Opinión

Bogotá, la ciudad con mayor percepción de inseguridad

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Semanas atrás, el DANE publicó los resultados de la más reciente Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana para las principales ciudades del país.

Los resultados para Bogotá nuevamente preocupan. Es la ciudad con mayor percepción de inseguridad, en donde cerca de 8 de cada 10 manifiestan sentirse inseguros, porcentaje que se reduce a la mitad cuando se les pregunta por su percepción de seguridad en el barrio (44%). En ambos casos, son las mujeres quienes se sienten más inseguras.

En temas de victimización, en Bogotá, 1 de cada 4 ciudadanos afirma haber sido víctima de algún delito, siendo los jóvenes el grupo de población que registra el porcentaje más alto, con un 38% en comparación con el 26% del promedio de ciudad.

A pesar de las altas tasas en la percepción de inseguridad, Bogotá es la ciudad del país donde más se denuncia un delito (35%). Quienes no denuncian, han decidido tomar esta posición pues consideran que las autoridades no hacen nada, otros porque no confían en la administración de justicia y, en menor porcentaje, porque creen que la denuncia era innecesaria.

Llama la atención que más de la mitad de los bogotanos considera que puede ser víctima de un delito en los próximos 12 meses.

Y no es para menos, pues el hurto, en particular del celular, es lo que más afecta hoy la percepción. En la mayoría de los casos, predomina el atraco (38%) como modalidad de hurto, seguido del cosquilleo (36%) que, dicho sea de paso, es un problema de menor magnitud en las otras ciudades colombianas, en donde tampoco es tan significativo el hurto a bicicletas como se registra en Bogotá.

En términos generales, hoy los bogotanos se sienten más inseguros en el espacio público abierto como las vías, el transporte y los puentes peatonales.

Todos estos aspectos son fundamentales tenerlos en cuenta, pues el próximo alcalde debe priorizar las intervenciones en seguridad con estrategias integrales que disminuyan los hurtos a personas y rompan la cadena criminal que hay detrás de estos hechos (escucha aquí las propuestas en seguridad de los candidatos a la Alcaldía).

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

 

 

Opinión

Avanza el metro

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Hoy se conoció la empresa que diseñará, construirá y operará el metro, una obra estimada en 12,9 billones de pesos y que tardará casi 4 años en realizarse.

El proceso ha sido largo y no ajeno a los debates. Una obra que es estratégica para la ciudad, cambiará muchas zonas y la forma en que nos vamos a movilizar los bogotanos. Incluso generará empleo durante y después de la obra.

Tanto la nación como los organismos multilaterales han respaldado y acompañado esta iniciativa.  Si todo va como se tiene planeado, esta primera etapa finalizará en diciembre de este año con la firma del contrato para el inicio de la obra.

Durante los próximos años, mientras se llevan a cabo los trabajos y obras civiles, el tráfico de la ciudad por el corredor de la Caracas se verá afectado, habrá desvíos y posible congestión en vías alternas. Esto tomará tiempo; primero porque hay que adecuar las redes de servicios públicos, para dar paso a las obras de cimentación y pilas del viaducto y, segundo, por la conexión y la construcción de la infraestructura asociada. Incluso, habrá que trasladar el actual Monumento de Los Héroes de la calle 80.

Por supuesto, hay que contar también los tiempos en la adquisición de los 1.400 predios y los imprevistos propios de una obra de esta magnitud.

Este proceso apenas inicia. Desde ya debemos ser conscientes de lo que esto significa para la ciudad no solo en términos de movilidad, sino también desde sus impactos en aspectos ambientales y económicos. El metro cambiará mucho el entorno urbano y la percepción que hoy tenemos de Bogotá. Una obra necesaria que requiere del respaldo ciudadano.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Mejorar la comunicación con los jóvenes

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Según cifras del Observatorio de Violencias del Instituto Nacional de Medicina Legal, cada mes se presentan en Bogotá cerca de 10 suicidios en personas entre 15 y 29 años.

El año pasado, de los 331 casos reportados, el 39% correspondió a población joven (41 casos).

Las  localidades con la mayor tasa de suicidios por 100.000 habitantes son La Candelaria, Chapinero, Teusaquillo, Santa Fe y Los Mártires.

Estos datos son aterradores y deben sacudirnos, como sociedad, para tomar acciones urgentes que nos permitan proteger la vida de los jóvenes.

Nuestro rol como padres y educadores no debe limitarse a estar presentes en su cotidianidad: debemos ayudarlos a tomar decisiones con criterio; a pensar de manera crítica; a edificar un proyecto de vida; a tener disciplina; a enfrentar las derrotas y seguir adelante; a tener esperanza; a ser empáticos; a ser solidarios; a poner límites; a ser tolerantes y, sobre todo, a aceptarse como son.

