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Financiar la ciudad

El financiamiento de Bogotá depende del comportamiento de su ciclo económico. Si la economía va por buen camino, es decir, las empresas generan ingresos y empleo, se recaudan mayores tributos que permiten financiar obras e inversión social. Sin embargo, este no fue el panorama del 2020.

La principal fuente de ingresos de la ciudad es el Impuesto de Industria y Comercio  (ICA); el cual, a cierre 2019, representaba el 43% de los ingresos sobre los cuales tiene control el distrito. Le sigue, el Impuesto Predial, teniendo una participación del 36%. Ambos casos demuestran que su recaudo depende de la actividad económica y del poder adquisitivo de los bogotanos, para poder cumplir con las obligaciones tributarias por la posesión de bienes.

Estamos frente a un escenario complejo debido la contracción económica del año 2020 y el 2021 aún no muestra señales de recuperación; proyectando dificultades de sostenibilidad para los años 2022 y 2023.

En tiempos de menores ingresos y aumento del gasto social para contener la crisis, es indispensable pensar en soluciones innovadoras. Se destaca que se han buscado, de forma determinada, soluciones convencionales como: deuda e inversión en infraestructura. Sin embargo, se pueden acompañar de nuevas ideas. Acaso, ¿será el momento de pensar en tributos progresivos o de forma diferencial a quienes, por ventajas competitivas, les va mejor?. Decisiones complejas pero los tiempos que se avecinan también son complejos.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 4 de febrero de 2021

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Desafío: vacunación

Después de hablar sobre los niveles de contagio, prevención, ocupación de UCI y de la capacidad del sistema de salud para atender el Covid-19, llegó el momento de la vacunación, una etapa que presenta desafíos.

Primero, el proceso requiere de una cadena de articulación que inicia con la provisión de vacunas, pasando por la coordinación del gobierno nacional con las ciudades y cómo éstas llegan a las entidades de salud para disposición de la población. El segundo reto es logístico. Se hace necesario contar con una distribución eficiente y oportuna; lo cual implica puntos adecuados para suministro, cuidado en la manipulación para no afectar la cadena de frío, programación de las jornadas, entre otros.

El tercero: priorización. Las vacunas siguen siendo un recurso escaso que requiere analizar variables de salud, demográficas e incluso éticas. Por último, se encuentra la percepción y disposición a vacunarse, para lo cual importante realizar campañas de pedagogía y sensibilización; sin embargo, estos procesos suelen tardar tiempo en permear.

Lo anterior, nos permite concluir que el país y las ciudades se enfrentarán a diversos desafíos que necesitan de la voluntad política, la colaboración y el trabajo articulado. Esto debe llevarnos a la reflexión que las vacunas no serán una solución de corto plazo; para lo cual el gobierno deberá seguir trabajando en armonizar el cuidado de la salud y la reactivación económica, así como la ciudadanía seguir concientizando la importancia de las medidas de autocuidado.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicado en Diario ADN, 28 de enero de 2021

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¿Paternalismo?

Hoy enfrentamos el segundo pico de la pandemia, como el primero: confinamientos estrictos, toques de queda, cuarentenas generalizadas que inmovilizan a la población y cierran la mayor parte de la actividad.

¿Por qué sigue siendo la única alternativa? Cuesta creer que la razón es porque es “la mejor medida” cuando los confinamientos generan desempleo, hambre, aumento de pobreza, problemas de salud mental, niños y niñas sin ir al colegio, cierre y desuso de espacios públicos, actividades recreativas, culturales y de deporte casi desaparecidas, mas violencia intrafamiliar, pesimismo generalizado combinado con pánico colectivo.

Probablemente no es la mejor medida sino la medida que se ajusta a la forma de gobernar de gran parte de las naciones; con un paternalismo donde el Estado debe ser decisor, benefactor y responsable de la vida porque cuando le cede responsabilidad este grupo falla. La ciudadanía es un sujeto pasivo al cual le imponen medidas debido a que  hay poca confianza. Sin embargo, este ciclo termina en un círculo vicioso, donde tenemos un Estado que impone medidas y la ciudadanía no termina de confiar en el Estado debido a que no participa y en varias ocasiones no se siente representada.

Otra lección con una mezcla de utopía que nos deja el Covid-19, es que una relación Estado-Ciudadanía participativa, corresponsable y de confianza permitiría no solo enfrentar crisis como estas sino desarrollar un modelo de bienestar diferente con una “gobernanza ampliada” que involucra de forma real a todos los actores.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 21 de enero de 2021. 

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¿Y las futuras generaciones?

La pandemia ha dejado al descubierto que no estábamos preparados para afrontar una crisis de esta magnitud. Uno de los sectores más afectados ha sido la Educación, el cual fue impactado por las medidas de confinamiento estricto, acompañado de la escasa infraestructura tecnológica, falta de metodologías, apropiación cultural y débil capacitación del cuerpo docente para mantener una educación virtual de calidad.

El Sector de Educación en Bogotá presentaba desafíos previos al Covid-19, entregando a la nueva Administración Distrital indicadores alarmantes que no se cumplieron con el Plan de Desarrollo del anterior gobierno.

