mientras que la pobreza monetaria (incapacidad de la persona para satisfacer sus necesidades básicas) pasó de 10,1% en 2014 a 12,4% en 2018. Se estima que hoy, en la ciudad, existen cerca de 1’000.000 de personas con ingresos per cápita que no superan los $ 283.828 mensuales.
  • Logros y desafíos en salud pública. La razón de mortalidad materna pasó de 29,9 gestantes fallecidas por cada 100 mil nacidos vivos (2014) a 25,2 por cada 100 mil (2018). Entre 2014 y 2018, la tasa de mortalidad infantil bajó de 9,4 a 8,8 por cada 1.000 nacidos vivos. Los nacimientos en madres entre 10 y 19 años también disminuyeron: mientras en 2014 se registraron 17.101, en 2018 fueron 10.949.

Desafíos: Viene en aumento la notificación de casos de VIH-Sida (la tasa aumentó un 19% entre 2016 y 2018, es decir, 616 casos más en los últimos 3 años. En 2018 se notificaron 3.395). Disminuye cobertura de vacunación: el año anterior, solamente la vacuna de la tuberculosis BCG alcanzó una cobertura útil en el Distrito Capital (97,2%). Las demás no llegan al 90% de cobertura. Aumentan casos de desnutrición crónica: se pasó de 22.740 casos (2016) a 29.965 (2018), lo que conlleva un aumento en la prevalencia. Crece prevalencia de niños con bajo peso al nacer: En 2016 fue del 12,6% y en 2018, del 13,5%.

  • La educación viene avanzando, pero persisten los retos. La deserción escolar en el sector oficial viene bajando (en 2014 era de 2,5% y en 2017 se ubicó en 1,6%). Sin embargo, cerca de 62.000 niños en edad escolar están por fuera del sistema. Aumentó el porcentaje de colegios oficiales ubicados en las categorías A y A+: mientras en 2014 era el 11%, en 2018 subió al 26,7%. Se estima que por cada estudiante de colegio público en estas categorías hay 3 de colegio privado.

Desafíos: La implementación de la Jornada Única sigue siendo un reto. Mientras en 2016 el 4% de la matrícula de colegios oficiales se encontraba en esta modalidad, en 2018 llegó al 14%, sin embargo, aún dista de la meta que a 2020 se había fijado la Administración: 30%. Hay poco avance en bilingüismo: los resultados están por debajo del 15%.

  • En Bogotá, 1 de cada 5 jóvenes menores de 24 años no estudia ni trabaja y el 65% son mujeres. Frente a esto, es importante repensar la pertinencia de la Educación Orientada al Empleo – EoE-, aquella que contempla no solo la formación técnica y tecnológica sino los cursos por horas que imparten las instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano.

Recomendaciones:

* Revisar asignación de subsidios.

* Consolidar estrategia para afrontar la continua migración.

* No bajar la guardia en: desnutrición aguda y crónica en menores de 5 años, cobertura en vacunación, bajo peso al nacer y VIH-Sida.

* Reducir las brechas en la calidad de la educación, continuar la implementación de la Jornada Única, apostarle al bilingüismo, mejorar la calidad y pertinencia de la educación superior y continuar los esfuerzos para bajar la deserción escolar.

 

EN MEDIO AMBIENTE

  •  Viene mejorando la calidad del aire, pero no cumple con los estándares establecidos por la OMS. En 2018, Bogotá tenía un nivel de concentración PM10 de 39 micras por metro cúbico, muy por encima del nivel permitido por la OMS: 20. En PM2.5, ese valor fue de 17 micras por metro cúbico (la OMS permite 10). Sin embargo, el aire viene mejorando: en 2014, esos valores eran de 52 y 24 micras por metro cúbico, respectivamente. En 2014, la industria aportó el 54% de las emisiones de PM por combustión en la ciudad; las fuentes móviles, el 44% y los incendios forestales, el 2%.Kennedy sigue registrando la peor calidad del aire de la ciudad.
  • Crece contaminación en los ríos urbanos. Hay una pérdida importante en los valores de calidad del agua, principalmente en el río Tunjuelo, donde se pasó de una clasificación de estado ‘aceptable’ a ‘marginal’.
  • Aumentan residuos que llegan a Doña Juana. Entre 2016 (2’253.072) y 2018 (2’333.568) creció en 3,6% la proporción de residuos que se disponen en el relleno sanitario. De otro lado, se estima que el 25% de los residuos que se producen en la ciudad son aprovechados.

 Recomendaciones:

* Priorizar laimplementación del Plan decenal de descontaminación del aire.

* Regular el transporte de carga y ejercer mayor inspección y vigilancia a las industrias.

* Incrementar el arbolado urbano y la cobertura verde en el espacio público.

* Dar mayor énfasis al plan de gestión y manejo de residuos sólidos, a propósito de las grandes obras civiles que se avecinan.

* Mejorar la calidad hídrica de los ríos y continuar con las apuestas de descontaminación del Río Bogotá.