Es sumamente importante identificar en ellos, de manera temprana, síntomas relacionados con algún problema de salud mental o de abuso de sustancias, para intervenir a tiempo y evitar desenlaces lamentables.

El mayor reto, sin duda, es mejorar la comunicación con los jóvenes en una era mediada por las nuevas tecnologías, pues el rol y la presencia de los padres, centros educativos y red de amigos siempre tendrá relevancia.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Pacto por una movilidad sostenible

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Una movilidad sostenible y segura es vital para proteger la vida, el medio ambiente y promover el bienestar ciudadano.

Con este propósito, desde Bogotá Cómo Vamos y la organización Despacio estamos liderando ‘#YoMeMuevoBOG con seguridad’, un pacto colectivo que promueve la puesta en marcha de acciones públicas que mejoren la calidad de vida en la capital. Colectivos ciudadanos y grupos de investigación se han sumado a esta importante iniciativa.

Buscamos que los bogotanos y los aspirantes a la Alcaldía y al Concejo de la ciudad se comprometan con 10 principios esenciales, encaminados a: mejorar el espacio público; garantizar la seguridad para los peatones; promover el uso de la bicicleta; mejorar la calidad del transporte público; promover el uso moderado del carro y moto particulares; fortalecer la participación ciudadana; mejorar la calidad del aire; promover el uso de nuevas tecnologías; disminuir el número de víctimas en siniestros viales y mejorar la convivencia.

Ustedes, los ciudadanos, son fundamentales para ejercer control social al cumplimiento de cada una de estas acciones públicas durante los próximos 4 años.

Los invitamos a sumarse a esta iniciativa y a multiplicarla.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Por un debate informado

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

En esta campaña electoral se vuelve crucial votar de manera informada. Entender los principales desafíos de la ciudad, desde los indicadores, permite a los electores tomar mejores decisiones en las urnas.

Precisamente, uno de los propósitos del programa Bogotá Cómo Vamos es promover una ciudadanía más informada, participativa y responsable, lo cual es vital para el sano ejercicio de la democracia y para alentar una mayor intervención en los asuntos de ciudad que nos competen a todos.

En su ejercicio de control social, Bogotá Cómo Vamos desea promover un debate informado desde los datos y los análisis objetivos, a fin de aportar en la comprensión de las problemáticas que aquejan a los ciudadanos. Este insumo permite identificar los avances y desafíos que hoy tiene la capital del país y abrir camino a posibles alternativas de solución.

El programa se dio a la tarea de recopilar indicadores claves para la capital durante la última década (2008-2018), que retratan los cambios de la ciudad en diferentes sectores. Si usted es un bogotano interesado en los datos, los invitamos a descargar el cuadernillo en nuestra página web, con cifras que le resultarán muy útiles para entender los retos que debemos afrontar, como sociedad, para mejorar la calidad de vida en Bogotá.

Adicionalmente, y con el ánimo de conocer las posturas y análisis de los aspirantes a la Alcaldía frente a problemáticas complejas, compartiremos con los ciudadanos, en los próximos días, nuestro Podcast con candidatos, espacio en el que cada uno hace una reflexión, a partir de los datos, sobre las apuestas estratégicas que debe tener la ciudad.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Los retos que trae el Censo para Bogotá

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Uno de los datos más significativos que arrojó el Censo 2018 para la capital del país es la mayor proporción de adultos mayores respecto a la población joven: Hoy, por cada 100 personas menores de 15 años hay 47 de 65 años y más, mientras que en el censo 2005 este indicador era de 20 personas mayores.

La proporción de habitantes con más de 65 años en la capital pasó de 5,5% a 8,8% entre 2005 y 2018.

Estos datos nos muestran dos cambios relevantes: una clara disminución de la natalidad y un aumento de la longevidad, radiografía de lo que está pasando a nivel nacional (hoy, en el país, existen 40 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años).

Lo anterior representa enormes retos en materia de política pública: por un lado, garantizar el bienestar de la creciente proporción de adultos mayores en Bogotá, en términos de atención en salud, vivienda, movilidad, diseño urbano, pensión y subsidios; por el otro, más y mejores oportunidades educativas y laborales para una población joven que posterga su maternidad/paternidad, no encuentra fácilmente empleo y con mayores expectativas de vida. Al fin y al cabo, esta población productiva es la que brindará soporte económico a las personas mayores de 65 años.

Pero también llaman la atención estas cifras: los hogares bogotanos están compuestos, en promedio, por 2,9 personas (en 2005 eran 3,5); los unipersonales pasaron del 13% al 21%, particularmente en mujeres mayores de 50 años y en hombres entre 25 y 40 años, y 6 de cada 10 viviendas son tipo apartamento.

Así las cosas, la oferta de vivienda debe mirar a nuevos nichos y necesidades: hogares más pequeños, personas que optan por vivir solas, muchas veces con mascotas, y más adultos mayores en casa. Todo lo anterior implica un cambio en el diseño y distribución de espacios y un entorno urbano más amigable con el adulto mayor (andenes, cruces, puentes y zonas verdes).

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Bogotá, ¡agresiva!

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

A la luz de las más recientes cifras entregadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal, vemos con preocupación el deshonroso lugar que ocupa la capital en el ‘top 5’ de ciudades y departamentos con mayores índices de distintos tipos de violencia.

El informe Forensis, para el año 2018, revela una cruda realidad: Bogotá tiene la cuarta tasa más alta por 100.000 habitantes (983,93) de lesiones no fatales de causa externa, al sumar todos los casos de violencia interpersonal, intrafamiliar, sexual, de pareja y de lesiones por accidentes de tránsito en la ciudad. Le anteceden en este preocupante ‘ranking’ los departamentos de Casanare (con una tasa de 1.336,91), Arauca (1.076,13) y Meta (1.009,36).

Al desmenuzar los datos por tipo de agresión, encontramos que la capital del país tiene la segunda tasa más alta de violencia interpersonal y la tercera más alta en violencia contra niños y adolescentes. Un panorama que preocupa, pues refleja el nivel de violencia que tiene hoy la sociedad bogotana a la hora de resolver sus diferencias.

Respecto a las agresiones hacia los menores de edad, Bogotá acumuló, en 2018, el 35,44% de los casos en todo el país (3.825). Y en violencia interpersonal, registró 29.335 casos durante el año anterior. Aunque la capital no figure en el ‘top 5’ de violencia de pareja, su tasa no se puede menospreciar: 179,28. En número de casos, registró 12.493 en 2018 y en 10.451 de ellos la víctima fue mujer.

Este doloroso registro es una alerta para los habitantes de Bogotá y un reto para la próxima Administración en términos de políticas públicas. Es necesario consolidar y fortalecer estrategias encaminadas a disminuir la violencia en la ciudad, que cobra muchos años de vida saludable, tanto física como mental. En particular, es menester reforzar, en cada localidad, y de forma permanente, los mecanismos de prevención de la violencia en el entorno familiar, particularmente contra niños y mujeres –con visitas y acompañamiento a hogares que presenten mayor riesgo de vulneración de derechos-; los protocolos para atender riñas; que haya mayor control a la restricción existente para la venta y consumo de licor y mejorar la ruta de atención y protección institucional para las víctimas de distinto tipo de agresiones en la capital.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

¿Concejal número 46 para Bogotá?

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Recientemente fue aprobada la segunda vuelta para la elección de alcaldes en Bogotá, una ley que busca fortalecer la gobernabilidad de la persona que resulte elegida, bajo la premisa que, al obtener más del 40% de la votación y superar al segundo en más de 10 puntos, el alcalde electo tendrá mayor margen de maniobra, ejercicio que solo se podrá comprobar hasta las elecciones del 2023.

No obstante, lo que sí entra a regir en estas elecciones es la Ley 1909 de 2018 o Estatuto de Oposición, que en su artículo 25 establece que los candidatos a la Alcaldía y Gobernación que sigan, en número de votos, al ganador de las próximas elecciones locales, tendrán derecho a ocupar una curul en la Asamblea y Concejo respectivos.

En ese caso, los candidatos que ocupen el segundo puesto en votación deberán manifestar por escrito, ante la comisión escrutadora competente, si aceptan o no dicha curul en las corporaciones. Esta figura se estrenó recientemente en las elecciones presidenciales y ahora tendrá lugar en las locales.

Hoy, Bogotá elige 45 concejales por voto popular, bajo un modelo de cifra repartidora entre las lista de candidatos que superen un mínimo de votos. Con esta metodología se distribuyen las 45 curules entre los partidos, quienes posteriormente actúan como bancadas, vía sus candidatos elegidos para la corporación.

Lo que no está muy claro es si quien quede de segundo en la elección para Alcalde entra al Concejo distrital como el concejal número 45 o número 46. Si entra como el cabildante número 45, en la práctica estaríamos eligiendo 44 concejales en la ciudad, hecho que afecta la cifra repartidora y el umbral. Si entra como número 46, estaríamos modificando el número de curules que por ley tiene la ciudad.

No es un debate menor, que entre otras trasciende las fronteras de Bogotá. Así las cosas, es importante que las autoridades competentes le cuenten a la ciudad cómo será el ingreso al Concejo del candidato que obtenga la segunda mayor votación en las elecciones locales de octubre. Por ahora, el debate está abierto.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

Opinión

Buses nuevos en TransMilenio: Un primer paso

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

El arribo de la nueva flota de buses articulados es uno de varios pasos que debe poner a rodar el sistema para mejorar la calidad del servicio de transporte masivo en la capital.

Sin desconocer el impacto positivo que traerá en el desplazamiento de los bogotanos, toda vez que los vehículos tendrán mayor capacidad para movilizar pasajeros -con lo cual se espera mejorar la circulación dentro de las estaciones- hay aspectos que deben priorizarse para garantizar la prestación del servicio con calidez y eficiencia.

Debemos tener presente que los bogotanos usan cada vez más Transmilenio como su principal medio de transporte: mientras en 2001 lo usaba el 6%, en 2018 lo usaba el 35%, es decir, 1 de cada 3 capitalinos se desplaza diariamente en el sistema. Actualmente, éste moviliza cerca de 2’400.000 usuarios por día (2’393.913 entradas por día, en promedio, en 2018).

Otro dato relevante: En 1998, más de la mitad (56%) de los ciudadanos utilizaba el bus y la buseta como su principal medio de transporte, bajo un esquema desordenado. Hoy son Transmilenio y SITP (50%), bajo un sistema integrado.

A medida que la cifra de usuarios crece, la satisfacción con Transmilenio disminuye: pasó del 49% en 2008 al 13% en 2018, una reducción considerable en una década. Así mismo, el porcentaje de bogotanos que considera que el servicio del sistema ha mejorado en el último año se redujo: pasó del 21% en 2009 al 9% en 2018.

Cabe anotar que entre 2016 y 2018 el número de buses de la flota troncal de TransMilenio creció en un 3% -pasando de 1.315 a 1.360 buses-. Se espera que para finales de 2020 entren en circulación 1.441 buses nuevos a la flota, de los cuales el 67% serán biarticulados y el 33%, articulados.

Hay que continuar trabajando por mejorar los tiempos de espera en las estaciones (mayor frecuencia de buses), reducir el número de evasores, controlar las ventas ambulantes, realizar el mantenimiento de calzadas y adecuar con rapidez las estaciones ante el inminente arribo de los buses nuevos.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN

 

Opinión

Preocupa crecimiento de parque automotor en Bogotá

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Hoy, en Bogotá, circulan cerca de 2’400.000 vehículos. De estos, el 50% son automóviles, el 20% motocicletas y el 14%, camionetas. Solo un 5% corresponde a transporte de servicio público y un 2%, a taxis amarillos.

Esto significa que por cada 3 habitantes hay un vehículo a motor y por cada motocicleta, 4 carros.

En los últimos 5 años, el parque automotor de automóviles ha crecido un 24%, el de las camionetas un 62% y el de las motos, un 23%. En contraste, los vehículos para servicio público apenas han crecido un 2%.

Estas cifras resultan preocupantes toda vez que una movilidad sostenible implica desestimular el uso del transporte privado; aumentar, con calidad y eficiencia, el servicio público de transporte y alentar el uso de la bicicleta (con adecuada infraestructura y condiciones de seguridad para el desplazamiento de sus usuarios) y de otros medios como trenes y buses eléctricos.

De otro lado, es vital mejorar la conexión intermodal de las grandes urbes con sus municipios aledaños. Esto implica otorgar prevalencia al desarrollo de corredores de movilidad regional.

Según la Encuesta de Percepción Ciudadana de 2018, del programa Bogotá Cómo Vamos, 6 de cada 10 capitalinos se movilizan en transporte público como su principal medio de desplazamiento en la ciudad. Sin embargo, la satisfacción con éste viene disminuyendo de forma acelerada, mientras aumenta la de aquellos que prefieren caminar la ciudad (el 7% de los bogotanos se moviliza a pie y el 78% manifiesta estar satisfecho con este medio de desplazamiento).

No en vano, expertos convocados por Bogotá Cómo Vamos recomiendan que el Plan de Ordenamiento Territorial –POT– de la ciudad priorice el transporte público sobre el privado, mediante una estructura jerarquizada del sistema vial y franjas de separación por modos que ofrezcan a los usuarios mayor seguridad, velocidad, economía y comodidad.

Si se mantiene el ritmo de crecimiento del parque automotor de Bogotá, a 2025 existirán 3’083.046 vehículos motorizados en la ciudad. ¡Hay que actuar ya!

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN