Opinión

Cuidar a nuestros adultos mayores

La medida de aislamiento preventivo obligatorio para las personas mayores de 70 años, decretada recientemente por el Gobierno Nacional con miras a protegerlos de la pandemia de Covid-19, representa enormes desafíos sociales en términos de atención familiar y prestación de servicios sociales para este grupo de edad.

Según estimaciones del DANE, en Bogotá existen 445.036 personas de 70 años o más, es decir, el 6% de la población de la capital. ¿De qué fallecen? Las 5 primeras causas de mortalidad de la tercera edad que reside en la ciudad son: enfermedades isquémicas del corazón (20,8%), enfermedades crónicas de las vías respiratorias (9,7%), enfermedades cerebrovasculares (7,4%), enfermedades hipertensivas (4,7%) y neumonía (4%).

Por ello es vital cuidar y proteger a los adultos mayores, brindándoles la atención y compañía necesarias para cumplir no solo con la restricción sino reducir su exposición al nuevo coronavirus.

En ese sentido es importante ayudarlos a cumplir con las medidas de higiene establecidas para evitar el contagio y, en particular, evitar que tengan contacto con familiares enfermos, pues no basta con distanciarlos socialmente si sus seres queridos no tienen la precaución de alejarse en caso de presentar síntomas de Infección Respiratoria Aguda -IRA.

El sistema de salud debe ser flexible para atender, con prioridad y calidad, a las personas mayores; facilitarles la atención médica domiciliaria, así como la entrega de medicamentos, reduce aún más su riesgo de exposición a infecciones respiratorias. De igual forma, hay que garantizarles el despacho en casa de alimentos y otros productos de primera necesidad.

La ciudad debe rodear a sus adultos mayores y comprometerse con su cuidado, no solo en esta contingencia sino en la cotidianidad.

Por: Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

* Foto: peoplecreations

 

Opinión

Aire: el enemigo invisible

Omar Oróstegui Restrepo

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Durante los últimos días, los bogotanos han sido testigos de un cielo azul despejado que tristemente es opacado por una capa gris que cubre toda la ciudad. Un paisaje que es recurrente para esta época del año debido a que las condiciones atmosféricas profundizan aún más los problemas de la mala calidad del aire en la ciudad.

El problema es bien conocido. La contaminación es la misma durante todo el año, solo que por estos días hay poco viento y mucho sol, lo cual hace que el material particulado permanezca más tiempo en la ciudad. También sabemos que la zona sur occidental de la ciudad (Bosa y Ciudad Bolívar) siempre ha registrado los peores indicadores y que son los vehículos del transporte de carga los que más contaminan: 38% del total de las fuentes móviles, mientras los hornos de ladrillo la mitad de la contaminación de las fuentes fijas.

Lo que no sabíamos es que el 14% de los casos de cáncer de pulmón en la ciudad están asociados a la contaminación del aire y que también tiene efectos negativos en las enfermedades cardiovasculares. El problema no son solo las fuentes contaminantes, más grave es la exposición a las mismas.

Bogotá debe cumplir con el plan decenal de descontaminación del aire,  mejorar el estado de la malla vial, ampliar la cobertura vegetal, hacer obligatorio el uso de filtros a quienes más contaminan y facilitar la renovación del parque automotor de carga, medidas que pueden ser insuficientes si no se trabaja con los municipios vecinos y los transportadores.

De lo contrario ese enemigo silencioso que no vemos, pero sentimos durante el día, seguirá tomando fuerza.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Metro hasta la calle 100

El anuncio de llevar la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB) hasta la calle 100 – actualmente está contratada hasta la Avenida Caracas con calle 72- garantizaría la interconexión modal entre el Regiotram del Norte (que viene desde Zipaquirá) y el Transmilenio por la Avenida 68.


Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

El anuncio de llevar la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB) hasta la calle 100 – actualmente está contratada hasta la Avenida Caracas con calle 72- es una apuesta interesante, toda vez que garantizaría la interconexión modal entre el Regiotram del Norte (que viene desde Zipaquirá) y el Transmilenio por la Avenida 68.