 

EN HÁBITAT

  •  Baja déficit de vivienda. Hoy, existe un 44% menos de hogares en déficit. El déficit general, que en el 2003 estaba en 325.796 unidades, bajó a 123.883 en el 2017. El déficit cuantitativo llegó a 54.518 en 2017 y el cualitativo, a 69.365, mientras que en 2014 se encontraban, respectivamente, en 87.262 y 133.538.
  • Crece la vivienda informal en la ciudad. La densificación en los barrios de origen informal es un fenómeno difícil de medir. Se estima que, anualmente, se realizan entre 12 mil y 13 mil ampliaciones de vivienda en sectores de origen informal. Esta cifra es similar a la producción anual de vivienda VIS y VIP. Desde 2010, la expansión informal ha fluctuado entre 2.000 y 4.500 predios por año. En 2018, las nuevas ocupaciones ilegales monitoreadas llegaron a 2.919.
  • El 2018, un año difícil para el sector de la construcción en Bogotá. Se iniciaron 26.798 viviendas, la cifra más baja desde 2004 cuando la ciudad se recuperaba de la crisis del año 2000; en el último año, se redujo la iniciación de vivienda en un 32% (se iniciaron 35.630 viviendas en 2017). El declive en las iniciaciones fue particularmente notorio en el segmento de Vivienda de Interés Prioritario – VIP (de 8.255 viviendas iniciadas en 2017 a 1.933 en 2018, es decir, un 76,6% menos).

 Recomendaciones:

* Establecer, por zonas de la ciudad, metas de generación de vivienda VIS y VIP.

* Continuar programas de vivienda social, titulación de predios y mejoramiento de entornos.

* Mantener e incentivar el desarrollo de proyectos de vivienda en el centro de la ciudad.

* Promover una mayor articulación entre la política pública habitacional integral y los instrumentos de planeación urbana.

* Ejercer mayor control sobre las ampliaciones ilegales, de manera que se garanticen la normatividad de habitabilidad y la de sismo-resistencia.

 

EN ENTORNO MACROECONÓMICO Y DESARROLLO EMPRESARIAL

  •  Bogotá es el motor de la economía nacional. Aporta el 26% del PIB, genera el 18,3% de las exportaciones del país y produce el 92% de los servicios creativos. En el último año, tuvo un crecimiento económico cercano al 3%, valor que en 2017 fue del 2,3%.
  • La capital se consolida como el mayor centro empresarial. Bogotá es la mayor plataforma empresarial del país, con más de 498.000 empresas y con la mayor actividad emprendedora. En los últimos diez años, el promedio anual de creación de empresas fue de 64.000.
  • La ciudad concentra el 29% de las empresas del país. Hoy, es la cuarta ciudad en América Latina más atractiva para invertir y la quinta mejor ciudad para los negocios. Además, concentra el 40% del mercado de moda en el país.
  • Los jóvenes, los más afectados por el desempleo. Mientras en 2018 la tasa de desempleo en la ciudad se ubicó en 10,5%, en la población joven llegó al 17,4%. De otro lado, las personas con mayor nivel de escolaridad tienen menores tasas de desempleo, pero tardan más semanas en encontrar trabajo (una persona con secundaria tarda 19 semanas y una persona con posgrado, 32 semanas).

Recomendaciones:

* Seguir con las apuestas en: especialización inteligente, iniciativas de clúster e innovación para el emprendimiento.

* Crear estrategias para disminuir el desempleo juvenil.

* Fortalecer la Educación Orientada al Empleo.

* Apoyar iniciativas en innovación, ciencia y tecnología.

* Crear estrategias para fortalecer el turismo especializado.

 

EN GESTIÓN Y FINANZAS PÚBLICAS

  •  En el 2018, los ingresos totales de la capital ascendieron a $ 16,7 billones, es decir, un aumento del 13,2% respecto al año 2017. El monto de ingresos corrientes (tributarios y no tributarios) superó el valor presupuestado para 2018: se recaudaron $ 9,07 billones frente a los $ 8,9 billones esperados.
  • El recaudo total de impuestos en la capital, entre 2016 y 2018, alcanzó los $ 23,1 billones (nominales). En Bogotá existen más de 26 gravámenes locales (14 impuestos, 1 tasa, 1 sobretasa, 6 contribuciones y 4 estampillas) y en esta Administración se crearon dos más, acentuando la carga tributaria.
  • Los gastos ascendieron a $ 23,9 billones en 2018. La mayor participación la tienen los gastos de la Administración Central, con el 48%, seguidos por el gasto de los establecimientos públicos, con el 27%.
  • Sector movilidad tiene la más baja ejecución presupuestal.Siete sectores superaron el 95% de ejecución presupuestal. Se evidencian porcentajes bajos, respecto al promedio, en sectores como Hacienda y Movilidad.
  • Bogotá tiene un buen nivel de endeudamiento. La deuda de la ciudad se estima en $ 1,192 billones, monto que representa un 11,1% de los ingresos corrientes, muy por debajo del límite legal de endeudamiento crítico (80%).

Recomendaciones:

* Estabilizar los procesos de actualización y liquidación del impuesto predial, ante quejas ciudadanas.

* Implementar estrategias para reducir la cantidad de vehículos que circulan en la ciudad y que no son matriculados en Bogotá.

* Mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.

