Opinión

Más que un día caluroso

En los últimos días Bogotá ha vivido una oleada de calor que, aunque inusual, no sorprende a los expertos, quienes atribuyen el aumento de temperatura al cambio climático. Incluso el Ideam advierte que en febrero y marzo habrá un incremento de la radiación ultravioleta en todo el país. Bogotá recibe entre el 26% y 30% más de radiación ultravioleta que las ciudades de la costa colombiana.

El cambio climático es una realidad y los bogotanos debemos aprender cómo mitigar y adaptarnos a los efectos que lo acompañan, tal es el caso de las inundaciones, sequías, deslizamientos e incendios forestales. Febrero es uno de los meses con mayores niveles de contaminación y presencia de incendios en los cerros.

Los estudios insisten en la importancia de proteger los ecosistemas estratégicos alrededor del ciclo del agua y la estructura ecológica principal de la ciudad y su región. Y aunque existe un marco normativo y políticas públicas en la materia, la Administración también jugará un papel importante al definir el nuevo POT, pues la manera en que ocupamos el territorio y los procesos de urbanización tiene efectos en el medio ambiente y la sostenibilidad de los recursos para las futuras generaciones.

No obstante, el tema no es exclusivo de las autoridades de turno, también involucra un cambio en el comportamiento ciudadano en varios frentes. Propender por un consumo más sostenible, movilizarnos en vehículos no motorizados o usar más el transporte público, tienen un impacto en la emisión de Gases Efecto Invernadero. Incluso prácticas tan sencillas, pero que poco se realizan, como reciclar, ayudarían al aprovechamiento de residuos orgánicos y esto a su vez, mitigaría el cambio climático. Basta recordar que se espera un aumento por década de 0,4ºC de la temperatura máxima de Bogotá.

director@bogotacomovamos.org

Opinión

Más que una semana por la bicicleta

Durante esta semana se han llevado a cabo diferentes iniciativas sobre la bicicleta para reconocer la importancia que cada vez toma este modo de transporte en las ciudades, por su eficiencia en los desplazamientos y los efectos positivos en la movilidad sostenible.
Se estima que el 5% de los bogotanos utiliza la bicicleta para desplazase en sus actividades habituales. En el occidente de la ciudad es donde más personas manifiestan usar este medio de transporte. Además, en tres localidades (Suba, Kennedy y Engativá) se concentra el 43% de infraestructura vial.

Aunque la Administración tiene entre sus metas ampliar la red de ciclorrutas (100 km) y fomentar más su uso, aún falta cubrir varios frentes en donde las intervenciones son débiles. Por ejemplo, se desconoce qué va a pasar con el Sistema Público de Bicicletas. La más reciente propuesta tuvo problemas legales. Por otro lado, falta profundizar en aspectos como parqueaderos adecuados y seguros, iluminación, semaforización y señalización. También es necesario trabajar en estrategias para modificar comportamientos ciudadanos indebidos en la vía, como hacer cruces prohibidos, no respetar los límites de velocidad, como sucede con las bicicletas a motor; y no utilizar el casco y el chaleco reflectivo; por citar algunas situaciones.

Ahora que se aproxima la definición de un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, la bicicleta debe ser protagonista estratégica en la planeación de la ciudad. En los próximos años habrá zonas que se van a densificar por el resultado del desarrollo inmobiliario o por la especialización de actividades económicas, allí se debe pensar en una cobertura adecuada y una conectividad idónea para facilitar que los viajes de corta distancia se realicen por este medio de transporte.

director@bogotacomovamos.org

Opinión

El centro somos todos

Al centro de Bogotá llegan diariamente cerca de dos millones de personas entre estudiantes, trabajadores y visitantes. A esto se suman los 232.907 habitantes, distribuidos en las localidades de La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires. Estas dos últimas concentran el 90% de la población del centro.

Comparadas con otras localidades, a primera vista el número de población no es tan significativa como sucede con Kennedy, Suba o Ciudad Bolívar, aunque sí lo son los problemas que aquejan a la población que reside en esta área. En especial en temas de educación, salud y seguridad.

centro histórico bogotano

Por ejemplo, la tasa de deserción en los colegios públicos en Santa Fe es tres veces la de Bogotá; Santa Fe y Los Mártires triplican la tasa de muertes violentas de la ciudad y en general, la tasa de hurtos de las localidades del centro, es cuatro veces mayor que la de Bogotá. En temas de salud, 1 de cada 10 nacimientos en niñas entre 10 y 14 años se registraron en el centro, Los Mártires fue la localidad con mayor incidencia de sífilis congénita y La Candelaria la localidad con la más alta tasa de mortalidad infantil por mil nacidos vivos.

Es un hecho que este sector de la ciudad necesita el respaldo de todos. Por esta razón es clave visibilizar y trabajar para mejorar la calidad de vida de quienes residen y trabajan allí.