Ahora, desde el punto de vista técnico, surgen algunas inquietudes: ¿Esta modificación afectará la estructuración financiera del proyecto actual? ¿Quién construirá la extensión? ¿La Nación cofinanciará la obra? ¿Cuánto tardarán los estudios de factibilidad requeridos para dicha extensión?

Adicionalmente, es importante definir el lugar y longitud del tramo donde se realizarán las maniobras de retorno del metro, que inicialmente estaban proyectadas en el Monumento de los Héroes (8 cuadras después de la última estación); también hay que considerar el tipo de infraestructura y los puntos de interconexión para garantizar los transbordos peatonales con el Regiotram Norte y TM 68.

Por otro lado, la extensión de la PLMB hasta la calle 100 implica atravesar la compleja interconexión vial de la 92, integrada por puentes vehiculares de distintas alturas (entre ellos, el que conecta la NQS con la Autopista Norte, que tiene una altura de 15 metros). En este caso, ¿El paso por esta intersección será elevado como todo el metro o subterráneo para esta área?

Hay que tener en cuenta, igualmente, si se afectará el cronograma de ejecución de la obra. Por lo pronto, bienvenidas todas las apuestas que contribuyan a mejorar la movilidad en la ciudad y facilitar el desplazamiento multimodal de los bogotanos en transporte público de calidad.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

* Foto: Cortesía Empresa Metro

 

 

Opinión

Transmilenio por la Avenida 68

El CONPES 3900 le asigna a esta troncal un rol de alimentación de la Primera Línea del Metro de Bogotá –PLMB; con ella, además, se busca descongestionar las Av. Caracas y Av. NQS, al crear una nueva conexión entre el norte y el sur de la ciudad.

Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

La construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida 68 ha generado inconformismo en algunos sectores y, recientemente, motivó manifestaciones ciudadanas. La obra, que está prevista adjudicarse hoy jueves 23 de enero, tiene un costo de 3,2 billones de pesos, incluyendo interventoría y compra de predios. Movería alrededor de 33.000 pasajeros hora/sentido.

El proyecto, de 16,9 km de longitud, contempla inicialmente 18 estaciones (más 3 de transferencia), 8 puentes peatonales, 29 cruces semafóricos, 5 deprimidos y 6 intersecciones elevadas. Al ser parte del tramo 1 de la primera línea del metro, obra definida por el CONPES como proyecto de importancia estratégica, será cofinanciada con recursos del Gobierno Nacional.

El CONPES 3900 le asigna a esta troncal un rol de alimentación de la Primera Línea del Metro de Bogotá –PLMB; con ella, además, se busca descongestionar las Av. Caracas y Av. NQS, al crear una nueva conexión entre el norte y el sur de la ciudad.

Ahora bien: frente a la propuesta de contemplar otras opciones de transporte en este corredor, como un metro ligero, es necesario analizar si ello implicaría modificar el CONPES de Metro -que habla específicamente de una troncal alimentadora de Transmilenio- y si habría que actualizar los aportes de la nación. ¿Dicho cambio afectaría la demanda estimada de pasajeros? Ello, además, implicaría modificar estudios y diseños para una nueva infraestructura de metro ligero.

Es importante preguntarse qué va a pasar con los más de 1.000 buses del SITP que transitan por este corredor, que a su vez conllevaría modificar los actuales contratos de concesión entre el Distrito y los operadores del SITP, luego de la firma del otrosí que renegoció dichos contratos. Hay rutas concesionadas a 20 años.

Adicionalmente, habría que contemplar algún tipo de compensación para los establecimientos comerciales e industriales que están en el sector La Alquería, en el sur de la capital (cocinas, colchones, dotaciones y cerámicas), dado que se verían afectados por la construcción de la troncal.

Frente a las voces que piden la suspensión de la licitación de esta obra, es necesario analizar los efectos que ello tendría en materia jurídica y financiera.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Transmilenio por la Avenida 68

Omar Oróstegui Restrepo

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

La construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida 68 ha generado inconformismo en algunos sectores y, recientemente, motivó manifestaciones ciudadanas. La obra, que se adjudicó jueves 23 de enero, tiene un costo de 3,2 billones de pesos, incluyendo interventoría y compra de predios. Movería alrededor de 33.000 pasajeros hora/sentido.

