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¿Escándalo ético?

El reconocido consultor internacional en pobreza, Bernardo Kilksberg, hace 11 años mencionó los escándalos éticos inadmisibles de la humanidad, entre ellos: el hambre inexplicable, los déficits en educación, la discriminación de género, y otros. Kilksberg comenta que “la convivencia de posibilidades inéditas de producción y sectores minoritarios en opulencia, y riesgos severos de supervivencia de niños y madres, es un «escándalo ético» de grandes proporciones”.

Entonces, ¿qué pasa con la situación de pobreza en Bogotá? Según el DANE, a cierre de 2020, 3.357.585 personas estaban en pobreza monetaria; significa que no contaban con los ingresos necesarios para satisfacer una canasta básica de bienes y servicios.

Ahora, algo relevante de mencionar, es que la pandemia no es la principal responsable. En 2012 la tasa de pobreza era del 27%, el mismo valor que en el 2019 (27,2%); es decir, la ciudad se acercaba a una década de estancamiento y el Covid-19 fue un detonante que la aumentó en un 12,9%. Por otro lado, se venía evidenciando un aumento de la desigualdad, medido por el coeficiente de Gini pasando de 0,498 en 2017 a 0,559 en 2020; Bogotá es la más desigual de las 13 principales ciudades de Colombia.

La capital, en este momento, registra una cantidad de personas en pobreza que supera la población de Medellín o Cali; cuando el territorio genera el 26% de los ingresos del país. Por esta razón, también sería un escándalo ético que se juzgue un descontento ciudadano cuando millones de bogotanos no saben si pueden cumplir con sus necesidades básicas de sustento y alimento.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org 

Columna publicada en Diario Gratuito ADN, 13 de mayo de 2021

 

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Jóvenes piden oportunidades

De acuerdo con las últimas cifras del DANE, la tasa de pobreza monetaria (40,1%) y el desempleo (19,5%) han llegado a niveles históricos en Bogotá; sin embargo, estos indicadores son preocupantes al observar que la tasa de desempleo juvenil alcanzó un resultado del 29,9%. Ahora, según la última encuesta virtual #miVozmiCiudad, realizada por Bogotá Cómo Vamos, los jóvenes se mostraron como los menos optimistas; solo un 15% afirmó que las cosas van por buen camino. Tal vez, no sea casualidad, que el dramático momento que estamos viviendo en la última semana como país, tiene como a uno de sus protagonistas a los jóvenes.

En este contexto, la generación de oportunidades para la juventud no solo es una cuestión de derechos, también es un camino rentable e importante en términos sociales y económicos. Para esto es indispensable que la reactivación económica sea incluyente con equivalencia y énfasis en brindar oportunidades de empleo; por ejemplo, en los diferentes proyectos de infraestructura que tendrá la ciudad. Por otro lado, es un momento propicio para realizar un pacto socioeconómico público-privado donde se logren armonizar los intereses de la academia, la empresa y el sector público, en pro de una juventud, con garantías mínimas sociales, educación de calidad y trabajo digno.

Por último, la revolución tecnológica se ha acelerado y tomado fuerza en los últimos años, esta debería tener como eje la capacitación e involucramiento laboral de la juventud; de tal forma que ayude a cerrar las brechas existentes para este grupo en términos de su calidad de vida.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario Gratuito ADN, 6 de mayo de 2021

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Pobreza en Bogotá: más allá de la pandemia

¿Qué pasa con la situación de pobreza en Bogotá? Las últimas cifras del DANE evidencian que la personas en pobreza monetaria en la capital del país (3.357.585) alcanzan a ser un poco más que la población en Cali y Cartagena, mientras que aquellas en pobreza extrema (1.098.662) a la de Barranquilla. Por otro lado, la línea de pobreza se ubicó en $455.030, lo que significa que acceder a necesidades básicas es más costoso que en cualquier otra ciudad.

No obstante, el tema que más puede preocupar es la tasa de pobreza. En el 2012 era del 27%, el mismo valor que en el 2019 (27,2%); es decir, la ciudad se acercaba a una década de estancamiento y el Covid-19 fue un detonante que la aumentó en un 12,9%. Estos datos permiten inferir que la pandemia no es la única responsable, la ciudad ya presentaba desafíos antes de la crisis sanitaria. Teniendo en cuenta esto, la pobreza en Bogotá debe ser analizada desde sus causas estructurales y la coyuntura.

Desde el análisis estructural, vale la pena resaltar lo siguiente: lo primero, teniendo en cuenta los datos 2017 de la Encuesta Multipropósito, el 50,5% de las personas vivían en estratos 1 y 2; la ciudad tenía un número significativo de hogares que podían caer en situación de pobreza a causa de externalidades como, por ejemplo, la pandemia. De igual manera, la tasa de informalidad venía presentando un descenso lento, pasando de 45,5% en 2010 a un 40,6% en 2019; entonces, las fuentes de ingresos de un porcentaje de hogares dependían de actividades con menor grado de especialización y de cobertura a protección social como salud y pensiones. Bogotá tenía un mercado laboral con un grado de precarización relevante que no se estaba transformando.

Segundo, en cuanto al coeficiente de Gini se venía evidenciando un aumento: pasó de 0,498 en 2017 a 0,559 en 2020. La ciudad ocupa el primer lugar con mayor desigualdad en el país, en comparación con los principales dominios y 13 ciudades y áreas metropolitanas, le siguen Cali (0,523), Cúcuta (0,522) y Medellín (0,52). El modelo de bienestar presentaba asimetrías, exclusión e inequidades para la mayoría de la población.

Ahora, a parte de las causas estructurales, se sumó una pandemia que frenó el proceso normal de la actividad económica. Bogotá ha sido una de las ciudades con mayores restricciones del país con consecuencias en todo su aparato productivo. Según el 4° boletín del Observatorio para el seguimiento de la atención de la emergencia y reactivación de Bogotá después de un año de la pandemia, si bien la ciudad representa el 26% de los ingresos, fue responsable del 37% de las pérdidas de ingresos nacionales en enero; sumado a que en el 2020 Bogotá y Barranquilla registraron la mayor caída en la creación y renovación de empresas.

Las cifras del DANE evidencian estos hechos. Analizando la incidencia de pobreza por ciudades, Bogotá aportó el 31,3% en el aumento del total nacional, seguida por Cali con un 10,6%. La capital ha sido uno de los territorios más afectados en términos socioeconómicos a causa de la pandemia.

Ante este escenario, se hacen necesarias propuestas urgentes y estructurales. La situación de pobreza hoy requiere ampliar las medidas para su contención, como: aumentar y garantizar las transferencias monetarias y ayudas alimentarias que brinden protección social; por lo menos hasta que la pandemia no impida la actividad económica de manera natural. En ese sentido, a la luz del presupuesto y del cupo de endeudamiento aprobado el año pasado, cobra importancia analizar la posibilidad de redistribuciones presupuestales que permitan aumentar la mitigación de los impactos derivados por la pandemia y que se sumen a las transferencias del Gobierno Nacional. Este sentido de urgencia también podría ser concretado en temas como, por ejemplo: flexibilizaciones en el entorno empresarial, como: menores restricciones para la creación de empresas, empleo formal, responsabilidades tributarias, entre otras.

Por otro lado, como lo ha mencionado la CEPAL, es el momento de apuntar a una recuperación transformadora para el desarrollo sostenible; es decir, una estrategia que combine la recuperación económica con la superación del modelo vigente. Esto implica, incrementar la participación de algunos sectores en la economía y desincentivar a otros por razones ambientales, de igualdad o tecnológicas. Por ejemplo, apuestas estratégicas como la movilidad sostenible, la economía digital inclusiva y la industria manufacturera para el cuidado de la salud, pueden alentar una recuperación sostenible e inclusiva.

Los hechos de los últimos días, sumados a los datos de pobreza en la ciudad, son un llamado ciudadano a que es el momento de recuperar la confianza, juntar esfuerzos, dialogar y construir en conjunto un modelo diferente de bienestar que proporcione las oportunidades y derechos mínimos para todas las personas; trabajando por el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna de opinión publicada en Periódico EL TIEMPO, 8 de mayo de 2021

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Recomendaciones en movilidad, ambiente y ruralidad para el POT…

El POT es un instrumento fundamental para la construcción de una ciudad sostenible que brinde calidad de vida en el largo plazo; éste, toca aspectos cotidianos como las vías en las cuales van a transitar o el espacio público que ocuparán, hasta temas colectivos como la protección de los recursos naturales.

En este documento, Bogotá Cómo Vamos junto con instituciones como la Pontificia Universidad Javeriana y la Cámara de Comercio de Bogotá y un grupo de expertos, realizan recomendaciones en movilidad, ambiente y ruralidad para que sean tenidas en cuenta en el proceso de formulación del POT de Bogotá.

Se presentan recomendaciones específicas en cuatro (4) ámbitos relacionados a  cinco (5) retos. Cada conjunto de recomendaciones está acompañada de una propuesta de indicadores, para que el POT pueda contar con metas acordes a la realidad de la ciudad y permitan realizar un seguimiento y evaluación a su implementación.

Descargar documento

 


 

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Charlas Bogotanas pone la lupa en la ocupación juvenil

Las razones para el descontento juvenil

#Charlas Bogotanas revisa golpe del desempleo en este grupo

Niveles de desempleo agravados por la pandemia, inactividad profundizada por la caída en la informalidad, las mujeres jóvenes las más afectadas, deserción escolar y universitaria al alza... Se trata de parte de los ingredientes de una receta llena de descontecto de los jóvenes que no quieren ser más etiquetados como #NINIS, porque la realidad es que Bogotá vibra con jóvenes llenos de potencial.

Por ello, la alianza #CharlasBogotanas puso la lupa al trabajo juvenil, que clama atención para que esta generación no caiga otra etiqueta: #Perdida.

"No hay antecedentes en los resultados. El panorama ya era retador en 2019, cuando el promedio nacional de desempleo era 9,10% y el de los jóvenes era del 18,7%. En el 2020, el nivel llegó a 27,5%. Un ascenso con más impacto en los jóvenes, a lo que se suma la falta de oportunidades de estudio. Pero la peor parte la llevan las mujeres jóvenes, con un desempleo del 31,7%", explicó Camilo Carreño, de Global Opportunity Youth Network.

Este grupo poblacional suele ser el primero en perder empleos ante crisis económicas. La razón es que su mano de obra está en la informalidad y en sectores como el turismo, el transporte y el comercio no electrónico, los más afectados: en 2020, 3.628.013 personas dejaron de estar ocupadas, de estas 902.903 eran jóvenes: el 31%.

"Toda esta falta de oportunidades afecta la salud mental. El 52% de los jóvenes menciona tener algún grado de depresión e insatisfacción" afirmó Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos.

Especial Charlas Bogotanas - Jóvenes y Empleo, mayo 2021

Por: Redacción Bogotá, Diario Gratuito ADN

Artículo publicado en impreso, 3 de mayo de 2021  y en digital, 3 de mayo de 2021

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Movilidad en el POT

En los próximos días la Secretaría de Planeación socializará el documento de formulación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) ante varias instancias de revisión, participación y consulta. El POT es un instrumento fundamental para la construcción de una ciudad sostenible que brinde calidad de vida en el largo plazo; éste, toca aspectos cotidianos como las vías en las cuales van a transitar o el espacio público que ocuparán, hasta temas colectivos como la protección de los recursos naturales.

Uno de los ámbitos centrales que debe formularse el POT, es impulsar un modelo de movilidad sostenible que cumpla con las necesidades de Bogotá-Región. Esto significa la posibilidad de formular, de forma clara, la apuesta en movilidad con metas concretas como, por ejemplo: distribución deseada de los modos de transporte; satisfacción esperada de la ciudadanía; viajes seguros, inclusión y equidad.

Otro tema importante, es aprovechar el POT como un escenario para el desarrollo de proyectos que amplíen la capacidad de la red troncal, aumentar la accesibilidad y la frecuencia del sistema de transporte. También, plantear nuevas inversiones en movilidad como ciclorrutas articuladas con municipios vecinos y ampliar accesos viales existentes como la Calle 80, Calle 13, Autopista Norte, entre otros.

Finalmente, el POT debe articularse con el Plan Maestro de Movilidad, estableciendo cómo se van a articular los nuevos proyectos de movilidad regional con los actuales modos de transporte. El POT puede ser un factor determinante que fomente el esperado modelo de movilidad sostenible e integrado para las próximas décadas en la ciudad.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org 

Columna publicada en Diario ADN, 29 de abril de 2021

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No es solo aglomeración

Cuando se empiezan a generar expectativas de una recuperación, el avance del virus y el lento proceso de vacunación, ponen de nuevo en riesgo a la ciudad para responder a la pandemia y puede llegar a profundizar problemas sociales y económicos.

Una de las principales causas que se han posicionado como transmisor del virus, es la aglomeración; un tema relacionado a la densidad, donde Bogotá tiene una alta tasa en comparación con otras ciudades como se evidenció en un estudio realizado en 2018 por Stephen Wheeler en la revista “Journal of the American Planning Association”. Sin embargo, el informe realizado por ONU-Hábitat Ciudades y Pandemias. Hacia un futuro más justo, verde y saludable”, demuestra que de forma empírica y categórica no hay una relación estadística, ni siquiera medianamente significativa, entre densidad y contagio.

Según el estudio, el problema radica en la desigualdad y da cuenta de que ciudades con menores índices de pobreza, desigualdad y exclusión, junto con mejor infraestructura de vivienda y servicios, como Tokio y Los Ángeles, han podido contener mejor el contagio.

Según el Coeficiente de Gini, realizado por el DANE (2019), Bogotá es la tercera ciudad más desigual del país con 0,513, superada solo por Quibdó (0,562) y Riohacha (0,539).  ¿Podría la crisis sanitaria, que estamos viviendo hoy, llegar a tener relación directa con la desigualdad? Debemos preguntarnos, además: ¿estamos proyectando que a largo plazo se puede llegar a profundizar este problema? En consecuencia, esta crisis nos deja menos preparados para futuras pandemias, siendo un círculo vicioso, del cual tendremos desafíos.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 22 de abril de 2021

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Teletrabajo

El teletrabajo es una de las tendencias como consecuencia de la pandemia; sin embargo, es una modalidad que no representa a la mayoría de la población y quienes lo realizan, señalan varios desafíos.

Las imágenes del lunes son un ejemplo que la ciudad se sostiene por la interacción física y que el teletrabajo pertenece a un mercado laboral exclusivo. Según la última encuesta virtual #miVozmiCiudad, el 56% afirmó haberse movilizado 3 veces a la semana o más para ir a su trabajo, estudio u otra actividad; donde el 62% pertenece a los niveles socioeconómicos bajos.

Por otro lado, en muchas de las organizaciones el teletrabajo fue una medida reactiva y no planificada. Según #miVozmiCiudad el 42% de los encuestados manifestaron estar satisfechos y quienes dijeron no estarlo mencionan como principales razones que las jornadas laborales son más largas (25%), los límites entre la vida laboral y personal se vuelven difusos (23%) y que aumentan los gastos del hogar (17%).

De acuerdo con la CEPAL, en Europa y Estados Unidos casi el 40% de los trabajadores pueden trabajar desde su hogar; en América Latina se estima solo el 21% debido a la conformación de la matriz productiva y la alta informalidad; donde, por ejemplo, en Bogotá es superior al 40%.

Esto demuestra que estamos lejos para que el teletrabajo sea una posibilidad real de la dinámica social, económica y cultural; con lo cual es importante la presencialidad, mientras actores públicos, privados y la ciudadanía van adaptando el modelo de ciudad a esta nueva tendencia.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos.

director@bogotacomovamos.org 

Columna publicada en Diario ADN, 15 de abril de 2021

*Foto de Negocios creado por Racool_studio – www.freepik.es

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Retroceso

Bogotá retrocede en su proceso de reactivación económica ante el tercer pico de pandemia. Según el Observatorio para el seguimiento de la atención de la emergencia y reactivación, en el boletín de marzo, la ciudad representa el 18% del total de ocupados en el país y el 25% de las pérdidas en el total de ocupados en enero. De igual manera, se encuentran los niveles de ingreso laboral; pese a que representa el 26% del total nacional, fue responsable del 37% de la pérdida total.

Las nuevas medidas de cuarentenas pueden llegar a afectar la confianza del aparato productivo de la ciudad; principalmente a la certidumbre de empresarios y ciudadanos en que la situación económica va a mejorar. De acuerdo a la última encuesta #miVozmiCiudad, el 68% de las personas encuestadas estaría de acuerdo en regresar a una reactivación total de la economía y propender por el auto-cuidado y solo el 21% considera que las cosas van por buen camino.

En este nuevo retroceso, se hace necesario incorporar aprendizajes que parecía ya habíamos comprendido. Se venía alertando, desde diferentes grupos de salud, que la estrategia DAR (Detectar, Aislar y Reportar) venía fallando, bajando el número de tamizajes para Covid 19.

Ahora, las imágenes de miles de viajeros en Semana Santa, sumado a las aglomeraciones y el incumplimiento de medidas de bioseguridad, dan cuenta de un largo camino por recorrer como comunidad y retos frente a la cultura ciudadana; en este momento de profundos cambios económicos y sociales el entendimiento como colectivo es clave para para la reactivación y progreso de la ciudad.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos.

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 8 de abril de 2021

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Pandemia, percepción ciudadana y retos de ciudad

Al cumplirse un año de la llegada del Covid-19 al país y a Bogotá, ¿cómo está la percepción de los ciudadanos sobre su calidad de vida?, ¿cuáles son sus opiniones?, ¿qué los afecta? o, ¿qué les preocupa?

Al analizar los resultados de la encuesta virtual #miVozmiCiudad, se pueden resumir las necesidades de las personas en 3 retos de ciudad: cerrar las brechas sociales y económicas, recuperar y trabajar por mejorar el entorno urbano y ampliar la gobernanza.

Según el DANE, Bogotá es la tercera ciudad más desigual del país a cierre de 2019. Previo a la pandemia éste ya era un tema central para la capital; la crisis sanitaria, y sus impactos en la población, pudieron profundizar las brechas ya existentes. #miVozmiCiudad puede aportar algunos datos al respecto y mostrar cómo los ciudadanos perciben su calidad de vida en aspectos, como: situación económica, educación, salud, seguridad entre otros.

Si bien en la primera fase de #miVozmiCiudad el 29% de los encuestados se consideró pobre, en la tercera tuvo un resultado del 42%. Asimismo, el 45% dijo que los ingresos del hogar no alcanzan para cubrir los gastos mínimos y un 32% afirmó pasar hambre por falta de recursos. En cuanto a los servicios educativos, la principal razón de insatisfacción está asociada con sentir que la enseñanza virtual no ha sido de calidad y no tener una adecuada infraestructura en el hogar.

Me sumo a las palabras de Alicia Bárcena, Directora Ejecutiva de la CEPAL “no se puede seguir tolerando la desigualdad, la injusticia estructural. Es hora de poner fin a la cultura del privilegio, a las desigualdades y de erradicar la pobreza en todas sus formas”. Esto requiere de voluntad política para poder contar con programas de transferencias, ajustes fiscales bajo un modelo de progresividad e incentivar el empleo formal en la población más vulnerable.

Por otro lado, trabajar por el mejoramiento del entorno urbano es fundamental; el Covid-19 afectó las libertades y el disfrute de actividades que proporcionan calidad de vida. En este sentido, este aspecto se convierte, a su vez, en una oportunidad para la promoción y generación de ambientes más seguros, favorables para la convivencia y que contribuyen al desarrollo de la ciudad y sus habitantes.

#miVozmiCiudad, en su segunda fase, dio cuenta que solo el 28% de los encuestados está satisfecho con la calidad del espacio público; en la fase 3, dijo que el 9% se siente seguro en la ciudad y 16% en el barrio. Frente a temas de movilidad, la oportunidad está en los modos sostenibles: entre los medios de transporte más utilizados se ubicó la bicicleta (13%).

Ahora, abordar estas temáticas y trabajar en ellas, no solo pueden mejorar la cohesión social sino incentivar la reactivación económica; además de contribuir al desarrollo de la ciudad y al mejoramiento de la calidad de vida en tiempos de pandemia.

Por último, se encuentra la importancia del fortalecimiento de la gobernanza. “El sistema de gobernanza es la estructura institucional formal y organizativa del proceso de decisiones vinculantes del Estado moderno” (Garay, 2014). El resultado final de las tres mediciones evidenció una caída en la satisfacción con los mecanismos de consulta y participación. Mientras que en julio 2020, el 33% de las personas estaban satisfechas, en febrero el resultado fue del 26%.

Cuando se habla de ampliar la gobernanza en la ciudad, las decisiones pueden partir de la negociación y participación entre diferentes actores para dar solución, de manera conjunta, a asuntos públicos y que son de interés para la ciudadanía.

Es así como, involucrar actores no estatales en las decisiones de ciudad, donde el interés por lo público es plural, puede contribuir a disminuir los niveles de percepción de corrupción, aumentar la confianza en las instituciones y en las decisiones que toma el gobierno.

En el aniversario de la pandemia, se cierra un ciclo de medición de percepción ciudadana sobre el impacto del Covid-19; y que sigue posicionando la importancia de darle un rostro ciudadano a los datos, para fomentar el involucramiento de todos los actores en una recuperación sostenible y corresponsable de la ciudad.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna de opinión publicada en Periódico EL TIEMPO, 27 de marzo de 2021