Los resultados en calidad educativa preocupaban con solo un 16,8% de colegios oficiales en categoría A+/ A en las pruebas SABER 11. Igualmente, los colegios no oficiales habían presentado un descenso de 5,7% de 2018 a 2019. En términos de cobertura también se observaban retos previo a la pandemia, donde la cobertura bruta era del 87,3% y cobertura neta del 79,3%, resultados que estuvieron lejos de lo planificado en el Plan de Desarrollo con metas del 100% y 95% respectivamente.

Según las encuestas de percepción virtual realizada por Bogotá Cómo Vamos en julio y noviembre del año pasado, la satisfacción con la educación era baja y generalizada entre los diferentes niveles socioeconómicos. Solo el 23% en julio y 22% en noviembre estaba satisfecho con la educación de niños, niñas y jóvenes. Hay que resaltar que en Bogotá a cierre de 2019, había 1.328.268 estudiantes matriculados, el 17 % de la población.

El regreso a las aulas de forma plena es algo que cada día se ve más lejano. Paradójicamente se venía trabajando en preparar un regreso seguro a las aulas para este año, cuando desde mediados del 2020 se estimaba que un segundo y tercer pico de pandemia tenían alta probabilidad de ocurrir, como se venía observando en otros países.

Así mismo, los hogares no confiaban en regresar a las aulas como lo evidenció la segunda fase de la encuesta virtual de Bogotá Cómo Vamos en noviembre, donde el 51% de los encuestados respondió que solo mandarían sus hijos a clases si se encontraba una vacuna, respuesta que prevalece en los niveles socioeconómicos bajos.

En este momento de pandemia, el cuidado y protección de la población debe seguir primando en las decisiones de política, de tal manera que debemos aceptar el costo que está dejando la pandemia en el retroceso en términos educativos.

Sin embargo, estamos hablando de las futuras generaciones, con lo cual estos resultados ponen como prioridad desarrollar un monitoreo, evaluación y seguimiento a los impactos que está dejando el Covid-19 en niños, niñas y jóvenes.

Hoy ya se habla de cómo los jóvenes pueden ser una “generación perdida” si no se toman medidas estructurales, ahora debemos sumar a esto a niños y niñas como una posible generación que enfrentará mayores brechas y barreras para desarrollarse en el futuro.

Se deben realizar esfuerzos determinados en medir el impacto en términos cognitivos, psicológicos y sociales de los niños y niñas. Solo de esta forma podremos generar soluciones de corto, mediano y largo plazo que mitiguen el impacto que han recibido más de 1.300.000 niños, niñas y jóvenes.

Según la CEPAL la recuperación económica se verá recién a finales del 2024, sin embargo, la recuperación del tiempo perdido en calidad educativa puede costarnos décadas de retroceso en el desarrollo social y económico de la ciudad.

Este es el momento preciso para estar diseñando instrumentos que permitan cuantificar y cualificar las consecuencias de este periodo crítico. Por ejemplo, crear un gran sistema de monitoreo distrital de niños y niñas que evalué pre, durante y post los efectos de la pandemia. También monitorear las principales áreas de retroceso para preparar planes y programas que entren a funcionar al momento que la educación vuelva a su rumbo natural. Por último, en la crisis está la oportunidad, tal vez este sea el momento en el que se piense una trayectoria integral del sector educativo desde la primera infancia hasta la inserción en el mercado laboral.

 

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org 

Columna publicada en el periódico EL TIEMPO, 15 de enero de 2021.

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No repetir la historia

Desde el segundo semestre del 2020 se estimaba que el Covid-19 tendría entre dos y tres picos. Esta estimación tomó fuerza con el comportamiento de otros países del mundo. Ahora que estamos viviendo el pronosticado segundo pico, es la ocasión para preguntarnos ¿la Administración Distrital está incorporando lecciones del primer pico?

En el confinamiento estricto se evidenciaron consecuencias como la devastadora crisis económica y social generada por la pérdida de empleo y aumentos en la percepción y niveles. Otra consecuencia, fue el deterioro en la salud mental. Según la encuesta de percepción virtual realizada a 12.616 personas durante el primer confinamiento estricto por Bogotá Cómo Vamos, el 41% declaró que la salud mental es peor. Además, esta crisis impulsó el uso de la bicicleta.  Por último, una lección importante fue que una crisis de esta envergadura exige sumar esfuerzos con el gobierno nacional para poder atender el lío.

A la luz de estos resultados, se esperaría que el confinamiento vaya acompañado de alivios no solo a la población vulnerable sino también a los sectores productivos más afectados, con mayor impacto en el empleo como los servicios y el comercio. Igualmente, que haya un monitoreo riguroso a la salud mental para ofrecer prevención y atención a una problemática que viene creciendo. Asimismo, acompañar el uso de la bicicleta con medidas de seguridad que protejan a los bici-usuarios.

Finalmente, no entrar de nuevo en disputas con el gobierno nacional sobre quien tiene la razón, sino encaminar las conversaciones hacia la colaboración para superar este segundo pico.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, jueves 14 de enero de 2020. 

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Encuesta Virtual: Mi Voz Mi Ciudad, Red de Ciudades…

Cerca del 50% de la población encuestada manifestó sentir que las cosas van por mal camino, versus un 30% que considera lo contrario. Para esta segunda edición, Barranquilla es la única ciudad donde la mitad de la población considera que las cosas van por buen camino, seguida por Pereira (45%), Montería (43%) y Zipaquirá (40%). Por su parte, en Quibdó, 8 de cada 10 ciudadanos y en Armenia 7 de cada 10, perciben que las cosas van por mal camino. Por grupos de edad, el porcentaje de personas entre los 18 y los 45 años presentan los niveles de optimismo más bajos con un 26%, mientras que los mayores de 55 años presentan niveles ligeramente más altos (36%).

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Mi Voz Mi Ciudad, tablero de datos ciudades segunda…

Resultados de la segunda fase de medición de la Encuesta Virtual Mi Voz Mi Ciudad, de la Red Colombiana de Ciudades Cómo Vamos

 

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¿A dónde vamos?

Los resultados para Bogotá de la segunda fase de la encuesta virtual #MiVozMiCiudad cuentan que el 19% de los encuestados cree que las cosas en la ciudad iban por buen camino y un 59% afirmó lo contrario. Las consecuencias sociales, económicas y sanitarias han superado las previsiones que se estimaron a inicios de la pandemia; la percepción ciudadana sobre la calidad de vida ha tenido impactos en confianza y optimismo sobre el futuro.

En términos económicos, el 47% afirmó que los ingresos del hogar no alcanzan para cubrir los gastos mínimos; la percepción fue mayor en el nivel socioeconómico bajo (58%). Este resultado se complementa con un 24% que declaró pasar hambre por falta de recursos, así como al momento de preguntar sobre las prioridades que debería atender la alcaldía: el empleo (62%) fue la de mayor atención. Por otro lado, los niveles de percepción sobre la seguridad siguen bajos, sólo 7% de los ciudadanos declaró sentirse seguro en la ciudad y 13% en el barrio. Finalmente, preocupa la salud mental en los jóvenes quienes reportaron mayor deterioro con un 55%.

Invitamos a consultar los resultados de la encuesta la cual aborda 12 temáticas de ciudad, y el documento ¿Hacia dónde vamos? aprendizajes y propuestas 2021 para Bogotá en medio de la pandemia. En este, proponemos a la Alcaldía, y demás actores, trabajar en función de 6 retos urbanos en el 2021: pobreza, informalidad y desigualdad; educación de calidad; cambio climático y resiliencia urbana; ciudades sostenibles e incluyentes; seguridad ciudadana, paz y coexistencia pacífica; y gestión pública, transparencia y participación.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org 

Columna publicado en Diario ADN, 17 de diciembre.

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Presentación de resultados Bogotá, segunda fase #miVozmiCiudad

En la primera fase de la encuesta virtual el 25% de las personas consideró que las cosas iban por buen camino; en la segunda se ubicó en el 19%. El optimismo fue menor en el nivel socioeconómico bajo (17%) y en la población entre 36 y 45 años (15%). Por zonas de la ciudad, el optimismo en el norte y occidente fue del 17%, siendo los más bajos de la ciudad, mientras que el más alto se ubicó en el centro oriente (27%).

Ingresa aquí para más información sobre la Encuesta Virtual y conocer los resultados de las demás ciudades y municipios que participaron en la segunda medición

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¿Hacia dónde vamos? aprendizajes y retos 2021 para Bogotá…

En esta oportunidad, Bogotá Cómo Vamos acompaña los resultados de la segunda fase de la encuesta virtual con la publicación de un documento que resalta 8 aprendizajes y 10 propuestas para el 2021; el cual busca aportar en la reactivación de la ciudad, para que los tomadores de decisión, tanto públicos como privados, tengan un insumo al momento de formular, diseñar, ejecutar y evaluar las políticas y programas.

Entre los aprendizajes, se encuentra: cómo una buena gestión pública rinde frutos, en especial al momento de gestionar la crisis; también, cómo el trabajo multiactor y un abordaje integral de las problemáticas son el mejor camino; y, la importancia de seguir incorporando el concepto de ciudades inteligentes.

Ahora, entre el decálogo de propuestas para la ciudad se enumeran tales como: reactivación económica incluyente, garantizando la destinación de recursos para los hogares en situación de pobreza, así como, programas que establezcan nuevas iniciativas orientadas a una reactivación económica inclusiva para mujeres y jóvenes. De igual manera, resalta la importancia de monitorear el impacto de la pandemia en niñas, niños y jóvenes; y afianzar la propuesta de adaptación y mitigación al impacto del cambio climático. Ésta última, plantea seguir promoviendo mesas intersectoriales al momento de aterrizar la hoja de ruta, debido a que el sector privado, los medios de comunicación y la sociedad civil tienen un papel fundamental en la implementación de la agenda.

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