 

EN DEMOGRAFÍA

  •  La población crece a un ritmo más lento y con una tendencia sostenida de envejecimiento. Entre 2005 y 2018 creció un 4%. Hoy, por cada 100 menores de 15 años hay 47 mayores de 64 años. En 2005, había 100 menores de 15 años por cada 20 mayores de 64 años. Mientras en 2015 nacieron 102.225 personas, en 2018 nacieron 87.349.
  • El promedio de personas por hogar tiende a reducirse. En 2005 eran 3,5 personas por hogar; en 2018, 2,9. Además, 2 de cada 10 hogares son unipersonales.
  • Las localidades cambiaron su composición. La población aumentó en las zonas Norte, Suroccidente y Occidente y disminuyó en Centro-oriente, Centro y Suroriente.
  • Los municipios de la Sabana crecieron más que Bogotá. Cifras preliminares señalan queMosquera creció 50%; Cajicá, 45%; Cota, 38%; Soacha, 37%; Funza, 33% y Chía, 24%.

 Recomendaciones:

* Desarrollar infraestructura urbana para el cuidado y crear oferta de vivienda ajustada a los cambios demográficos.

* Focalizar servicios.

* Ofrecer soluciones de movilidad al borde la ciudad.

* Mejorar los accesos a Bogotá.

* Hábitat con visión regional y equipamiento compartido.

 

Sobre Bogotá Cómo Vamos

Nació en 1998 como un ejercicio independiente e imparcial. Desde entonces, se ha caracterizado por ejercer un control social a la gestión pública de la capital, por medir las transformaciones de Bogotá y por realizar una veeduría propositiva que fomenta la rendición de cuentas de las diferentes administraciones frente a los temas que afectan la calidad de vida de los bogotanos.

El Tiempo Casa Editorial, la Pontificia Universidad Javeriana, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Fundación Corona se unieron dos décadas atrás para conformar esta iniciativa ciudadana, la cual ha sido replicada en otras ciudades de Colombia -en el país ya existen 16 programas ‘Cómo Vamos’- y en 14 países de América Latina y el Caribe, donde funciona más de 60 iniciativas similares a la nuestra.

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Bogotanos: más optimistas con la ciudad pero críticos con…

Bogotá, 18 de noviembre de 2019

Pese a que persiste el descontento ciudadano con la calidad del transporte público y aspectos puntuales del medio ambiente en la capital, en los últimos 4 años ha mejorado el optimismo de los bogotanos con el rumbo de la ciudad así como el orgullo y su satisfacción con ésta como
un lugar para vivir.

Las mujeres, en particular, inclinan positivamente la balanza en el clima de opinión: mientras en 2016 el 42% de ellas manifestó sentirse satisfecha con Bogotá como una ciudad para vivir, en 2019 lo expresa el 53%. Al ver el dato por grupos de edad, los bogotanos entre 36 y 45
años registran el mayor salto en este indicador: su satisfacción pasó del 42% al 60% en este mismo lapso de tiempo. Caso contrario refleja la población mayor de 55 años: el porcentaje de satisfechos bajó del 58% al 44%.

Estos datos se desprenden de la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana, que anualmente realiza el programa Bogotá Cómo Vamos, y que este año cumple 21 años midiendo la opinión de los capitalinos. Con ocasión de la culminación del periodo de gobierno de la actual Administración, la encuesta detalla los cambios en la percepción ciudadana durante los últimos 4 años en aspectos clave de la calidad de vida.

Entre 2016 y 2019, por ejemplo, la satisfacción con Bogotá como un lugar para vivir muestra variaciones significativas por zonas de la ciudad: mientras que la zona norte (Usaquén y Suba) revela cambios positivos en su percepción (del 40% al 62%), en el occidente (Engativá, Fontibón, Kennedy) no hay cambios significativos durante estos 4 años: 50% y 47%, respectivamente. Lo mismo ocurre en el suroccidente.

En lo que corresponde al entorno inmediato, el barrio, 7 de cada 10 manifiestan hoy estar conformes con éste; más del 50% con los parques y zonas verdes y 5 de cada 10 están satisfechos con el estado de las vías de su barrio.

La satisfacción con el espacio público de la ciudad se ubica hoy en el 37%. En el 2016, estaba en el 26%, es decir, subió 11 puntos porcentuales.
Todos estos elementos son fundamentales para entender la percepción de los capitalinos con la seguridad ciudadana que, si bien mejoró en el último cuatrienio, aún representa retos importantes en materia de política pública: mientras en 2016 el 42% de los capitalinos manifestó sentirse seguro en el barrio, en 2019 lo manifiesta el 50%. La percepción de inseguridad, en este mismo periodo, bajó del 30% al 27%.

Hoy, 6 de cada 10 bogotanos afirman que uno de los problemas más graves de su barrio, en temas de seguridad, son los atracos callejeros; 4 de cada 10, la drogadicción y 2 de cada 10, los asaltos a casas o apartamentos.

También baja la percepción de inseguridad en la ciudad (del 45% en 2016 al 37% en 2019) y, paralelamente, se reduce el porcentaje de  bogotanos que manifiesta haber sido víctima de un delito en el último año: del 32% al 27%.

Al preguntarles cuáles deberían ser las acciones de la próxima Administración en esta materia, la mayoría está de acuerdo con promover alianzas entre el gobierno nacional y distrital para combatir la delincuencia.

