Opinión

Covid-19 y adulto mayor

La actual coyuntura que vive el país por el COVID-19 y las diferentes recomendaciones sanitarias para frenar el brote y reducir el ritmo del crecimiento de los casos, nos ha demostrado que entre los más vulnerables están los adultos mayores, quienes carecen de un sistema inmunitario fuerte para combatir enfermedades infecciosas.

Las estadísticas, a la fecha, nos muestran una correlación directa entre mortalidad y edad. Por ejemplo, la tasa de mortalidad es del 3,6% para el grupo entre 60 y 69 años, del 8% para quienes tienen entre 70 y 79 y del 15% si superan los 80 años. Por supuesto, las cifras pueden variar dependiendo del contexto, la capacidad del sistema sanitario y la edad promedio de la población.

Hoy, cerca de 7 de cada 10 fallecimientos en la ciudad se registran en el grupo de personas mayores de 60 años. Las 5 primeras causas: enfermedades isquémicas del corazón (20,8%), enfermedades crónicas de las vías respiratorias (9,7%), enfermedades cerebrovasculares (7,4%), enfermedades hipertensivas (4,7%) y neumonía (4%).

De acuerdo con el último censo, la población mayor de 60 años en Bogotá es de 1.058.209 de personas, lo que equivale al 14% de la población total -aproximadamente la población total de Cartagena-. El 58% son mujeres, porcentaje que se incrementa con el paso del tiempo, básicamente porque los hombres tienen una menor esperanza de vida y mayor tasa de mortalidad.

Ahora, si miramos cuántos superan los 70 años -adultos mayores a quienes cobijan las restricciones de movilidad establecidas por el Gobierno Nacional- el número se reduce a 445.000, es decir, el 6% de los bogotanos, el equivalente a la población de Manizales.

Vale la pena mencionar que la capital, junto con el Eje Cafetero, Antioquia y Santander, registra índices de envejecimiento superiores al promedio del país.

Ese envejecimiento bogotano se explica porque la población crece a un ritmo más lento, hay una disminución de la mortalidad y una transición en la fecundidad. Se estima que entre 2015 y 2018 los nacidos vivos se redujeron un 15% en la ciudad, lo cual se evidencia en cambios de la pirámide poblacional, donde la base -que tiene las menores edades- tiende a reducirse, mientras la cúspide tiende a ensancharse. Hoy, por cada adulto mayor hay 2 jóvenes. Es posible que para mediados del siglo, esta relación se invierta.

Sin embargo, el envejecimiento por localidades es diferente, dados los procesos históricos de migración interna, la oferta de vivienda y la capacidad socio-económica de los hogares. Teusaquillo, Barrios Unidos, Chapinero y Usaquén tienen altos índices de envejecimiento, contrario San Cristóbal, Usme, Bosa, Ciudad Bolívar, que registran índices bajos.

Este panorama nos muestra retos más allá de la coyuntura. Es vital fortalecer las políticas sociales orientadas al bienestar de las personas mayores, con entornos protectores y saludables para una vejez digna y activa; mejorar los procesos de protección legal y los mecanismos para reducir la violencia en contra de este grupo poblacional.

Cifras de medicina legal muestran un incremento del 18% en la tasa de violencia contra los adultos mayores entre 2015 y 2018. La dependencia económica y psico-afectiva, la baja cobertura de seguridad social (estudios señalan que solo la tercera parte de la población tiene acceso al sistema pensional) y la soledad los hace vulnerables al abuso físico, sexual, psicológico y económico.

También es clave desarrollar programas y servicios más especializados, con un recurso humano bien formado en atención y cuidado del adulto mayor, así como trabajar con las familias y cuidadores para garantizar el respeto de los derechos de esta población.

En esta coyuntura del covid-19, distanciamiento social no significa olvido. Hay que ayudarles a comprar sus alimentos y asegurarse que tengan suficientes medicamentos y suministros; también que reciban una atención médica adecuada. Su cuidado y protección es un deber de la sociedad en su conjunto.