Para cumplir con este propósito, el próximo miércoles 26 de octubre, se realizará el evento denominado “Todos por el centro” con la participación de actores públicos y privados. Tendrá lugar en el auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, desde las 7:30 am. Entrada gratuita.

Lo invitamos a participar de este ejercicio y a enterarse de las apuestas y prioridades de intervención que varios sectores tienen sobre esta área.

director@bogotacomovamos.org

Opinión

TransMilenio por la séptima: incertidumbres y certezas

Las propuestas para definir un sistema de transporte público adecuado para la carrera séptima han sido variadas en la última década: metro, tranvía, TransMilenio. Sin embargo, ninguno se ha concretado hasta la fecha.

Lo cierto, es que es necesaria una solución al desplazamiento en transporte público de quienes viven y trabajan en el borde oriental de la ciudad. La actual Administración tiene el interés de construir una troncal de TransMilenio por este corredor, que irá desde la calle 32 hasta la 200, movilizará cerca de 22.000 pasajeros y contará con 21 estaciones de 200 metros, más largas y angostas que las actuales. El costo de la construcción será de 1,8 billones de pesos.

Obras como esta requieren una planeación rigurosa. La información disponible no es suficientemente clara. No se conoce cuáles estaciones serían deprimidas y qué implicaciones urbanas tendrían; no hay certeza sobre cuántos predios se deben adquirir y el costo final; qué va a pasar con los buses del SITP que circulan por allí; y qué hacer en los tramos donde la carrera séptima es bastante estrecha, como sucede de la 180 en adelante.

No hay que olvidar que esta vía concentra centros de poder y alrededor de ella se localizan varias instituciones académicas, además la gran mayoría de las movilizaciones sociales transcurren por la séptima.

Se debe resaltar que hay voluntad política para intervenir este corredor vial y unos recursos asegurados que deben aprovecharse. Por eso es importante que desde la sociedad civil se hagan aportes que ayuden a determinar cuáles son las condiciones óptimas para que la troncal tenga el mejor resultado para todos y que la gestión pública para este proyecto cuente con altos estándares de eficiencia y eficacia administrativa.

director@bogotacomovamos.org

 

Opinión

Retos urbanos para el posconflicto

Después de 4 años de continuos diálogos entre el Gobierno y las FARC-EP, se han dado por concluidas las negociaciones y se ha presentado el acuerdo final, integral y definitivo, y aunque aún falta la ratificación de los mismos para la firma decisiva, el gran reto que se avecina es su implementación y la construcción colectiva de la paz.

En este escenario de posconflicto, las ciudades son actores claves en los procesos de reintegración y desmovilización, que si bien se van a desarrollar en contextos rurales, van a tener un efecto sobre las urbes. Basta recordar que en éstas se concentra la mayoría de población y a su vez son los polos de desarrollo económico de varias regiones del país.

Además, en los últimos años, las ciudades también fueron los espacios receptores de población afectada por el conflicto armado. De acuerdo con la Unidad de Víctimas, desde 2011 hasta julio de 2016, en Bogotá 179.096 personas se han declarado víctimas del conflicto armado. Siendo el desplazamiento el principal hecho victimizante.

En este sentido, la oferta pública ha dado prioridad a la población víctima del conflicto tanto en subsidios como en atención. Políticas que se deben fortalecer en los próximos años, pues es posible que posterior a los acuerdos de paz, la población desmovilizada se desplace a las ciudades en busca de oportunidades económicas y la provisión de mejores bienes y servicios, como la atención en educación, salud y agua potable. Aspectos donde el contexto rural requiere mejorar en el corto plazo.

Por otra parte, las ciudades tienen el reto de fortalecer la planificación y formular propuestas innovadoras de reconfiguración del espacio y la construcción conjunta de la paz, por lo que se deben restructurar las políticas, planes y programas del Gobierno para dar respuesta eficiente en materia de: reintegración de los excombatientes, atención a víctimas del conflicto, y la promoción de convivencia y resolución pacífica de conflictos.

Los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana efectuada por Bogotá Cómo Vamos en el año 2015 llaman la atención sobre el particular. Por ejemplo, el 76 % de los ciudadanos consideran que en Bogotá existe discriminación a causa de ser desplazado, tan solo el 20 % de los habitantes de la capital tienen un comportamiento respetuoso hacia la población desmovilizada y reinsertada; mientras que el 75 % de los ciudadanos consideran que hay discriminación por razones de ser desmovilizados y reinsertados.

En términos generales, las ciudades tienen mucho que aportar en los procesos de transición que se avecinan con los post-acuerdos. Para cumplir con este propósito, se requiere del concurso intersectorial no solo a nivel local, sino también la articulación con otros niveles de gobierno. En la práctica, esto también implica apoyo presupuestal a políticas enfocadas en reintegración (excombatientes y reincorporados), reconciliación, cultura de paz y convivencia pacífica.

Omar Oróstegui Restrepo
Director Bogotá Cómo Vamos
@bogotacomovamos