En temas de convivencia, preocupa, en particular, la disminución en el cumplimento de las normas por parte de los bogotanos y su creciente apatía a que el Distrito brinde ayuda a los migrantes venezolanos: 3 de cada 10 consideran que el Distrito no debe hacer nada (en 2016
era 1 de cada 10). A pesar de ello, el 66% considera que la ciudad sí debe brindarles algún tipo de atención institucional: salud, educación, albergue y alimento.

Hoy, 7 de cada 10 capitalinos consideran que es baja la probabilidad de que un delito sea sancionado y disminuye el porcentaje de quienes consideran que pueden ser amonestados por malos comportamientos -a pesar de que existe un nuevo Código de Policía-. Además,
menos de la tercera parte considera que los bogotanos se comportan bien con las mujeres, los niños y las personas de diversa orientación sexual.

Cabe destacar, en estos 4 años, la mejora continua en la satisfacción de los bogotanos con la educación pública y el servicio de salud en la ciudad; en primera infancia, particularmente, pasó del 31% al 45% el porcentaje de niños menores de 5 años que recibe atención en hogares
comunitarios, guardería, preescolar o jardín público.

Así mismo, la encuesta revela una mejor percepción de los ciudadanos sobre su situación económica en el hogar y la facilidad para emprender con éxito una actividad económica independiente.

Los retos en movilidad y medio ambiente
A la luz de esta nueva encuesta, persisten importantes retos en la calidad de vida: se mantiene la inconformidad ciudadana con el servicio del transporte público (particularmente con Transmilenio y SITP). De forma paralela, sigue en aumento la preferencia de los bogotanos
por modos como la motocicleta y el vehículo particular.

Una de las prioridades de la próxima Administración en la materia, según los ciudadanos, debe ser ampliar y mantener las vías de la ciudad, así como mejorar el Sistema Integrado de Transporte.

De otro lado, aunque en el último año disminuyó el nivel de insatisfacción en aspectos relacionados con el medio ambiente, sigue siendo alta la inconformidad ciudadana con la calidad del aire, el ruido y las basuras en las calles. Respecto a la cantidad de árboles en la capital, pasa lo contrario: aumentó, de manera significativa, la insatisfacción en el último cuatrenio –pasó del 44% al 51%- pero ésta registra el menor valor al compararlo con los demás indicadores de medio ambiente.

Principales resultados

• Mejora el clima de opinión en Bogotá
* Actualmente, el 37% de los bogotanos considera que las cosas van por buen camino. En 2016 así lo consideraba el 34%.
* Hoy, el 47% de los ciudadanos se siente orgulloso con Bogotá, cifra superior a la registrada en 2016 (39%) mientras que el 52% se siente satisfecho con Bogotá como una ciudad para vivir (en 2016 lo estaba el 45%).

• Mejora la percepción sobre la situación económica en el hogar
* Hoy, el 36% de los ciudadanos considera que, durante el último año, la situación económica del hogar ha mejorado, mientras que en 2016 lo consideraba así el 30%.
* Actualmente, 1 de cada 4 bogotanos considera que es fácil emprender con éxito una actividad económica independiente en Bogotá, cifra que se incrementó en el último año (20% en 2018 y 26% en 2019).

• Crece satisfacción con la educación
* Hoy, el 78% de ciudadanos se encuentra satisfecho con la educación que reciben los niños menores de 5 años, cifra que ha permanecido sin variaciones significativas respecto a 2016 (77%).
* El 74% afirma estar satisfecho con la educación básica y secundaria, mientras que en 2016 lo estaba el 65%. De otro lado, el 72% de los bogotanos está satisfecho con la educación universitaria, cifra que no ha variado entre 2016 y 2019.
* Al comparar el nivel satisfacción con la educación pública y privada que reciben los niños y jóvenes en Bogotá se aprecia una brecha de 19 puntos porcentuales entre la primera (66%) y la segunda (85%). En el último cuatrienio se observa una mejor satisfacción con la educación pública (57% en 2016 y 66% en 2019) y con la privada (77% en 2016 y 85% en 2019).

• Se aprecian cambios positivos en la satisfacción con la salud
* Hoy, el 54% de la población que recibió algún servicio de salud en Bogotá, durante el último año, se siente satisfecha con el mismo.
* El nivel de satisfacción con la salud en Bogotá se incrementó en 14 puntos porcentuales entre 2016 (40%) y 2019 (54%).

• Bogotanos, más satisfechos con su barrio, parques y zonas verdes
* Actualmente, el 73% de la población se siente satisfecha con el barrio donde vive, cifra que aumentó levemente respecto a 2016 (66%).
* El 56% de los ciudadanos se encuentra satisfecho con los parques y zonas verdes de su barrio, cifra que creció en 7 puntos porcentuales respecto a 2016 (49%).
* El 54% de los ciudadanos se siente satisfecho con el estado de las vías de su barrio. En 2017 lo estaba el 46%.
* El nivel de satisfacción con la vivienda que se habita creció entre 2016 (82%) y 2019 (86%).