Por: Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

* Columna de opinión del director publicada en el diario El Tiempo

* Foto: Freepik

Opinión

Cuidar a nuestros adultos mayores

La medida de aislamiento preventivo obligatorio para las personas mayores de 70 años, decretada recientemente por el Gobierno Nacional con miras a protegerlos de la pandemia de Covid-19, representa enormes desafíos sociales en términos de atención familiar y prestación de servicios sociales para este grupo de edad.

Según estimaciones del DANE, en Bogotá existen 445.036 personas de 70 años o más, es decir, el 6% de la población de la capital. ¿De qué fallecen? Las 5 primeras causas de mortalidad de la tercera edad que reside en la ciudad son: enfermedades isquémicas del corazón (20,8%), enfermedades crónicas de las vías respiratorias (9,7%), enfermedades cerebrovasculares (7,4%), enfermedades hipertensivas (4,7%) y neumonía (4%).

Por ello es vital cuidar y proteger a los adultos mayores, brindándoles la atención y compañía necesarias para cumplir no solo con la restricción sino reducir su exposición al nuevo coronavirus.

En ese sentido es importante ayudarlos a cumplir con las medidas de higiene establecidas para evitar el contagio y, en particular, evitar que tengan contacto con familiares enfermos, pues no basta con distanciarlos socialmente si sus seres queridos no tienen la precaución de alejarse en caso de presentar síntomas de Infección Respiratoria Aguda -IRA.

El sistema de salud debe ser flexible para atender, con prioridad y calidad, a las personas mayores; facilitarles la atención médica domiciliaria, así como la entrega de medicamentos, reduce aún más su riesgo de exposición a infecciones respiratorias. De igual forma, hay que garantizarles el despacho en casa de alimentos y otros productos de primera necesidad.

La ciudad debe rodear a sus adultos mayores y comprometerse con su cuidado, no solo en esta contingencia sino en la cotidianidad.

Por: Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

* Foto: peoplecreations

 

Opinión

Aire: el enemigo invisible

Omar Oróstegui Restrepo

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Durante los últimos días, los bogotanos han sido testigos de un cielo azul despejado que tristemente es opacado por una capa gris que cubre toda la ciudad. Un paisaje que es recurrente para esta época del año debido a que las condiciones atmosféricas profundizan aún más los problemas de la mala calidad del aire en la ciudad.

El problema es bien conocido. La contaminación es la misma durante todo el año, solo que por estos días hay poco viento y mucho sol, lo cual hace que el material particulado permanezca más tiempo en la ciudad. También sabemos que la zona sur occidental de la ciudad (Bosa y Ciudad Bolívar) siempre ha registrado los peores indicadores y que son los vehículos del transporte de carga los que más contaminan: 38% del total de las fuentes móviles, mientras los hornos de ladrillo la mitad de la contaminación de las fuentes fijas.

Lo que no sabíamos es que el 14% de los casos de cáncer de pulmón en la ciudad están asociados a la contaminación del aire y que también tiene efectos negativos en las enfermedades cardiovasculares. El problema no son solo las fuentes contaminantes, más grave es la exposición a las mismas.

Bogotá debe cumplir con el plan decenal de descontaminación del aire,  mejorar el estado de la malla vial, ampliar la cobertura vegetal, hacer obligatorio el uso de filtros a quienes más contaminan y facilitar la renovación del parque automotor de carga, medidas que pueden ser insuficientes si no se trabaja con los municipios vecinos y los transportadores.

De lo contrario ese enemigo silencioso que no vemos, pero sentimos durante el día, seguirá tomando fuerza.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Metro hasta la calle 100

El anuncio de llevar la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB) hasta la calle 100 – actualmente está contratada hasta la Avenida Caracas con calle 72- garantizaría la interconexión modal entre el Regiotram del Norte (que viene desde Zipaquirá) y el Transmilenio por la Avenida 68.


Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

El anuncio de llevar la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB) hasta la calle 100 – actualmente está contratada hasta la Avenida Caracas con calle 72- es una apuesta interesante, toda vez que garantizaría la interconexión modal entre el Regiotram del Norte (que viene desde Zipaquirá) y el Transmilenio por la Avenida 68.

