¿Cómo van las localidades del borde oriental de Bogotá?


Bogotá Cómo Vamos y los alcaldes de las localidades del borde oriental de la ciudad (Usaquén, Chapinero, Santa Fe, La Candelaria, San Cristóbal y Usme) analizaron, el pasado 20 de octubre, los indicadores de calidad de vida en estas zonas de la capital y las problemáticas que más afectan a sus residentes.

Asentamientos ilegales, acumulación de escombros, problemas de movilidad y ausencia de conexión vial fueron algunos de los problemas identificados por los alcaldes locales.

También preocupan algunos indicadores en salud pública,  seguridad y convivencia y pobreza. A esto se suma familias asentadas en cuencas hidrográficas y en zonas de alto riesgo y falta de parqueaderos.

Usaquén y Santa Fe, por ejemplo, tienen unas de las mayores tasas de mortalidad materna por cada 100.000 nacidos vivos (32,2 y 147,8, respectivamente) y Usme (9,8) y San Cristóbal (9,2), por su parte, registran altas tasas de mortalidad infantil por cada 1.000 nacidos vivos.

La localidades de Santa Fe y Usme presentan un elevado déficit habitacional (16,8% y 14,3%, respectivamente) y Usaquén y Usme muestran altas cifras de ocupaciones ilegales: la primera, con alrededor de 2.000 hectáreas y la segunda, con más de 600 hectáreas.

Estas dos últimas localidades también se ven afectadas por los escombros (unas 470.000 toneladas al año) y Usaquén, en particular, por los vertimientos ilegales.

En Usme, la minería ilegal y la disposición inadecuada de residuos también están afectando a sus habitantes.

Santa Fe tiene, además, una elevada tasa de homicidios (64,2), valores superiores a la tasa de ciudad en violencia intrafamiliar (383 casos por cada 100.000 habitantes) y una de las tasas más altas de hurto a personas: 1.504,1.

En la localidad de San Cristóbal, el 40 por ciento de los niños vive en hogares pobres. Y en Chapinero, lo hace el 15% de jóvenes. En Usme, Santa Fe y San Cristóbal se encuentran muchos adultos  mayores en condición de pobreza.

Sobre estos indicadores, dijeron los alcaldes, no tienen mayor incidencia, pues varias de las decisiones políticas para cambiar estas realidades dependen de la Administración Distrital y, en casos particulares, de la Nación.

En cuanto a los asentamientos ilegales, particularmente en los cerros, los funcionarios locales afirmaron que es difícil controlar esta invasión y que un esfuerzo en ese sentido debe realizarse de forma interinstitucional.