• Disminuye percepción de inseguridad
* Mientras en 2016 el 45% de los bogotanos se sentía inseguro en la ciudad, hoy se siente inseguro el 37%.
* Hoy, el 27% de los ciudadanos se siente inseguro en el barrio. En 2016 era el 30%.
* Los problemas más graves en seguridad que se presentan en el barrio son: atracos callejeros (60%), drogadicción (41%) y asaltos a casas o apartamentos (21%).
* El 27% de los ciudadanos en Bogotá ha sido víctima de un delito en el último año en 2019, 5.p.p menos que en 2016 (32%).
* En 2019, el 42% de los ciudadanos en Bogotá denunció el delito del que fue víctima en el último año. En 2016 lo hizo el 46%.
* Hoy, el 70% de los bogotanos afirma que la probabilidad de que un delito sea sancionado en Bogotá es baja, cifra que se redujo levemente frente a 2016 (74%).

• Persiste insatisfacción con la movilidad
* En el último año, el 55% de los ciudadanos percibió que sus trayectos habituales duraron más tiempo.
* El 13% considera que el servicio de TransMilenio ha mejorado, cifra que no varía significativamente respecto a 2016 (12%).
* El 14% de los ciudadanos considera que el servicio del SITP ha mejorado. En 2016, lo manifestaba el 18%.
* El principal medio de transporte que utilizan los ciudadanos en Bogotá sigue siendo TransMilenio (37%), seguido por el SITP (13%), vehículo particular (14%), bicicleta (11%), Bus/Buseta/Micro Ejecutivo/Colectivo (7%), Moto (6%), a pie (6%), taxi (3%) y plataformas digitales (2%).
* Respecto al nivel de satisfacción con el principal medio de transporte, los resultados son los siguientes: motocicleta (90%), seguida por las plataformas digitales (84%), vehículo particular (83%), bicicleta (81%) y a pie (72%). Los de menor satisfacción: taxi (64%), Bus/Buseta/Micro Ejecutivo/Colectivo (48%), SITP (24%), y TransMilenio (23%).

• Medio ambiente: la insatisfacción sigue siendo alta, aunque disminuye
* Hoy, el 65% de los ciudadanos se siente insatisfecho con la calidad del aire en Bogotá. En 2016 era el 78%.
* El 62% se siente insatisfecho con el nivel de ruido de la ciudad, mientras que en 2016 era el 72%.
* El 68% se siente insatisfecho con las basuras en las calles, 4 puntos porcentuales menos que en 2016 (72%).
* El 51% de los ciudadanos se siente insatisfecho con la cantidad de árboles en la ciudad. En 2016 lo estaba el 44%.

• Disminuye cumplimiento de normas de convivencia en la ciudad
* Mientras en 2016 el 23% de los ciudadanos afirmó que se comportaba bien frente al cumplimiento de las normas básicas de convivencia en Bogotá, en 2019 lo afirma el 18%.
* En 2019, el 31% de los ciudadanos considera que puede ser castigado o amonestado, por parte de las autoridades, si arrojan basura y escombros al espacio público. En 2016 lo consideró así el 72%.
* Cerca de tres de cada 10 bogotanos afirman que el Distrito debe prestarles a los migrantes servicios de educación y salud y el 31%, albergue y alimento. El 29% considera que no se debe hacer nada (en 2017 era el 13%).

• Mejora percepción frente al Alcalde Mayor y el Concejo de Bogotá
* Hoy, el 29% de los ciudadanos tiene una imagen favorable del Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa. En 2016, la tenía el 22%.
* Hoy, el 16% de los ciudadanos confía en el Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa; en 2017, el 10% confiaba en él.
* El 19% de los ciudadanos considera que la gestión del Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, ha sido buena. En 2017, así lo consideraba el 12%.
* El 35% de los ciudadanos tiene una imagen favorable del Concejo de Bogotá. En 2016 la tenía el 26%.
* El 17% de los ciudadanos considera que la gestión del Concejo de Bogotá ha sido buena. En 2016 lo afirmó el 13%.

• Prioridades de la próxima Administración, según los bogotanos:
En salud:
* El 29% de los ciudadanos considera que debería mejorar la calidad de los servicios ofrecidos.
* El 23% de los ciudadanos considera que debería reducir los tiempos de espera para la atención en salud.
* El 18% de los ciudadanos considera que debería ampliar la oferta de especialistas de la salud.

En seguridad:
* El 21% de los ciudadanos considera que deberían promoverse alianzas entre gobierno distrital y nacional para la lucha contra la delincuencia.
* El 19% considera que debería aumentar la inversión en equipos y tecnología para la seguridad.
* El 18% considera que debería fortalecer programas sociales para personas en situación de vulnerabilidad.
En movilidad:
* El 33% de los ciudadanos considera que debería ampliar y mantener las vías de la ciudad.
* El 23% de los ciudadanos considera que debería ampliar y mejorar el Sistema Integrado de Transporte.
* El 15% de los ciudadanos considera que debería tener mayor control sobre el cumplimiento de las normas de tránsito.
En medio ambiente:
* El 23% de los ciudadanos considera que debería fortalecer los controles y sanciones por la contaminación.
* El 21% de los ciudadanos considera que debería aumentar las zonas verdes de la ciudad y el número de árboles sembrados.
* El 17% de los ciudadanos considera que debería implementar programas educativos para el cuidado y buen uso de los recursos naturales.

Ficha técnica
Para esta nueva medición se entrevistaron a 1.521 ciudadanos. Los datos obtenidos se muestran de manera desagregada por nivel socioeconómico, edad, sexo y zonas de la ciudad permitiendo, así, mayor comparabilidad y análisis de los distintos resultados.
La encuesta, que se realizó del 3 de septiembre al 17 de octubre de 2019, fue adelantada por la firma encuestadora Ipsos Napoleón Franco.
Para indicadores de satisfacción general con Bogotá como una ciudad para vivir, el margen de error observado es del 2,5%, con 95% de confianza.

Acerca del programa Bogotá Cómo Vamos
Bogotá Cómo Vamos nació en 1998 como un ejercicio independiente e imparcial. Desde entonces, se ha caracterizado por ejercer un control social a la gestión pública de la capital, por medir las transformaciones de Bogotá y por realizar una veeduría propositiva que fomenta
la rendición de cuentas de las diferentes administraciones frente a los temas que afectan la calidad de vida de los bogotanos.

Durante este tiempo ha producido 21 informes de calidad de vida y 21 encuestas de percepción ciudadana. El Tiempo Casa Editorial, la Pontificia Universidad Javeriana, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Fundación Corona se unieron hace más de dos décadas para conformar esta iniciativa ciudadana, la cual ha inspirado la creación de 21 réplicas en las principales ciudades y regiones de Colombia y ha sido adaptado en 14 países de América Latina y El Caribe.

Calidad de vida

Bogotá Cómo Vamos y Fundación Éxito presentan panorama de…

Bogotá, 31 de octubre de 2019

Si bien existe un compromiso del gobierno local por mejorar la calidad de vida de los infantes en sus primeros años de vida, reflejado en el fortalecimiento de programas y diseño de acciones específicas, aún persisten varios retos para garantizarles, plenamente, el disfrute de sus derechos, particularmente en temas alimentarios.

Aunque vienen en descenso la mortalidad infantil (menores de 1 año) y la mortalidad en la niñez, persisten brechas significativas entre localidades; preocupa, particularmente, el aumento de la desnutrición crónica (talla baja para la edad) y del bajo peso al nacer, indicadores cuya prevalencia viene creciendo en los últimos años.

Se evidencia, además, una desigualdad en el bienestar de la primera infancia entre las distintas localidades de la ciudad, inequidad que se concentra en San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Usme y Bosa debido a la pobreza, la reaparición de situaciones de vulnerabilidad y brechas en las condiciones de calidad de vida en estas zonas de la capital.

Los hogares con niños y niñas menores de cinco años superan el promedio de pobreza multidimensional y monetaria de la capital, con grandes variaciones entre localidades. Chapinero, en particular, tiene bajo desempeño en varios indicadores de bienestar de la primera infancia, entre ellos, mortalidad infantil, bajo peso al nacer y desnutrición crónica.

En el caso particular de la desnutrición crónica y aguda, Sumapaz es un territorio que merece especial atención.

Estos son algunos de los datos que arroja el informe ‘Primera Infancia en Bogotá: Balance de la última década’, documento que presenta un análisis de la situación de los niños y niñas menores de 5 años durante los últimos 10 años, y que es fruto de una alianza entre Bogotá Como Vamos y Fundación Éxito, organizaciones que coinciden en su interés de incidir con información en las políticas públicas orientadas al bienestar de este grupo poblacional.

Otra de las conclusiones del documento es el preocupante incremento de la violencia contra los niños y niñas menores de 5 años, particularmente los casos de maltrato y abuso sexual.

¿Qué opinan los bogotanos sobre la nutrición de los niños menores de 5 años?

Adicionalmente, un reciente estudio realizado por Bogotá Cómo Vamos y la Fundación Éxito muestra que el 37% de los capitalinos considera que Bogotá es una ciudad amigable con los niños y niñas menores de 5 años, mientras que un 30% considera que la capital NO es amigable con los infantes, lo cual representa un enorme desafío en términos de estrategias puntuales que promuevan y aseguren la efectiva protección y adecuado desarrollo de la primera infancia en la capital, que hoy constituye el 5,7% de la población.

Cuando se les pregunta a los bogotanos por qué un niño o una niña tiene una estatura menor a la esperada para su edad, el 67% considera que ese retraso es sano y que se explica por otras razones; el 28% afirma que se debe a problemas de nutrición y el 5% desconoce las razones que están detrás de una menor talla para la edad.

Este mismo estudio señala que para el 17% de los bogotanos un ‘niño gordito’ es saludable mientras que el 15% considera que es responsabilidad de los infantes decidir si comen o no. Por el contrario, 3 de cada 10 están de acuerdo con que hay que obligar a los niños y niñas a comer todo lo que hay en el plato, aunque cuatro de cada 10 están en desacuerdo con esta afirmación. Lo anterior deja ver que la voluntad política no es suficiente si no va acompañada por iniciativas de formación para modificar imaginarios relacionados con la salud y la alimentación de niños y niñas.

También se les preguntó a los ciudadanos por la lactancia materna: El estudio arrojó que el 1% de los bogotanos considera que las mujeres que amamantan a sus bebés en lugares públicos se comportan de manera inapropiada y no deberían hacerlo y el 5% cree que, además de ser inapropiado, ellas deberían cubrirse. Por el contrario, el 52% de los ciudadanos opina que es un comportamiento natural pero que deben cubrirse, mientras que el 42% no solo considera que es algo natural sino que NADIE debe obligar a las mujeres a cubrirse mientras amamantan a sus bebés.

Frente a lo anterior, se requiere fortalecer las estrategias integrales de promoción y educación en espacios sociales y comunitarios para afrontar las situaciones que motivan a las madres a abandonar la práctica de lactancia exclusiva.

 

10 DATOS CLAVES SOBRE LA PRIMERA INFANCIA EN BOGOTÁ

1. Los hogares pobres con niños y niñas menores de cinco años superan el promedio de pobreza multidimensional y monetaria de la ciudad. Un poco más de la cuarta parte de los hogares de la ciudad con niños en primera infancia se encuentra en condición de pobreza monetaria (el 28,2%). Las 5 localidades con mayor pobreza monetaria para los hogares con niños en primera infancia son: Ciudad Bolívar (45,5%), Usme (47,5%), Santa Fe (43,7%), San Cristóbal (35,5%) y Rafael Uribe Uribe (33,2%).

2. La desigualdad en el bienestar de la primera infancia se concentra en el sur de Bogotá, situación que se agrava en contextos rurales. Ciudad Bolívar, Usme, Santa Fe y San Cristóbal concentran la mayor proporción de Índice de Pobreza Multidimensional –IPM- en hogares con niños de 0 a 5 años. El 20% de los hogares rurales con niños en la primera infancia están en pobreza multidimensional; este porcentaje llega al 44,4% en la localidad de San Cristóbal.

3. En la última década, Bogotá mejoró el estado de salud de la primera infancia con resultados positivos en mortalidad infantil, mortalidad materna y embarazo adolescente. La tasa de mortalidad infantil ha decrecido un 25%. Entre 2010 y 2018 se redujo en un 41% el número de casos de fallecimientos de niños menores de 5 años, al pasar de 1.512 a 890. En este mismo periodo y rango de edad se ha reducido a cero la mortalidad por desnutrición aguda. Las cuatro localidades con datos superiores al promedio (Usme, Santa Fe, San Cristóbal y Ciudad Bolívar) demandan mayores esfuerzos para mejorar los servicios de salud y las condiciones socioeconómicas en que crecen los niños. La razón de mortalidad materna también tuvo un descenso del 40% en la última década; así mismo, se redujo el embarazo adolescente: cabe destacar el descenso, en un 53%, de los nacidos vivos en niñas de 10 a 14 años (se pasó de 584 nacidos vivos a 274) y en un 49% para el caso de mujeres entre los 15 y los 19 años (se pasó de 20.837 a 10.675 nacidos vivos).

4. Si bien el descenso de la mortalidad infantil y en la niñez evidencia una mejoría de las condiciones de salud de la primera infancia, aún persisten brechas significativas entre localidades. Usme, Santa Fe, San Cristóbal y Ciudad Bolívar presentan las mayores tasas de mortalidad en la primera infancia. Chapinero es una localidad con bajo desempeño en varios indicadores del estado de salud de los niños entre 0 y 5 años, tales como mortalidad infantil, bajo peso al nacer y desnutrición crónica.

5. Se ha avanzado en el diseño de múltiples estrategias para mejorar la situación nutricional en la primera infancia. En los últimos dos años se observa un incremento en el número de casos de desnutrición crónica (talla baja para la edad) en niños y niñas menores de 5 años en Bogotá: mientras en 2016 se registraron 22.740 casos, en 2018 hubo 29.965. Sin embargo, el comportamiento de este indicador durante la última década (2008-2018) evidencia una reducción de 3,3 puntos porcentuales en la prevalencia de la desnutrición crónica en la capital: pasó de 20,9% a 17,6%.

En el caso de la desnutrición aguda (bajo peso para la talla), aunque ésta no se ha logrado erradicar, su prevalencia en la primera infancia ha disminuido en 1,5 puntos porcentuales durante la última década: pasó de 2,6% a 1,1%. Respecto al indicador de desnutrición global (peso en relación con la edad cronológica), éste registra una disminución de 1,6 puntos porcentuales en la última década, es decir, su prevalencia pasó de 6,4% a 4,8% entre 2008 y 2018. No se puede pasar por alto el bajo peso al nacer (bebés prematuros que nacen antes de la semana 38 de gestación o que, a pesar de nacer a término, tienen un peso inferior a los 2.500 gramos). La tendencia del bajo peso al nacer muestra una situación preocupante, pues a pesar de presentar una disminución desde el año 2012, en el último lustro se evidencia un incremento constante. En Bogotá, entre 2015 y 2018, la prevalencia de bajo peso al nacer pasó de 12,1% a 13,5%.

En cuanto al exceso de peso en niños y niñas menores de 5 años en Bogotá, a pesar de la disminución de su prevalencia en 1,2 puntos porcentuales entre 2008 y 2018, en los dos últimos años este tipo de malnutrición pasó de 9,6% a 10,1%, es decir, uno de cada diez menores de 5 años presenta hoy exceso de peso.

6. Si bien la ciudad ha avanzado en esfuerzos intersectoriales contra la desnutrición crónica, hay que prestarle mayor atención dado que Bogotá observa la mayor prevalencia del país. En Colombia, el retraso en la talla en niños menores de 5 años es del 10,8%. Bogotá es la región del país con mayor retraso de talla para la edad (13%) en la primera infancia.

7. Las intervenciones deben ser más focalizadas en el territorio, garantizando un seguimiento y acompañamiento a familias y cuidadores. Al observar los datos de desnutrición crónica por localidades se encuentra que, en el transcurso de diez años, el 95% de éstas lograron una disminución en la prevalencia de retraso en talla; en particular, Santa Fe, Rafael Uribe Uribe, La Candelaria, Los Mártires, Antonio Nariño y Usaquén registraron la mayor disminución. Preocupa, sin embargo, la situación en la localidad de Sumapaz, donde la prevalencia de la desnutrición crónica (24,9%) supera en 7,3 puntos porcentuales la de Bogotá, seguida por Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Usme, que mostraron prevalencias superiores en 5,2 y 5 puntos porcentuales, respectivamente, a las de la capital.

En desnutrición aguda, nuevamente,la localidad de Sumapaz, con un 2,1% de prevalencia, supera el indicador en Bogotá (1,1%); por su parte, localidades como San Cristóbal y Tunjuelito presentan prevalencias de 2 y 3 décimas por encima del promedio de la capital, respectivamente (1,3% y 1,4%). Barrios Unidos, Engativá y Suba registran las prevalencias más bajas: 0,6%, 0,7% y 0,8%, respectivamente.

8. La población menor de cinco años ha disminuido por efecto de la transición demográfica, particularmente por el descenso de la natalidad en la ciudad. En Bogotá,la tasa de natalidad ha venido en descenso, pasando de 16,4 nacimientos por cada 1.000 habitantes en 2008 a 11,4 en 2018. Entre 2008 y 2018 se ha reducido en un 25% el número de niños y niñas nacidos vivos en Bogotá, al pasar de 117.563 a 87.349.

9. La distribución territorial de la primera infancia no es homogénea y evidencia desigualdades en la ciudad. En 2018, el 58% de los nacimientos ocurrió en 5 de las 20 localidades: Kennedy, Suba, Ciudad Bolívar, Bosa y Engativá, las más pobladas de la ciudad.

10. Preocupa violencia contra los niños. Se debe prestar atención al alto número de casos de maltrato y violencia sexual, hechos que suelen suceden al interior del hogar. En 2018 se registraron 715 casos de maltrato infantil (dos casos diarios de maltrato contra la primera infancia) y 723 dictámenes por presunto abuso sexual (cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal). De 2015 a 2018, el número de homicidios de niñas y niños de la primera infancia ha fluctuado entre los 4 y los 7 casos por año; en accidentes de tránsito, las cifras han variado entre los 3 y los 6 casos anuales y en muertes accidentales, se reporta un promedio de 13 casos por año en este mismo periodo. La violencia contra niñas y niños menores de cinco años en la ciudad es una realidad preocupante pues revela la inseguridad y los riesgos existentes en los entornos responsables de su cuidado y protección.

 Recomendaciones

  1. Hacer intervenciones desde la perspectiva de la atención integral donde se incluyan acciones para fortalecer las capacidades de la familia y el entorno social del niño.
  2. Ajustar los servicios de atención a la primera infancia a las nuevas dinámicas demográficas, atendiendo sectores donde se concentra la mayor demanda.
  3. Fortalecer los programas dirigidos a garantizar el máximo nivel de bienestar durante los primeros 1.000 días de vida de cada niña o niño, esto es, desde que está en gestación hasta su segundo año de vida. Ello supone que todos los actores trabajen para asegurar a la mujer las mejores condiciones durante el embarazo y el parto; y al niño, el conjunto de atenciones definidas como necesarias para su sano crecimiento y desarrollo, incluidas las de prevención y promoción.
  4. Continuar con el trabajo de coordinación intersectorial para asegurar la atención integral de la primera infancia en Bogotá, condición indispensable en una política pública de enfoque poblacional.
  5. Mantener los programas que han demostrado ser efectivos para la reducción de la maternidad en niñas y adolescentes, incrementándolos en las localidades donde se registra el mayor número de casos.
  6. La lucha contra la violencia hacia las niñas y niños en primera infancia debe convertirse en una meta prioritaria para todas las instituciones y la sociedad, por sus múltiples consecuencias individuales y colectivas.
  7. Implementar y monitorear la Guía de Atención y Prevención de la Desnutrición Crónica con enfoque de Salud Pública, como medida prioritaria de intervención al problema de desnutrición crónica de la ciudad.
  8. Para disminuir la prevalencia de la desnutrición crónica no son suficientes los programas de complementación alimentaria; se requiere, además, garantizar condiciones de vida digna a los niños y sus familias y realizar acciones de acompañamiento para fortalecer ciertas prácticas relacionadas con los estilos de vida saludables.
  9. Se requieren acciones para evitar incremento en la prevalencia de exceso de peso y disminuir el porcentaje de sobrepeso y obesidad en la primera infancia para evitar riesgos en la salud en la etapa escolar.
  10. Establecer estrategias integrales de promoción y educación en espacios sociales y comunitarios para afrontar las situaciones que motivan a las madres a abandonar la práctica de lactancia exclusiva o a suspender totalmente la alimentación con leche materna.
  11. Se requiere hacer un mayor énfasis en garantizar redes de cuidado en los espacios públicos y privados que habitan las niñas y los niños de la primera infancia.