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Situación nutricional de la primera infancia en Bogotá

  • Teusaquillo, por tercer año consecutivo fue la localidad con los mejores resultados.
  • En términos generales, la capital mejoró con respecto a los resultados del 2020.

El 7 de diciembre, Bogotá Cómo Vamos y la Fundación Éxito presentaron los resultados del Índice de Situación Nutricional en la Primera Infancia de Bogotá del año 2021 – ISNPI. El índice hace parte de la alianza por la primera infancia, consolidada desde el año 2019, con el objetivo de ofrecer información relevante a la ciudadanía, a la academia y a las entidades del orden nacional y distrital que tienen la responsabilidad de contribuir con garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición de los niños y niñas menores de 6 años de la ciudad.

En 2021, el índice se suma a dos productos más, el seguimiento a las metas infaltables de desnutrición crónica y aguda, bajo peso al nacer, exceso de peso y lactancia materna exclusiva, y el análisis de los mismos indicadores, focalizados en la población migrante de la ciudad.

¿Cómo le fue a Bogotá en la situación nutricional en la primera infancia en el 2021?

En términos generales, la capital mejoró con respecto a los resultados del 2020. En una escala del 1 al 100, el promedio de las 19 localidades analizadas pasó de 51 en el 2020 a 54 en el 2021.

Teusaquillo, por tercer año consecutivo fue la localidad con los mejores resultados (99), mientras que Usme (11), por tercer año consecutivo, fue la localidad con los rezagos más grandes en términos de estado nutricional y seguridad alimentaria de Bogotá, profundizándose cada vez más su tendencia negativa.

Barrios Unidos (82), Usaquén (81) y Fontibón (76) siguieron a Teusaquillo con un desempeño alto. Bosa (34), Rafael Uribe Uribe (27) y Ciudad Bolívar (11) presentaron desempeños medio bajo y bajo.

Preocupa que el índice evidenció una clara segregación socio espacial en la ciudad, donde las condiciones de seguridad alimentaria y garantía del derecho a la alimentación de los niños y niñas son muy diferentes entre el norte y el sur.

¿Qué significan los puntajes del índice y para qué nos sirve dicha clasificación?

En primer lugar, es importante señalar que el índice evidencia no solo las condiciones individuales de los niños a través del análisis de los indicadores de lactancia materna exclusiva, desnutrición crónica, bajo peso al nacer y exceso de peso, sino que analiza en 2 de sus 3 dimensiones las condiciones de los hogares donde viven los niños y niñas, con base en información de la encuesta multipropósito liderada por el DANE en el 2021.

Las condiciones de pobreza multidimensional en los hogares determina el desempeño de las localidades en el índice, así como aspectos fundamentales relacionados, por ejemplo, con cuántas veces se come al día. Según su desempeño en el ISNPI, alrededor de 125.000 niños y niñas en la ciudad, que representan cerca del 25 % de los niños y niñas en su ciclo vital de primera infancia, viven en las últimas 5 localidades puntuadas.

El ISNPI es una herramienta fundamental para la focalización y priorización de los planes, programas y proyectos que implementan las entidades del orden nacional y distrital responsables de mejorar las condiciones de calidad de vida de las poblaciones más vulnerables y que requieren mayor atención como son los y las menores de 6 años. La herramienta también propone conversaciones para potenciar la ruralidad, que representa un 75 % de la ciudad, y fortalecer los vínculos urbano-rurales en servicio de la seguridad alimentaria a través de la producción de alimentos, sobre todo si pensamos en un horizonte de ciudad visto desde el punto de vista de la sostenibilidad a través de aspectos económicos, sociales y ambientales, y como una urbe que garantiza el derecho a la ciudad.

El índice y los demás productos de la alianza entre Bogotá Cómo Vamos y la Fundación Éxito se pueden consultar en www.bogotacomovamos.org

Por: Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna de opinión publicada en el diario El Tiempo, 21 de diciembre de 2022

 

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Desigualdad y pobreza, factores que explican inseguridad alimentaria en…

  • Informe de Bogotá Cómo Vamos reveló buenos resultados en Teusaquillo y Fontibón.

La situación nutricional de la primera infancia mejoró en 11 localidades de Bogotá, sin embargo, la brecha entre el norte y el sur de la ciudad se intensificó durante el último año, principalmente por factores socioeconómicos como la crisis generada por la pandemia.

Esa fue una de las conclusiones el informe ‘Índice de situación nutricional en la primera infancia en Bogotá 2021’, documento de Bogotá Cómo Vamos (BCV) y la Fundación Éxito que permite identificar las zonas de la capital en donde hay hogares con la mayor inseguridad alimentaria y nutricional de niños y niñas menores de 6 años y que fue presentado ayer en la Universidad Javeriana.

En el documento, que por primera vez compara los resultados con los años 2019 y 2020, se resalta que durante el 2021 se registró una recuperación en la situación nutricional de la primera infancia en 11 de las 19 localidades analizadas, con respecto al periodo anterior.

“Analizamos 34 variables agrupadas en tres dimensiones: socioeconómica, seguridad alimentaria y estado nutricional. Esto nos permitió concluir que las localidades con el mejor desempeño –puntaje– en términos de situación nutricional son Teusaquillo, Barrios Unidos, Usaquén y Fontibón”, señaló Felipe Mariño, director del programa Bogotá Cómo Vamos.

Las tres localidades que más posiciones avanzaron en el Índice frente a 2020 fueron: Fontibón (de la posición 10 a la 4), Barrios Unidos (del 5 al 2 lugar) y San Cristóbal (de la 17 a la 14). Además, entre las que más retrocedieron se encuentran Los Mártires (siete posiciones) y Chapinero (cinco puestos).