Ahora, desde el punto de vista técnico, surgen algunas inquietudes: ¿Esta modificación afectará la estructuración financiera del proyecto actual? ¿Quién construirá la extensión? ¿La Nación cofinanciará la obra? ¿Cuánto tardarán los estudios de factibilidad requeridos para dicha extensión?

Adicionalmente, es importante definir el lugar y longitud del tramo donde se realizarán las maniobras de retorno del metro, que inicialmente estaban proyectadas en el Monumento de los Héroes (8 cuadras después de la última estación); también hay que considerar el tipo de infraestructura y los puntos de interconexión para garantizar los transbordos peatonales con el Regiotram Norte y TM 68.

Por otro lado, la extensión de la PLMB hasta la calle 100 implica atravesar la compleja interconexión vial de la 92, integrada por puentes vehiculares de distintas alturas (entre ellos, el que conecta la NQS con la Autopista Norte, que tiene una altura de 15 metros). En este caso, ¿El paso por esta intersección será elevado como todo el metro o subterráneo para esta área?

Hay que tener en cuenta, igualmente, si se afectará el cronograma de ejecución de la obra. Por lo pronto, bienvenidas todas las apuestas que contribuyan a mejorar la movilidad en la ciudad y facilitar el desplazamiento multimodal de los bogotanos en transporte público de calidad.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

* Foto: Cortesía Empresa Metro

 

 

Opinión

Transmilenio por la Avenida 68

El CONPES 3900 le asigna a esta troncal un rol de alimentación de la Primera Línea del Metro de Bogotá –PLMB; con ella, además, se busca descongestionar las Av. Caracas y Av. NQS, al crear una nueva conexión entre el norte y el sur de la ciudad.

Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

La construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida 68 ha generado inconformismo en algunos sectores y, recientemente, motivó manifestaciones ciudadanas. La obra, que está prevista adjudicarse hoy jueves 23 de enero, tiene un costo de 3,2 billones de pesos, incluyendo interventoría y compra de predios. Movería alrededor de 33.000 pasajeros hora/sentido.

El proyecto, de 16,9 km de longitud, contempla inicialmente 18 estaciones (más 3 de transferencia), 8 puentes peatonales, 29 cruces semafóricos, 5 deprimidos y 6 intersecciones elevadas. Al ser parte del tramo 1 de la primera línea del metro, obra definida por el CONPES como proyecto de importancia estratégica, será cofinanciada con recursos del Gobierno Nacional.

El CONPES 3900 le asigna a esta troncal un rol de alimentación de la Primera Línea del Metro de Bogotá –PLMB; con ella, además, se busca descongestionar las Av. Caracas y Av. NQS, al crear una nueva conexión entre el norte y el sur de la ciudad.

Ahora bien: frente a la propuesta de contemplar otras opciones de transporte en este corredor, como un metro ligero, es necesario analizar si ello implicaría modificar el CONPES de Metro -que habla específicamente de una troncal alimentadora de Transmilenio- y si habría que actualizar los aportes de la nación. ¿Dicho cambio afectaría la demanda estimada de pasajeros? Ello, además, implicaría modificar estudios y diseños para una nueva infraestructura de metro ligero.

Es importante preguntarse qué va a pasar con los más de 1.000 buses del SITP que transitan por este corredor, que a su vez conllevaría modificar los actuales contratos de concesión entre el Distrito y los operadores del SITP, luego de la firma del otrosí que renegoció dichos contratos. Hay rutas concesionadas a 20 años.

Adicionalmente, habría que contemplar algún tipo de compensación para los establecimientos comerciales e industriales que están en el sector La Alquería, en el sur de la capital (cocinas, colchones, dotaciones y cerámicas), dado que se verían afectados por la construcción de la troncal.

Frente a las voces que piden la suspensión de la licitación de esta obra, es necesario analizar los efectos que ello tendría en materia jurídica y financiera.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Transmilenio por la Avenida 68

Omar Oróstegui Restrepo

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

La construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida 68 ha generado inconformismo en algunos sectores y, recientemente, motivó manifestaciones ciudadanas. La obra, que se adjudicó jueves 23 de enero, tiene un costo de 3,2 billones de pesos, incluyendo interventoría y compra de predios. Movería alrededor de 33.000 pasajeros hora/sentido.