El proyecto, de 16,9 km de longitud, contempla inicialmente 18 estaciones (más 3 de transferencia), 8 puentes peatonales, 29 cruces semafóricos, 5 deprimidos y 6 intersecciones elevadas. Al ser parte del tramo 1 de la primera línea del metro, obra definida por el CONPES como proyecto de importancia estratégica, será cofinanciada con recursos del Gobierno Nacional.

El CONPES 3900 le asigna a esta troncal un rol de alimentación de la Primera Línea del Metro de Bogotá –PLMB; con ella, además, se busca descongestionar las Av. Caracas y Av. NQS, al crear una nueva conexión entre el norte y el sur de la ciudad.

Ahora bien: frente a la propuesta de contemplar otras opciones de transporte en este corredor, como un metro ligero, es necesario analizar si ello implicaría modificar el CONPES de Metro -que habla específicamente de una troncal alimentadora de Transmilenio- y si habría que actualizar los aportes de la nación. ¿Dicho cambio afectaría la demanda estimada de pasajeros? Ello, además, implicaría modificar estudios y diseños para una nueva infraestructura de metro ligero.

Es importante preguntarse qué va a pasar con los más de 1.000 buses del SITP que transitan por este corredor, que a su vez conllevaría modificar los actuales contratos de concesión entre el Distrito y los operadores del SITP, luego de la firma del otrosí que renegoció dichos contratos. Hay rutas concesionadas a 20 años.

Adicionalmente, habría que contemplar algún tipo de compensación para los establecimientos comerciales e industriales que están en el sector La Alquería, en el sur de la capital (cocinas, colchones, dotaciones y cerámicas), dado que se verían afectados por la construcción de la troncal.

Frente a las voces que piden la suspensión de la licitación de esta obra, es necesario analizar los efectos que ello tendría en materia jurídica y financiera.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Un regalo para la ciudad

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

En esta temporada navideña, el mejor regalo para la ciudad es disfrutar las fiestas sin violencia. Reducir los indicadores de riñas, lesiones y homicidios es un buen propósito para cerrar el año.

Los bogotanos merecemos un diciembre tranquilo. En este último mes, paradójicamente, suelen registrarse episodios lamentables de maltrato, intolerancia y criminalidad, particularmente entre familiares y vecinos.

En nuestra Encuesta de Percepción Ciudadana 2019, por ejemplo, solo el 37% de los capitalinos considera que los ciudadanos se comportan bien con los vecinos y apenas el 24% con las mujeres.

Esta época es una oportunidad para compartir, convidar y disfrutar en paz y alegría con quienes nos rodean. De hacer las paces, de llegar a acuerdos, de brindar lo mejor de nosotros mismos.

La convivencia pasa por el buen trato y el valor que les damos a familiares, amigos y vecinos. También, por el respeto de las normas y el cuidado del espacio público.

Regalémosle a Bogotá más tolerancia, respeto por la vida, cuidado de los bienes públicos y amor por la ciudad. ¡Feliz Navidad!

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

El impacto económico del metro

Se estima que la obra generará alrededor de 60.000 empleos directos, entre mano de obra calificada y no calificada. Con el inicio de esta megaobra se abre la posibilidad de incorporar nuevos y distintos perfiles laborales, lo que a su vez plantea retos en términos de formación profesional, técnica y tecnológica en la ciudad, a fin de poner a rodar y funcionar el metro de la capital.

Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

La construcción del metro de Bogotá tendrá un enorme impacto en la economía local y nacional. Se estima que la obra generará alrededor de 60.000 empleos directos, entre mano de obra calificada y no calificada.

Con el inicio de esta megaobra se abre la posibilidad de incorporar nuevos y distintos perfiles laborales, lo que a su vez plantea retos en términos de formación profesional, técnica y tecnológica en la ciudad, a fin de poner a rodar y funcionar el metro de la capital.

Es ésta una oportunidad para la Empresa Metro de crear una estrategia de vinculación laboral, de la mano de instituciones de educación superior y de instituciones formación para el trabajo, con los perfiles que se van a requerir y los requisitos para participar. Un canal de información (como una página web) para que los bogotanos se informen sobre las demandas laborales de este proyecto.

No menos importante será garantizar la participación ciudadana, el control social y el acceso transparente a la información pública relacionada con la ejecución de esta obra de gran envergadura, en aras de lograr calidad y solidez en su estructura y eficiencia y eficacia en el manejo de los recursos asociados al proyecto.

La ciudad estará en obra durante 5 años, si no surgen imprevistos, tiempo durante el cual se dinamizará la economía de la ciudad y se transformará el entorno urbano. Sin embargo, los ciudadanos deberán llenarse de paciencia, pues la movilidad se verá seriamente afectada.

Se espera que la construcción del metro arranque en el primer trimestre del próximo año y que éste entre en operación en 2024.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

*Imagen: Cortesía Empresa Metro

Opinión

Información en tiempos de redes sociales

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Los recientes acontecimientos que vive la ciudad, como resultado de las expresiones de sus ciudadanos en las calles y en diferentes espacios públicos, nos invita a pensar sobre la manera en que los capitalinos se informan acerca de lo que pasa en la ciudad y el efecto que ello tiene en nuestro comportamiento, y sobre la información que circula y se comparte en redes sociales, sin establecer previamente su veracidad y las fuentes donde se origina.

Nuestra Encuesta de Percepción Ciudadana de 2018 nos mostró, al respecto, lo siguiente: el 42% de los bogotanos afirma que la televisión es el medio de mayor credibilidad para informarse y el 21%, las redes sociales. Un 15% lo hace a través de la prensa escrita y otro 14%, a través de la radio. Solo el 8% de los ciudadanos utiliza los portales de entidades públicas o de instituciones para buscar información.

De aquellos que utilizan las redes sociales para informarse, el 92% lo hace por medio de Facebook, el 55% por Whatsapp, el 51% por Instagram, el 47% por twitter y el 30% por Youtube.

Que los ciudadanos encuentren en las redes sociales una fuente confiable de información es realmente preocupante, pues en ellas circula de todo y sin ningún tipo de filtro. Es muy fácil propagar el miedo, la xenofobia, la indignación o la violencia con una imagen o un dato descontextualizados.

Frente a este panorama, los usuarios debemos ser responsables al momento de compartir videos, audios o noticias; es importante verificar el origen y la intención del contenido que vamos a difundir. Ante la duda, es importante contrastar la información con fuentes primarias y confiables.

La desinformación en tiempos de redes sociales alimenta el pánico y los rumores, lo que a su vez genera incertidumbre y reacciones en cadena donde las emociones predominan sobre las razones.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Percepción ciudadana

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

El próximo lunes 18 de noviembre, Bogotá Cómo Vamos presentará los resultados de su vigésima primera Encuesta de Percepción Ciudadana –EPC- 2019. Para esta nueva medición (la encuesta cumple 21 años) se entrevistaron a 1.521 ciudadanos.

Con ocasión de la culminación del periodo de gobierno de la actual Administración, la encuesta detalla los cambios en la percepción de los capitalinos durante los últimos 4 años en aspectos clave de la calidad de vida, que permite hacer una lectura de cómo han evolucionado o desmejorado estos indicadores subjetivos.

La encuesta es un valioso instrumento para medir la opinión ciudadana en aquellos temas que afectan su bienestar y su nivel de satisfacción con los bienes y servicios que actualmente les ofrece la ciudad.

Esta nueva versión de la EPC incluye preguntas relacionadas con las prioridades de la próxima Administración de Bogotá en materia de movilidad, seguridad, medio ambiente y salud, lo que, sin duda, servirá de insumo para futuras decisiones en materia de política pública.

La presentación de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2019, que contará con la presencia del Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, se realizará este lunes 18 de noviembre en el auditorio Marino Troncoso, de la Pontificia Universidad Javeriana, ubicado en la carrera 5 No. 39 – 00, Edificio Fernando Barón, entre las 7:30 a.m. y las 10:30 a.m. Inscripciones en el teléfono: 2558005.

¡Los esperamos!

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Los desafíos de poner a rodar el metro en…

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Poner a rodar la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB) cambiará la forma de movilizarnos en la ciudad y dinamizará el desarrollo urbano y económico de la capital del país.

El tiempo de construcción de la PLMB puede durar alrededor de 4 años, o un poco más si surgen contingencias no previstas en la planeación. Este tiempo se verá afectado, entre otros, por los trabajos de reubicación de las redes de servicios públicos que se encuentran en el área de influencia del corredor, y la gestión de cerca de 1.400 predios.

Se espera que la construcción arranque en el primer trimestre de este año y que el metro entre en operación en 2024.

La Primera Línea del Metro tendrá una longitud de aproximadamente 24 kilómetros, la cual será en su totalidad elevada. Iniciará en la localidad de Bosa y finalizará en la localidad de Chapinero.

Se contempla la construcción de 16 estaciones, incluidas las adecuaciones donde habrá transbordo de usuarios con las estaciones de Transmilenio, de las cuales 10 tendrán integración modal con el metro. Seis estaciones clasificadas como de interconexión se encuentran localizadas en el corredor de la Caracas.

Esta importante arteria vial tendrá otras transformaciones: menos buses troncales, supresión de algunas estaciones y el tránsito de buses articulados sobre los carriles mixtos, lo que afectará la movilidad de los vehículos particulares y otros vehículos de servicio público (taxis).

Es oportuno aclarar, a fin de actuar con diligencia, que los corredores donde se desarrollarán las obras hoy no cuentan con vías amplias y suficientes para atender la demanda vehicular en materia de desvíos.

Cabe mencionar que el Conpes establece la conexión de la PLMB con las futuras troncales de Transmilenio en la Avenida Ciudad de Cali, Avenida Boyacá y Avenida 68, donde además habrá estaciones integradoras. De este modo, su construcción será un imperativo para la próxima Administración. No hacerlo afectaría, de alguna manera, la demanda de pasajeros proyectada para el metro: 72.000 hora/sentido.

De otro lado, es clave resaltar que se ha dejado la previsión de permitir la prolongación de esta primera línea en el Monumento de los Héroes, razón por la cual deberá trasladado, lo que adicionalmente generará afectaciones en la movilidad de los bogotanos.

 

Impactos de la obra

Poner sobre rieles un proyecto de esta envergadura, con la complejidad que le atañe, tendrá un efecto en el tráfico, en las redes de servicios públicos, en la calidad del aire, en la contaminación auditiva, en la construcción de vivienda y en la actividad comercial, por mencionar los más evidentes.

Capítulo aparte merece la producción de escombros, toda vez que el volumen de residuos generados por la construcción y demolición de material afectará la calidad del aire (mayor cantidad de partículas suspendidas), lo cual requiere, desde ya, el diseño cuidadoso de un plan de manejo para su disposición y aprovechamiento, a fin de mitigar este impacto ambiental.

También hay que prever el impacto sobre la vegetación existente, principalmente los individuos arbóreos, dado que algunos deberán talarse y ubicarse durante la construcción del proyecto.

 

¿Y la tarifa del metro?

Ahora bien: es clave conocer el valor final de la tarifa comercial y cuánto debe invertir el Distrito para compensar el diferencial con la tarifa técnica, derivada de los costos reales de la operación del sistema. Este diferencial económico afectará, sin duda, las finanzas distritales a futuro.

Se espera que el valor de la tarifa se conozca una vez el consorcio que construirá y operará la Primera Línea del Metro de Bogotá entregue los diseños de ingeniería de detalle.

De otro lado, no sobra hacer hincapié en la importancia del acompañamiento de los organismos de control en la ejecución de la obra, toda vez que se convierte en un imperativo proteger los recursos públicos y asegurar su adecuada inversión en un obra de esta enverguradura.

Este proceso apenas inicia. Los bogotanos debemos ser conscientes de lo que implica poner a rodar el tan anhelado metro que, sin duda, cambiará el entorno urbano y nuestra percepción de la capital. Una obra necesaria que requiere del respaldo ciudadano y, particularmente, de mucha paciencia por los impactos que tendrá su construcción en la cotidianidad de la ciudad.

* Columna publicada en El Tiempo