Factores socioeconómicos

Una de las conclusiones del equipo de investigación de Bogotá Cómo Vamos es que las cuatro localidades con mejor puntaje tienen un patrón común. “Son la zonas en las que su dimensión socioeconómica es mejor y es importante porque es un dato que está atado al de pobreza multidimensional. Lo opuesto ocurre en Bosa, Rafael Uribe Uribe, Ciudad Bolívar y Usme, donde esas condiciones son bajas y las cuales agrupan el 25 % de concentración de la primera infancia”, agregó Mariño.

En ese sentido, Alejandro Gómez, secretario de Salud, señaló que estos resultados son muestra de un “malestar social” y que los resultados no son solo un problema del sector salud, sino de todas las entidades, en incluso, del sector privado y social.

“El informe es clave porque nos deja ver que la zona sur de la ciudad es donde hay más carencias y pobreza; además, que es la depositaria de más procesos migratorios y que es allí donde debe haber mayor atención por parte del estado”, dijo el funcionario.

Y es que, según la Encuesta Multipropósito de Bogotá 2021, el Índice de Pobreza Multidimensional para Bogotá fue de 5,7 por ciento, que en comparación con el dato del 2017 significa un aumento de dos puntos porcentuales. Esto se evidencia en que, según la encuesta del Dane, en la mayoría de las localidades aumentó el indicador de pobreza multidimensional.

“Hay una relación muy fuerte entre la situación nutricional y la pobreza. Según los datos más recientes del Dane, hay tres millones de personas en situación de pobreza en Bogotá y 800.000 en pobreza extrema. Es decir, estamos viviendo niveles que superan en casi 10 puntos porcentuales los que observábamos en el 2012”, señaló el economista y exdirector del Dane Juan Daniel Oviedo.

Con respecto a reducir la pobreza y la desigualdad, y en ese sentido mejorar los indicadores de la situación nutricional de la primera infancia, BCV señaló que “es momento de apuntar que los programas asistenciales, generan dependencia económica, por lo tanto, no pueden ser tomados como una solución de largo plazo (…) en cuanto que solo son medidas paliativas: se requiere voluntad política de cambio y políticas de fondo para lograr transformarlos”.

Un opinión similar tiene Santiago Mazo, coordinador de proyectos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Esto no se soluciona con mercados ni con transferencias monetarias y mucho menos con ollas comunitarias, eso es lo más bajo que puede caer la inseguridad alimentaria de una persona. Este tema debe tener abordajes estructurales”, dijo Mazo.

Por su parte, Luis Jorge Hernández, director de investigaciones de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes, opinó que también se deben tener en cuenta factores ambientales, territoriales y la falta de vigilancia a las políticas públicas enfocadas en nutrición y seguridad alimentaria explican los datos. “No me extraña que los datos estén deteriorados y eso no es culpa de la migración”, afirmó.

Además, agregó que «hay tres indicadores que no se deberían cargar al sector salud: los de desnutrición, de embarazos en adolescentes y tasa de suicidio porque los demás sectores se desligan de ellos. Esos son indicadores sociales que deben generar movilización.

Iliana Curiel, directora de Salud Colectiva de la Secretaría de Salud, la solución está en empezar a hablar en agricultura urbana –algo en lo que coincide Mazo– y en escuchar a los niños.

“Tenemos que hacer una incidencia política fuerte, además de humanizar el dato. La salud es política y para tomar decisiones de salud hay que hablar política y los medicos y pediatras tenemos que empezar a hablar del tema para tener incidencia. (…) Hay que rescatar el pensamiento democrático del niño y dejar de generar políticas públicas desde el ‘adultocentrismo’”, señaló.

Seguridad alimentaria

El informe revela que en las 19 localidades analizadas disminuyó la seguridad alimentaria, con respecto a los datos de 2017. En este indicador, Teusaquillo volvió a presentar los mejores resultados, con una prevalencia del 91,5 %, seguida por Usaquén (84,6 %) y Barrios Unidos (77,7 %). Las localidades con mayor situación de inseguridad alimentaria son Rafael Uribe Uribe, Tunjuelito y Bosa.

En ese sentido, el mensaje por parte de Bogotá Cómo Vamos es claro: “Es importante analizar el sistema distrital de abastecimiento de alimentos, su organización logística y los circuitos de comercialización con otras zonas, para garantizar la disponibilidad y oferta de los alimentos”, puntualizan desde el programa.

En cuanto a los datos de desnutrición crónica o retraso en talla en menores de cinco años en Bogotá, el indicador llegó al 11 por ciento, lo que equivale a una caída de 4,48 puntos porcentuales con relación a 2020.

Asimismo, a nivel distrital, el indicador de proporción de lactancia materna en menores de seis meses aumentó a 69 por ciento en el 2021, es decir, 20 puntos porcentuales con respecto a 2020. Con respecto al indicador de bajo peso al nacer, las localidades con mayor prevalencia fueron San Cristóbal (17,3 %), Antonio Nariño (17 %) y Usme (16,3 %).

Por último, el indicador de exceso de peso en niños menores de 5 años en la ciudad en el año 2021 fue de 4,45 % (en 0,63 puntos por debajo de 2020).

Las recomendaciones del informe

Tras analizar los resultados, Bogotá Cómo Vamos (BCV) y la Fundación Éxito realizaron una serie de recomendaciones de política pública aplicable a los diferentes sectores:

• Analizar el sistema distrital de abastecimiento de alimentos, el acceso al derecho al agua potable, así como la promoción de la producción local de alimentos de la Bogotá-Región, los derechos del consumidor y su conciencia sobre los productos que adquiere.

• Hacer tránsito de políticas asistenciales a políticas basadas en enfoque de derechos.

• Diseñar e implementar un Plan Integral Transectorial de generación de empleo, fomento a la productividad y reactivación económica, haciendo énfasis en la población de las localidades de Usme, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe, Bosa y Tunjuelito.

• Incorporar el enfoque familiar, en lugar del individual, a las políticas públicas dirigidas a la primera infancia.

• Implementar la Guía de Prevención y Manejo Del Riesgo y la Desnutrición Crónica realizada en 2019 por la alianza entre Fundación Santa Fe, Fundación Éxito, ICBF y las Secretaría Distritales de Salud y de Integración Social SDS – SDIS.

• Promover y facilitar la participación de niñas, niños y adolescentes en la toma de decisiones relacionadas con la construcción de los procesos políticos en donde se involucren los derechos de la primera infancia.

• Mejorar la ‘justiciabilidad’ del derecho a la alimentación, puede ser a través de una jurisdicción especial o a nivel administrativo.

• Fomentar la creación de procesos de veedurías ciudadanas de recursos dirigidos a la primera infancia.

Por: Camilo Castillo, Redacción Bogotá EL TIEMPO

Foto: Alexánder Marroquín / Universidad Javeriana

Publicado en el periódico El Tiempo, 07 de diciembre de 2022

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Las reveladoras cifras de desnutrición en niños y gestantes…

  • La mayoría de los datos provienen del Distrito, a través del Sistema de Vigilancia Alimentaria.
  • Menores venezolanos tienen mayor prevalencia en casos crónicos frente a la población local.

El programa Bogotá Cómo Vamos (BCV) y la Fundación Éxito presentaron el informe ‘Seguimiento nutricional de la primera infancia y gestantes de la población migrante venezolana en Bogotá’, el cual hace un análisis sobre la situación nutricional de estas personas en la capital durante 2021 y en el que se reveló, entre otros hallazgos, que si se hace un comparativo con los datos distritales, los rezagos se encuentran en tres indicadores: bajo peso en mujeres gestantes, desnutrición aguda y riesgo de desnutrición aguda.

“El comportamiento de los indicadores de lactancia materna exclusiva en menores de seis meses, desnutrición crónica y riesgo de baja talla, exceso de peso en niños y niñas menores de cinco años y exceso de peso para edad gestacional tienen un mejor comportamiento en población migrante venezolana que los datos distritales”, explicaron desde el programa.

Bogotá Cómo Vamos identificó varios factores que propician la vulneración de derechos de mujeres gestantes y niños y niñas venezolanos, entre los que se encuentran la pobreza, la inseguridad alimentaria, estar por fuera de la Seguridad Social y la tasa de desempleo.

Asimismo, concluyeron que la limitación de recursos estatales, las condiciones sociales de la población local, las fallas en la prestación de servicios públicos y la estigmatización asociada a la inseguridad también inciden en las dificultades de atención.

Este documento, que nace producto de la alianza por la primera infancia vigente desde el 2019, busca alinearse al componente de no discriminación y ciudadanía inclusiva de la Nueva Agenda Urbana, el Derecho a la Ciudad y con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).


Mujeres gestantes

El primer indicador, que mide el exceso de peso de mujeres gestantes, revela que para 2021 está 3,23 puntos porcentuales por debajo del dato distrital; sin embargo, va en aumento si se compara con datos de años anteriores.

Para 2019 la prevalencia, es decir, la proporción de personas que comparten esta característica, era del 34,51 % con una frecuencia de 1.080 casos, cifra que llegó al 39,63 % en 2020 con 2.232 casos. Para el último periodo analizado subió al 44,11 % con una frecuencia de 2.699 casos.

“El exceso de peso materno tiene consecuencias negativas pues aumenta la prevalencia de exceso de peso del feto, disminuye la lactancia materna y se sufre un mayor riesgo de obesidad durante la infancia”, indican desde Bogotá Cómo Vamos.

En cuanto al indicador de bajo peso en población migrante, la cantidad de mujeres migrantes gestantes con desnutrición bajó (pasó de 17,56 % en 2020 a 16,26 en 2021), pero se mantiene por encima de los datos de población local por 4,67 puntos porcentuales.

“La desnutrición en embarazadas expone un doble riesgo de bajo peso al nacer, y esto predispone más el riesgo de mortalidad neonatal”, se lee en el informe final presentado el pasado 18 de octubre.


Lactancia va en aumento

En este indicador la tendencia también va en aumento. De acuerdo con el documento, hay un mejor comportamiento de la lactancia materna exclusiva en menores de 6 meses migrantes que en la población local; sin embargo, se registra un menor número de atenciones.

“Lo que nosotros estamos evidenciando acá no es representativo para la población venezolana en Bogotá, es decir, nuestra fuente de información son las personas que están accediendo a algún servicio de salud, por eso, una de las recomendaciones es que se acojan al estatuto temporal y así tener registro y mejor información”, señaló Felipe Mariño, director de BCV.

En 2019 la prevalencia era del 67,29 % (10,59 puntos porcentuales más que el dato distrital), en 2020 del 66,41 % (18,41 puntos porcentuales por encima del promedio local) y para el 2021 fue de 78,2 %, 9,2 puntos por encima del dato distrital.


Subió la desnutrición

Uno de los datos que más preocupa es que tanto en riesgo como en prevalencia, los niños y niñas migrantes presentan mayor desnutrición aguda que los locales. Según el informe, para 2019 el riesgo de desnutrición aguda en niños migrantes menores de cinco años era de 18,4 % con una frecuencia de 359 casos (6,14 puntos porcentuales por encima del valor distrital), un año después bajó al 10,9 % con 134 casos, y para el año 2021 se elevó a 16,4 % con de 343 casos (2,86 puntos porcentuales más que el promedio local).

“La desnutrición aguda ha tenido una tendencia a la disminución desde el año 2016. (…) En el año 2021 disminuyó a 2,8 %, siendo la prevalencia más baja en los últimos siete años, es decir, que es probable una posible evolución de su estado nutricional al de riesgo”, explican desde BCV.

Con respecto a la desnutrición crónica y riesgo de baja talla, la tendencia del indicador va en aumento. “El niño que registra desnutrición crónica presenta un retraso en el crecimiento (no alcanza la talla recomendada para su edad) y sus capacidades cognitivas e intelectuales se ven afectadas, lo que tiene consecuencias irreversibles para su vida”, explican los expertos en el informe.

Para 2021, el dato de desnutrición crónica o retraso en talla en menores de cinco años tuvo una prevalencia de 11,4 %, con una frecuencia de 239 casos; esto es 0,4 % superior al dato distrital y 2,6 puntos porcentuales por encima del registro de 2019. El riesgo de baja talla para la edad para el mismo grupo etario subió al 25 % con una frecuencia de 523 casos (1,8 puntos porcentuales menor que el dato de ciudad).

Finalmente, se presentó un aumento en el exceso de peso en menores de cinco años, que no superó el comportamiento del promedio de la ciudad. La prevalencia de sobrepeso en niños y niñas migrantes en esa edad fue del 3,9 % en 2021, es decir, 81 casos. Esto equivale a un aumento del 0,9 % con respecto al 2019 y un 0,55 por debajo del valor distrital.

De acuerdo con el informe, el indicador de bajo peso al nacer no está disponible en población de madre migrante venezolana. “No hay ningún dato (sobre ese indicador). Es clave levantar esa información porque nosotros queremos dirigir como una de las atenciones hacia allá”, concluyó Mariño.


Recomendaciones de BCV

Bogotá Cómo Vamos entregó cinco recomendaciones para mejorar la situación nutricional de la primera infancia y gestantes de la población migrante venezolana en la capital. De acuerdo con el programa, su propósito es contribuir a la Administración Distrital “a trazar políticas públicas basadas en evidencia y promover la participación informada de la ciudadanía en decisiones dirigidas a garantizar el bienestar de la Primera Infancia en Bogotá”.

«El llamado de atención es que esto sea una de las prioridades de las agendas programáticas de los candidatos.»

– Regular con urgencia el estatus migratorio de la población venezolana para que accedan a registro y documentación formales, se incluyan al mercado laboral y puedan acceder a empleos dignos.

– Permitir a la población migrante afiliarse al Sistema General de Seguridad Social en Salud y fortalecer el acceso al sistema educativo y servicios sociales y públicos; de esta manera, se podrá identificar de manera efectiva a la población en condición de vulnerabilidad o sujetos de especial protección que requieren prioridad en la atención de servicios sociales.

– Realizar la medición de Bajo peso al nacer dada la relevancia que presenta en el seguimiento de derechos en salud de las gestantes, niñas y niños migrantes que viven en Colombia.

– Generar un componente educativo en la ejecución de la política de sexualidad, derechos sexuales y reproductivos, además de un anexo dirigido a la atención de mujeres migrantes.

– Intensificar la sensibilización de la población bogotana para aceptar y acoger a la población migrante a través del fomento de la responsabilidad social y la cohesión comunitaria con las y los venezolanos.

“El llamado de atención es que esto sea una de las prioridades de las agendas programáticas de los candidatos”, dijo Mariño.


Datos de población migrante

Varios datos relevantes hacen parte del documento técnico, entre ellos cifras sobre esta población en el país. Indican que para el 2021 se registraron cerca de 2,8 millones de migrantes venezolanos en Colombia, de los cuales el 9,2 % tenían entre 0 y 4 años y el 19 % entre 0 y 24 años.

Asimismo, para el 2021 el 63,4 % se encontraban en pobreza monetaria, el 17 % (entre enero y agosto) se encontraban desempleados y, a junio, el 75,7 % no estaban afiliados al Sistema General de Seguridad Social.

Además, el porcentaje de estatus migratorio irregular fue de 56,4 % y la tasa de informalidad para población venezolana superó el 90 %. Uno de los datos más significativos es que para junio 2021 la población venezolana trabajó más tiempo por semana y percibió menores ingresos. “El 40,7 % de los migrantes venezolanos trabajó más de 48 horas a la semana frente al 25,1 % de la población colombiana”, se lee en el documento.

La mayoría de los datos que BCV presenta en el documento técnico provienen de la Secretaría de Salud, a través del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (Sisvan).

“Para el caso de población migrante venezolana corresponde a una pequeña proporción afiliada al sistema de salud y no al universo de la población, es decir, no se pueden extrapolar los datos para el total de población migrante venezolana que habita la ciudad”, explicaron.

 

Por: Camilo Castillo, Redacción Bogotá EL TIEMPO

Publicado en el periódico EL TIEMPO, 26 de octubre de 2022

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Seguridad Alimentaria de la primera infancia venezolana en Bogotá

Es necesario redoblar esfuerzos para que ningún niño o niña, venga de donde venga, se quede atrás.

La alianza entre Fundación Éxito y Bogotá Cómo Vamos presenta a la sociedad y a la ciudadanía los resultados del Informe de Situación Nutricional de la Primera Infancia y Gestantes de la población migrante venezolana en Bogotá. Este informe hace parte de una serie de investigaciones que se realizan desde 2019 sobre el comportamiento de indicadores clave para determinar el estado de la seguridad alimentaria de niños y niñas, pero que no había profundizado el impacto de la migración venezolana. Lo anterior cobra relevancia al considerar que el 29 % de la población migrante en Bogotá corresponde a niños y niñas entre los 0 y 14 años, según las cifras reportadas con corte a junio de 2021 en el Observatorio Proyecto Migración Venezuela.

Es importante poner en contexto los resultados de seguimiento en la población migrante a indicadores de desnutrición crónica, desnutrición aguda, bajo peso al nacer, exceso de peso y lactancia materna. En 2021, el 56,4 % de la población migrante venezolana permanecía bajo estatus migratorio irregular. Adicionalmente, según el DANE, la Tasa Global de Participación laboral (TGP), la cual se calcula con la relación entre la población económicamente activa y la población en edad de trabajar, presentó, entre enero y agosto de 2021, una brecha de más de 9 puntos porcentuales entre la población colombiana (60,3 % promedio) y la venezolana (70,4 %). Así mismo, la tasa de informalidad de la población migrante venezolana fue del 90,8 % versus el 58 % de la población colombiana. En 2021, la pobreza monetaria fue de 39,3 % en la población colombiana, frente a 63,4 % en población migrante venezolana, y la pobreza extrema de 12,2 % en población colombiana frente a 24,1 % en población venezolana.

Con dicho marco, a continuación presentamos algunos de los resultados del estudio: En personas gestantes, en 2021, la prevalencia de bajo peso para la edad gestacional en población migrante fue de 16,26 %, mientras que para la población colombiana fue de 11,59 %, lo cual implica casi 5 puntos porcentuales de diferencia. En el indicador de Lactancia Materna Exclusiva en menores de 6 meses, para el 2021 la prevalencia fue de 78,2 %, siendo 9,2 puntos porcentuales mayor al dato distrital.

Con respecto a los indicadores de desnutrición aguda observamos que la prevalencia del riesgo en menores de 5 años migrantes aumentó de 10,9 % en 2020 a 16,4 % en 2021, casi 3 puntos porcentuales más que el riesgo distrital, aunque la prevalencia de desnutrición aguda en población migrante pasó de 4,6 % en 2020 a 3,4 % en 2021. En lo relacionado con desnutrición crónica en menores de cinco años migrantes, para el 2021 se observaba una prevalencia de 11,4 % que disminuye si comparamos con los 11,7 % de 2020, pero que se ubica 0,4 puntos porcentuales por encima del valor distrital en 2021. Finalmente, en el exceso de peso en menores de 5 años migrantes observamos que se reduce de una prevalencia de 5,1 % en 2020 a 3,9 % en 2021, 0,55 % puntos porcentuales por debajo del valor de la población distrital.

Si bien es importante aclarar que los datos de la situación nutricional de la primera infancia en población migrante son incipientes e institucionalmente no se cuenta aún con las herramientas para que sean representativos de esta población, son fundamentales para hacer análisis preliminares, llamar la atención de las autoridades y generar las capacidades necesarias para la recolección de datos que permitan focalizar con mayor precisión los servicios y atenciones que necesitan los niños y niñas migrantes.

Este estudio también da cuenta de los esfuerzos hechos por la Administración Distrital y el ICBF para atender a la primera infancia en Bogotá. Si consideramos el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 relacionado con hambre cero, y al tratarse de sujetos de especial protección, es necesario redoblar esfuerzos para que ningún niño o niña, venga de donde venga, se quede atrás.

Por: Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna de opinión publicada en periódico EL TIEMPO, 19 de octubre de 2022

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Inclusión y equidad en la reactivación económica de Bogotá

Para una recuperación inclusiva y equitativa, Bogotá adoptó políticas orientadas a tres ejes.

Bogotá Cómo Vamos en conjunto con investigadores de Alianza EFI y el equipo técnico de UR Equidad de la Universidad del Rosario realizaron el análisis del capítulo de Economía y Pobreza del Informe de Calidad de Vida 2021. El proceso de recuperación económica postpandemia no se trató solamente de acelerar la reactivación económica, sino de hacerlo con un enfoque inclusivo y de equidad que mitigara las brechas que se profundizaron como consecuencia de la pandemia.

Bogotá adoptó este reto desde tres ejes: Un eje de subsidios y transferencias a nivel distrital, dentro del cual se resalta el programa Bogotá Solidaria en Casa como una de las primeras apuestas en América Latina para constituir una Renta Básica Universal; un eje de género y economía del cuidado, destacándose las manzanas del cuidado para relevar a miles de mujeres de las exigencias del trabajo doméstico no remunerado; y, finalmente, un eje de recuperación del empleo enfocado en acciones específicas de promoción para los grupos sociales más vulnerables.

Las diversas apuestas de política pública adoptadas en el marco de la recuperación económica permitieron ampliar el horizonte de atención de la red social del Distrito Capital. En Bogotá, 849.542 hogares recibieron algún tipo de transferencia monetaria periódica durante el transcurso de la pandemia que, complementado por las apuestas de generación de empleo como el subsidio de nómina y de acceso a crédito, fortalecieron la liquidez de los hogares más vulnerables. La respuesta del distrito también permitió poner a prueba la red de cuidado distrital, beneficiando a 24.000 mujeres microempresarias, 15.000 niños y adolescentes en condición de vulnerabilidad, y 23.338 adultos mayores atendidos en el marco de las apuestas de género y economía del cuidado.

Si bien hemos escapado a lo peor de la pandemia, los datos de la recuperación para Bogotá en el 2021 nos invitan a no descuidarnos en la consecución de las metas propuestas. A pesar de que 327.324 personas lograron salir de la pobreza en el 2021, representando aproximadamente el 23,4 % de la reducción de la pobreza a nivel nacional, la ciudad aún presenta niveles de pobreza y desigualdad históricamente altos, sobre todo entre grupos de especial vulnerabilidad.

En la misma línea, persisten impactos importantes sobre mujeres, migrantes y de estratos bajos que debemos atender. Por ejemplo, si bien es cierto que, algunas apuestas de política pública estuvieron encaminadas a reducir la brecha de género, se observó que estas persistieron entre el 2020 y el 2021. En específico, la proporción de mujeres en trabajos no remunerados y labores de cuidado superó a la de los hombres en 19,1 p.p. En el caso de la población migrante venezolana, su nivel de pobreza monetaria ha continuado en aumento pasando de estar en un 66,9 % en 2020 a un 70,6 % en 2021, similar a lo que ha sucedido con las personas de los estratos 1 y 2, cuyo nivel de pobreza aumentó del 45,9 % en 2020 al 48,2 % en 2021.

 

Por Carlos Eduardo SepúlvedaDecano de Economía de la Universidad del Rosario. Líder capítulo de Economía y pobreza Informe de Calidad de Vida 2021, Bogotá Cómo Vamos.

Publicado en El Tiempo, 09 de septiembre de 2022

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Concejo de Bogotá: ¿cuáles son los temas sobre los…

Informe de Concejo Cómo Vamos 2022-I les puso la lupa a las temáticas de los debates.

¿Sobre qué temas están debatiendo los concejales de Bogotá? Esta es otra de las preguntas que respondió Bogotá Cómo Vamos (BCV) en su nuevo ‘Informe de monitoreo, seguimiento y evaluación al Concejo’, en el primer semestre de 2022, a través de su equipo de Concejo Cómo Vamos.

Según las mediciones, el cabildo hizo el semestre pasado 67 sesiones de control político. En estas sesiones se identificaron 15 temas, entre los cuales predominaron la gestión pública (28 %), igualdad de oportunidades y equidad (11 %) y movilidad y transporte (9 %).

De acuerdo con Érika Huartos, coordinadora de Gobernanza y Participación de BCV, entre los temas más sonados en materia de gestión pública figuraron la revisión del manejo de recursos para el sistema integrado de transporte y el control a la ejecución de los recursos aprobados en cupo de endeudamiento para la administración. Asimismo, Felipe Mariño, director de BCV, destacó debates como el relacionado con la ETB, BogData y la gestión de la Secretaría de Seguridad.

Por otra parte, el informe también contabilizó un total de 41 debates para la actividad normativa. En estas sesiones se debatieron 24 proyectos de acuerdo que trataban, principalmente, asuntos como salud (21 %), movilidad y transporte (13 %) y medioambiente (8%). 

Huartos destaca que ese semestre se posicionaron proyectos de acuerdo alrededor de la salud mental, la discapacidad, la siniestralidad vial, el emprendimiento y el trabajo.
Además de las temáticas tratadas, hubo dos elementos que llamaron la atención del equipo de Concejo Cómo Vamos en cuanto a lo que se hablaba y debatía en el cabildo: la progresiva entrada de temáticas que responden al derecho a la ciudad y a la Nueva Agenda Urbana, y el nivel técnico de los debates.

BCV ha comenzado a posicionar en su trabajo el derecho a la ciudad, entendido por Naciones Unidas como “el derecho de todos a habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar ciudades, pueblos y asentamientos urbanos justos, inclusivos, seguros, sostenibles y democráticos, definidos como bienes comunes para una vida digna”.

Y, precisamente, en este nuevo informe de gestión del Concejo se implementó el concepto por primera vez.

De acuerdo con Mariño, si bien los concejales no mencionan explícitamente el derecho a la ciudad dentro de sus proposiciones y proyectos de acuerdo, sí se evidencia que los elementos de ese derecho están siendo promovidos y protegidos en el cabildo.
“Revisamos los debates de control político y la actividad normativa, y lo que tenga que ver, por ejemplo, con cuestiones diferenciales y poblacionales y temas de participación lo podemos relacionado con esos componentes de derecho a la ciudad”, dice Mariño.

En el informe, incluso, se cuantifica esa incidencia. Por ejemplo, uno de los elementos del derecho a la ciudad es tener espacios y servicios públicos de calidad, y este aspecto estuvo en 40 por ciento de las proposiciones hechas por los concejales en los debates.

A su vez, el elemento relacionado con la ciudades que cumplen funciones sociales y garantizan acceso a vivienda, bienes, servicios y oportunidades urbanas, en especial a grupos vulnerables, estuvo presente en el 17 por ciento de las proposiciones.
“Varios concejales y concejalas en sus intervenciones mencionan de manera recurrente en sus temas los enfoques diferenciales, poblacionales y de inclusión”, destacó Huartos.

Frente a la calidad de los debates, Huartos también reconoció que en estos se han incorporado elementos mucho más técnicos y rigurosos: “Hemos tenido la oportunidad de hablar con personas que hicieron parte de los procesos anteriores de Concejo Cómo Vamos y con las coordinaciones anteriores y sí reconocemos que hubo un avance de la corporación. En términos generales, se pulen mucho más los debates”.

Para mejorar

Los datos que arroja el informe del primer semestre de 2022 son, de cierta manera, el punto de partida para sugerir mejoras en la gestión en el Concejo de Bogotá.

Mariño, por ejemplo, dice que ya se envió un material a los concejales para que conozcan los cambios en las próxima mediciones. “Vamos a seguir subiendo al volumen al análisis cualitativo. Queremos profundizar un poco más en los proyectos de acuerdo”, afirma Mariño, y explica que esto permitirá saber qué tanto impacta la normativa que está saliendo de allí.

Otra oportunidad de mejora está en la participación ciudadana. “Una de las recomendaciones es seguir fortaleciendo sus debates tanto en la parte técnica como en la incorporación de la ciudadanía. Una innovación será premiar o reconocer que las actividades normativas lleven la voz de la ciudadanía, porque legitima ese trabajo que tienen como representantes de los ciudadanos”, argumenta Mariño. La participación ciudadana, anota Huartos, podría ocurrir mediante inclusión de videos en las ponencias o mediante la invitación de ciudadanos al cabildo.

Una recomendación adicional, agrega Huartos, tiene que ver con “ser más rigurosos en el uso del tiempo en los debates”. Esta conclusión se da luego de que el Informe de Concejo Cómo Vamos detectara que “al Concejo de Bogotá le toma 1,2 sesiones debatir una proposición” y que “el 60,4 % de proposiciones de control político tomaron más de una sesión en cerrarse”. La importancia de este dato solo se entiende si se tiene en cuenta que “durante el semestre se radicaron 270 proposiciones, lo que quiere decir que al Concejo le tomará 270 sesiones debatir las restantes, sin contar aquellas pendientes de segundo debate que no lograron culminarse”.

Huartos explica que estas proposiciones se traducen en “problemas de ciudad que los concejales identificaron y que aún no han sido resueltos. Si se genera una eficiencia en el uso del tiempo en las intervenciones, en que las mesas directivas sean mucho más rigurosas con el orden del día, va a facilitar que estos temas, estos problemas de ciudad sean resueltos”.

Ahora, una de las críticas más sonadas por parte de los concejales luego de conocido el informe fue que no se evaluó la presencia de los cabildantes y sus equipos en la calle y con trabajo en terreno. A esto, BCV respondió que tienen ese criterio en el radar, pero que no es tan fácil de incluir. “No lo tendremos en este semestre 2022-II y tampoco hemos logrado resolver cómo incorporarlo en el futuro. No significa que ese trabajo (en campo) no sea importante, sino que hay cuestiones técnicas que no se han podido resolver”, afirmó Mariño.

Por lo pronto, lo que sí llegará en la medición de 2022-II será la participación ciudadana en los debates de Concejo y, además, una caracterización de los temas particulares que abanderan algunos concejales. “Más allá de los grandes temas como seguridad y movilidad, estamos preguntando a los concejales cuáles son sus temas bandera y estamos encontrando defensa de sectores específicos como discapacidad, etnias o diversidades”, reconoce Huartos.

 

Por: Ana Puentes, Redacción Bogotá EL TIEMPO

Publicado en EL TIEMPO 11 de septiembre de 2022

En los medios

Presentación Informe de Calidad de Vida en Bogotá 2021

Presentación del Informe de Calidad de Vida en Bogotá 2021 el cuál revisó 94 indicadores, de los cuales 48 presentan avances y 46 retrocesos, además realizó seguimiento a 53 metas consignadas en el Plan Distrital de Desarrollo 2020-2024 “Un Nuevo contrato social y ambiental para la Bogotá del siglo XXI”.

Esta edición del informe tuvo la particularidad de hacer el análisis desde una perspectiva del Derecho a la Ciudad, que busca la realización de los derechos humanos en el territorio y permite la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana de manera efectiva. En esa línea, el documento incorpora en la estructura de cada capítulo el «Cómo Vamos en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible» con el objetivo de contribuir con el espíritu de los ODS de «no dejar a nadie ni a ningún territorio atrás».

El evento contó con la participación de un panel de expertos que analizaron el informe a la luz del Derecho a la Ciudad.

 

Calidad de vida

Entrevista a director de Bogotá Cómo Vamos sobre el…

Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos, analiza algunos de los resultados del Informe de Calidad de Vida en Bogotá en entrevista a Ana Puentes de El Tiempo. A continuación reproducimos la entrevista, a la que también se puede acceder directamente en El Tiempo aquí 

«‘Bogotá no es tan inclusiva como quisiéramos’: Mariño

Bogotá es la ciudad más desigual entre las capitales principales.

Bogotá Cómo Vamos habla de los resultados del Informe de Calidad de Vida 2021.

 

¿Cómo va Bogotá en ese concepto?

Por ejemplo, en no discriminación hay muchos retos. Uno es reducir las brechas de género en el mercado laboral: sabemos que 2021 cerró con únicamente 1,3 puntos porcentuales de diferencia entre hombres y mujeres en términos de desempleo. Pero, en 2020, teníamos un 25 % aproximadamente de tasa de desempleo en mujeres, mientras que en hombres estaba alrededor del 11 %. La ciudad no es tan inclusiva como quisiéramos. Lo podemos ver en la población migrante: 7 de cada 10 están por debajo de la línea de pobreza monetaria. Un dato devastador, que se junta con el comportamiento de los homicidios: si bien crece la población, en una tasa de 900 % entre 2016 y 2021, los homicidios crecen a una tasa de 10.800 %, pasamos de un homicidio en 2016 a 109 en 2021.

 

¿Una recomendación sobre migrantes?

Se tienen que hacer todos los esfuerzos institucionales para fortalecer lo que hizo el Gobierno nacional con los permisos y el estatuto que se les dio a los venezolanos. De otro lado, nuestros expertos en salud nos recomiendan aprovechar ese bono demográfico que implica un crecimiento de la población, son personas que, si las incorporamos a la economía de la ciudad, van a tener efectos positivos: démosles oportunidades de trabajo, prevengamos las violencias.

 

¿Este informe qué indica sobre seguridad?

Hay que revisar las tendencias de 2021 en este tema, que es tan fluctuante. Traíamos una tasa de homicidios histórica que se iba reduciendo desde 2015. En 2020 tuvimos 1.037 homicidios, estuvimos cerca de esa meta de bajar de los 1.000 homicidios, pero el 2021 nos muestra un crecimiento. La fluctuación ocurre porque si comparamos lo que va del 2021 con el 2022, de nuevo nos estamos encontrando con una disminución importante, del 16 %. No hay tendencia.

La tendencia más importante es hurtos. Si bien vienen descendiendo desde 2019, tenemos un incremento en 2021. Tenemos más hurtos en el primer semestre de 2022 si lo comparamos con 2021. El hurto y el homicidio son los que más presionan en cómo las personas construyen su percepción de seguridad. Así lo dijo el 82 % en la Encuesta Mi Voz Mi Ciudad.

 

¿Qué otras alertas identifica BCV?

La desigualdad. Según el coeficiente de Gini, entre 2020 y 2021 pasamos de 0,559 a 0,528, es decir, entre más cercanos estemos a cero más iguales somos. Hay una recuperación, pero los datos de 2020 y 2021 están por encima de la media del país y somos la ciudad más desigual entre las capitales principales.

 

En educación hay una alerta por 101.542 niños por fuera del sistema educativo, ¿qué aspectos se destacan de este sector?

Bogotá está alrededor del 0,4 y 0,5 % de analfabetismo. Eso implica un esfuerzo importante en política pública para mantenerla casi en cero.

 

¿Qué otros aciertos?

En derecho a la ciudad se ha planteado abordar el reto de la degradación ambiental y servicios públicos de calidad. En Bogotá, el transporte público está teniendo una apuesta en términos de sostenibilidad: abril de 2022 cierra con casi 3.000 buses con tecnología Euro V, menos contaminante que sus predecesores. Tenemos 929 con tecnología Euro VI y un crecimiento de flota eléctrica. Todo eso contribuye a reducciones de concentración de material particulado.

También destacó lo empresarial. Tenemos 28.000 empresas neto, es decir, con un saldo a favor entre 2020 y 2021 de empresas creadas. Eso evidencia el crecimiento económico. Tenemos aumento del 9 % en el Producto Interno Bruto.
Y hay disminuciones en el déficit habitacional: volvimos al 10,5 % cuando durante el 2020 estuvo alrededor del 13 %. Eso sí, hay que trabajar en la parte cualitativa.

 

El informe muestra que en 2021 se practicaron 10.636 abortos, la mayoría en el régimen particular. Con la decisión de la Corte, ¿se reduciría esa brecha de acceso a la IVE y que más mujeres del régimen subsidiado puedan hacerlo de forma segura?

Debería. Está el reto de implementarlo y el reto cultural: que las mujeres y la sociedad sepan que es algo que se puede hacer y que es un derecho.

 

¿El enfoque de derecho a la ciudad se seguirá utilizando?

Sí, y va a ser cada vez más profundo. De hecho, este informe de calidad de vida da unos primeros pasos, pero con la gestión que hemos hecho desde BCV, tenemos planteado formular el siguiente informe construido colectivamente con la ciudadanía y con liderazgos alrededor del derecho a la ciudad, para que cada vez más podamos estar parados hablando sobre ese horizonte de ciudad.

Invitaron a la presentación a una estudiante, que hace parte de su ‘semillero de expertos’.

Estamos creando un semillero o una incubadora de líderes y expertos en temas de ciudad y los estamos trabajando con la población joven, dentro de las universidades. Queremos incluso llegar a los colegios y darles la oportunidad a ellos de hablar de su ciudad desde su perspectiva, pero siempre desde los principios de BCV: la rigurosidad de los datos, la independencia y la transparencia.

 

¿Cómo esperan que la alcaldía de Bogotá reciba este informe?

Esperamos que no se crea que nuestra labor es hablar mal de algún gobierno, sino que entiendan que la ciudad y la información se construyen colectivamente. Esperamos un diálogo permanente, que lo hemos tenido, y una construcción colectiva de las decisiones.

 

¿Qué informes vienen para el resto del año?

En un mes vamos a sacar el primer documento de análisis de la situación nutricional en población migrante. Entre noviembre y diciembre, esperamos publicar la Encuesta de Percepción Ciudadana, que volverá a ser presencial y tradicional para continuar con la comparabilidad. Además, con la Fundación Éxito nos queda actualizar el índice de situación nutricional de niños; podemos llegar a niveles muy locales, incluso al de UPZ. Y nos queda el informe del Concejo Cómo Vamos del primer semestre de 2022. Además, tenemos pendientes algunos conversatorios para hablar de POT, de Metro y de jóvenes a la luz del derecho a la ciudad.

ANA PUENTES
EL TIEMPO»

Publicada el 31 de julio de 2022 en El Tiempo.

Calidad de vida

Evento resultados encuesta virtual #miVozmiCiudad, noviembre 2021

Presentación de resultados de segunda fase 2021 en Bogotá, de la encuesta virtual #miVozmiCiudad la cual recogió la opinión de las personas durante el 3 y el 24 de noviembre de 2021. Esta es una iniciativa de la Red de Ciudades Cómo Vamos, Fundación Corona y 16 programas Cómo Vamos del país que midió la percepción ciudadana y calidad de vida.

A través de la encuesta, se analizaron temas de interés para los ciudadanos y para la opinión pública, como: empleo, salud, educación, movilidad, seguridad y gestión pública entre otros. Los resultados de esta encuesta virtual fueron presentados en febrero de 2022.

El evento contó con la participación de candidatos a representantes a la Cámara por Bogotá de diferentes partidos políticos, y Ernesto Cortés, Editor General de EL TIEMPO.