El proyecto, de 16,9 km de longitud, contempla inicialmente 18 estaciones (más 3 de transferencia), 8 puentes peatonales, 29 cruces semafóricos, 5 deprimidos y 6 intersecciones elevadas. Al ser parte del tramo 1 de la primera línea del metro, obra definida por el CONPES como proyecto de importancia estratégica, será cofinanciada con recursos del Gobierno Nacional.

El CONPES 3900 le asigna a esta troncal un rol de alimentación de la Primera Línea del Metro de Bogotá –PLMB; con ella, además, se busca descongestionar las Av. Caracas y Av. NQS, al crear una nueva conexión entre el norte y el sur de la ciudad.

Ahora bien: frente a la propuesta de contemplar otras opciones de transporte en este corredor, como un metro ligero, es necesario analizar si ello implicaría modificar el CONPES de Metro -que habla específicamente de una troncal alimentadora de Transmilenio- y si habría que actualizar los aportes de la nación. ¿Dicho cambio afectaría la demanda estimada de pasajeros? Ello, además, implicaría modificar estudios y diseños para una nueva infraestructura de metro ligero.

Es importante preguntarse qué va a pasar con los más de 1.000 buses del SITP que transitan por este corredor, que a su vez conllevaría modificar los actuales contratos de concesión entre el Distrito y los operadores del SITP, luego de la firma del otrosí que renegoció dichos contratos. Hay rutas concesionadas a 20 años.

Adicionalmente, habría que contemplar algún tipo de compensación para los establecimientos comerciales e industriales que están en el sector La Alquería, en el sur de la capital (cocinas, colchones, dotaciones y cerámicas), dado que se verían afectados por la construcción de la troncal.

Frente a las voces que piden la suspensión de la licitación de esta obra, es necesario analizar los efectos que ello tendría en materia jurídica y financiera.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Un regalo para la ciudad

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

En esta temporada navideña, el mejor regalo para la ciudad es disfrutar las fiestas sin violencia. Reducir los indicadores de riñas, lesiones y homicidios es un buen propósito para cerrar el año.

Los bogotanos merecemos un diciembre tranquilo. En este último mes, paradójicamente, suelen registrarse episodios lamentables de maltrato, intolerancia y criminalidad, particularmente entre familiares y vecinos.

En nuestra Encuesta de Percepción Ciudadana 2019, por ejemplo, solo el 37% de los capitalinos considera que los ciudadanos se comportan bien con los vecinos y apenas el 24% con las mujeres.

Esta época es una oportunidad para compartir, convidar y disfrutar en paz y alegría con quienes nos rodean. De hacer las paces, de llegar a acuerdos, de brindar lo mejor de nosotros mismos.

La convivencia pasa por el buen trato y el valor que les damos a familiares, amigos y vecinos. También, por el respeto de las normas y el cuidado del espacio público.

Regalémosle a Bogotá más tolerancia, respeto por la vida, cuidado de los bienes públicos y amor por la ciudad. ¡Feliz Navidad!

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

El impacto económico del metro

Se estima que la obra generará alrededor de 60.000 empleos directos, entre mano de obra calificada y no calificada. Con el inicio de esta megaobra se abre la posibilidad de incorporar nuevos y distintos perfiles laborales, lo que a su vez plantea retos en términos de formación profesional, técnica y tecnológica en la ciudad, a fin de poner a rodar y funcionar el metro de la capital.

Omar Oróstegui Restrepo | Director Bogotá Cómo Vamos
director@bogotacomovamos.org

La construcción del metro de Bogotá tendrá un enorme impacto en la economía local y nacional. Se estima que la obra generará alrededor de 60.000 empleos directos, entre mano de obra calificada y no calificada.

Con el inicio de esta megaobra se abre la posibilidad de incorporar nuevos y distintos perfiles laborales, lo que a su vez plantea retos en términos de formación profesional, técnica y tecnológica en la ciudad, a fin de poner a rodar y funcionar el metro de la capital.

Es ésta una oportunidad para la Empresa Metro de crear una estrategia de vinculación laboral, de la mano de instituciones de educación superior y de instituciones formación para el trabajo, con los perfiles que se van a requerir y los requisitos para participar. Un canal de información (como una página web) para que los bogotanos se informen sobre las demandas laborales de este proyecto.

No menos importante será garantizar la participación ciudadana, el control social y el acceso transparente a la información pública relacionada con la ejecución de esta obra de gran envergadura, en aras de lograr calidad y solidez en su estructura y eficiencia y eficacia en el manejo de los recursos asociados al proyecto.

La ciudad estará en obra durante 5 años, si no surgen imprevistos, tiempo durante el cual se dinamizará la economía de la ciudad y se transformará el entorno urbano. Sin embargo, los ciudadanos deberán llenarse de paciencia, pues la movilidad se verá seriamente afectada.

Se espera que la construcción del metro arranque en el primer trimestre del próximo año y que éste entre en operación en 2024.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

*Imagen: Cortesía Empresa Metro

Opinión

Información en tiempos de redes sociales

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Los recientes acontecimientos que vive la ciudad, como resultado de las expresiones de sus ciudadanos en las calles y en diferentes espacios públicos, nos invita a pensar sobre la manera en que los capitalinos se informan acerca de lo que pasa en la ciudad y el efecto que ello tiene en nuestro comportamiento, y sobre la información que circula y se comparte en redes sociales, sin establecer previamente su veracidad y las fuentes donde se origina.

Nuestra Encuesta de Percepción Ciudadana de 2018 nos mostró, al respecto, lo siguiente: el 42% de los bogotanos afirma que la televisión es el medio de mayor credibilidad para informarse y el 21%, las redes sociales. Un 15% lo hace a través de la prensa escrita y otro 14%, a través de la radio. Solo el 8% de los ciudadanos utiliza los portales de entidades públicas o de instituciones para buscar información.

De aquellos que utilizan las redes sociales para informarse, el 92% lo hace por medio de Facebook, el 55% por Whatsapp, el 51% por Instagram, el 47% por twitter y el 30% por Youtube.

Que los ciudadanos encuentren en las redes sociales una fuente confiable de información es realmente preocupante, pues en ellas circula de todo y sin ningún tipo de filtro. Es muy fácil propagar el miedo, la xenofobia, la indignación o la violencia con una imagen o un dato descontextualizados.

Frente a este panorama, los usuarios debemos ser responsables al momento de compartir videos, audios o noticias; es importante verificar el origen y la intención del contenido que vamos a difundir. Ante la duda, es importante contrastar la información con fuentes primarias y confiables.

La desinformación en tiempos de redes sociales alimenta el pánico y los rumores, lo que a su vez genera incertidumbre y reacciones en cadena donde las emociones predominan sobre las razones.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Percepción ciudadana

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

El próximo lunes 18 de noviembre, Bogotá Cómo Vamos presentará los resultados de su vigésima primera Encuesta de Percepción Ciudadana –EPC- 2019. Para esta nueva medición (la encuesta cumple 21 años) se entrevistaron a 1.521 ciudadanos.

Con ocasión de la culminación del periodo de gobierno de la actual Administración, la encuesta detalla los cambios en la percepción de los capitalinos durante los últimos 4 años en aspectos clave de la calidad de vida, que permite hacer una lectura de cómo han evolucionado o desmejorado estos indicadores subjetivos.

La encuesta es un valioso instrumento para medir la opinión ciudadana en aquellos temas que afectan su bienestar y su nivel de satisfacción con los bienes y servicios que actualmente les ofrece la ciudad.

Esta nueva versión de la EPC incluye preguntas relacionadas con las prioridades de la próxima Administración de Bogotá en materia de movilidad, seguridad, medio ambiente y salud, lo que, sin duda, servirá de insumo para futuras decisiones en materia de política pública.

La presentación de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2019, que contará con la presencia del Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, se realizará este lunes 18 de noviembre en el auditorio Marino Troncoso, de la Pontificia Universidad Javeriana, ubicado en la carrera 5 No. 39 – 00, Edificio Fernando Barón, entre las 7:30 a.m. y las 10:30 a.m. Inscripciones en el teléfono: 2558005.

¡Los esperamos!

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN