Concejo de Bogotá: oportunidades y retos

El Concejo de Bogotá, como entidad fundamental en la toma de decisiones de la ciudad, tiene la oportunidad de mejorar su imagen y eficiencia en el próximo cuatrienio.

Columna El Tiempo. Informe CCV 2023-1

El Concejo de Bogotá, como entidad fundamental en la toma de decisiones de la ciudad, tiene la oportunidad de mejorar su imagen y eficiencia en el próximo cuatrienio. El informe de Concejo Cómo Vamos del primer semestre de 2023 ofrece valiosas pistas sobre cómo la corporación puede elevar varios indicadores de desempeño y la percepción que tienen los bogotanos y bogotanas de su labor. 

Aunque el conocimiento público sobre el Concejo ha aumentado significativamente, pasando del 43% en 2002 al 84% en 2022, aún persisten desafíos en cuanto a cómo se percibe su gestión. De hecho, según las Encuestas de Percepción Ciudadana de Bogotá Cómo Vamos, menos del 30% de la población considera buena su gestión. Esto nos invita a reflexionar sobre cómo abordar esta percepción. 

El reciente informe destaca algunos aspectos cruciales. En el Concejo de Bogotá, se invierten muchas horas, pero se evidencian problemas de eficiencia en el uso de ese tiempo. Durante el primer semestre de 2023, se llevaron a cabo 135 sesiones, lo que equivaldría aproximadamente a trabajar todos los días hábiles del primer semestre y 13 días de fines de semana adicionales. Estas cifras contrastan notablemente con la cantidad de sesiones en el Congreso de la República. 

En el actual cuatrienio, el Concejo de Bogotá ha realizado 967 sesiones, incluyendo 466 de control político y 357 de actividad normativa. Además, se han debatido 690 proposiciones y aprobado 288 proyectos de acuerdo, lo que según la metodología de medición de Concejo Cómo Vamos, arroja un índice de calidad del cuatrienio del 72%; el desempeño por componente fue del 83,05% en control político, del 86,5% en actividad normativa, y del 65,09% en cuórum y permanencia. 

Una hipótesis importante planteada por Bogotá Cómo Vamos se relaciona con el uso y aprovechamiento del tiempo en lugar de la cantidad de tiempo dedicado al trabajo legislativo. La puntualidad, a pesar de parecer un detalle menor, adquiere relevancia cuando se analiza junto con otras variables. De las 135 sesiones citadas a las 9:00 am, ninguna comenzó puntualmente. Hubo casos en los que la aprobación del orden del día se retrasó hasta 1 hora después de la hora citada. Además, el promedio de tiempo empleado en conformar cuórum y aprobar el orden del día supera los 30 y 40 minutos respectivamente. La duración promedio de cada sesión, que puede extenderse hasta 4 horas según el reglamento, ha disminuido de 3 horas y 42 minutos en el primer semestre de 2022 a 2 horas y 43 minutos en el primer semestre de 2023. 

Estos datos sientan un precedente, pero más allá del mensaje de eficiencia, el informe adquiere una relevancia significativa para la ciudadanía y la confianza que deposita en los cabildantes para representar sus intereses y mejorar la calidad de vida en Bogotá. No se trata de un intento de clasificar o calificar individualmente a los concejales, sino de ofrecer una evaluación integral que promueva la mejora en la gestión colectiva de un grupo cuya labor impacta directamente en el rumbo de la ciudad.  

Una combinación entre el uso eficiente del tiempo, de los esfuerzos de los y las concejales/as y sus equipos, y una gestión de sus atribuciones orientada a mejorar la cotidianidad de la ciudadanía, es el camino para mejorar el sentimiento de la capital frente a su gestión y su rol en la gobernanza de la ciudad.