Bogotá también es rural

Problemas como la conurbación urbana, la apropiación ilegal de predios, el déficit en la infraestructura pública instalada y el alto riesgo ambiental requieren acciones estratégicas de gestión territorial.
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Gran atención reciben durante la actual campaña electoral los temas urbanos, sin embargo la ciudad tiene otra cara: su área rural y las 16.787 personas que allí habitan. Se trata de 121.474 hectáreas, donde la localidad de Sumapaz representa el 64%, de acuerdo con cifras del Censo de ruralidad 2014 de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Lo que sucede en estos territorios debe ser una prioridad para la Administración, pues no sólo se trata de la calidad de vida de la población rural, sino de garantizar la sostenibilidad de recursos tan prioritarios como el agua.

En aspectos como la infraestructura física de servicios públicos y de vivienda rural, es preciso reglamentar las Unidades de Planeamiento de Suelo Rural. En educación y salud también hay retos: el 4,5% de los niños entre 5 y 14 años no asiste al colegio, mientras que el 25% de los hogares toma el agua de fuentes sin tratamiento como quebradas o pozos, lo cual conlleva un alto riesgo de enfermedades.

En este sentido, es importante articular la política de ruralidad con otras políticas públicas de la ciudad bajo un enfoque sistémico que garantice el adecuado aprovechamiento sostenible del territorio y la conservación de recursos naturales. Problemas como la conurbación urbana, la apropiación ilegal de predios, el déficit en la infraestructura pública instalada y el alto riesgo ambiental requieren acciones estratégicas de gestión territorial.