Concejo de Bogotá: ¿cuáles son los temas sobre los que más debate?


Informe de Concejo Cómo Vamos 2022-I les puso la lupa a las temáticas de los debates.

¿Sobre qué temas están debatiendo los concejales de Bogotá? Esta es otra de las preguntas que respondió Bogotá Cómo Vamos (BCV) en su nuevo ‘Informe de monitoreo, seguimiento y evaluación al Concejo’, en el primer semestre de 2022, a través de su equipo de Concejo Cómo Vamos.

Según las mediciones, el cabildo hizo el semestre pasado 67 sesiones de control político. En estas sesiones se identificaron 15 temas, entre los cuales predominaron la gestión pública (28 %), igualdad de oportunidades y equidad (11 %) y movilidad y transporte (9 %).

De acuerdo con Érika Huartos, coordinadora de Gobernanza y Participación de BCV, entre los temas más sonados en materia de gestión pública figuraron la revisión del manejo de recursos para el sistema integrado de transporte y el control a la ejecución de los recursos aprobados en cupo de endeudamiento para la administración. Asimismo, Felipe Mariño, director de BCV, destacó debates como el relacionado con la ETB, BogData y la gestión de la Secretaría de Seguridad.

Por otra parte, el informe también contabilizó un total de 41 debates para la actividad normativa. En estas sesiones se debatieron 24 proyectos de acuerdo que trataban, principalmente, asuntos como salud (21 %), movilidad y transporte (13 %) y medioambiente (8%). 

Huartos destaca que ese semestre se posicionaron proyectos de acuerdo alrededor de la salud mental, la discapacidad, la siniestralidad vial, el emprendimiento y el trabajo.
Además de las temáticas tratadas, hubo dos elementos que llamaron la atención del equipo de Concejo Cómo Vamos en cuanto a lo que se hablaba y debatía en el cabildo: la progresiva entrada de temáticas que responden al derecho a la ciudad y a la Nueva Agenda Urbana, y el nivel técnico de los debates.

BCV ha comenzado a posicionar en su trabajo el derecho a la ciudad, entendido por Naciones Unidas como “el derecho de todos a habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar ciudades, pueblos y asentamientos urbanos justos, inclusivos, seguros, sostenibles y democráticos, definidos como bienes comunes para una vida digna”.

Y, precisamente, en este nuevo informe de gestión del Concejo se implementó el concepto por primera vez.

De acuerdo con Mariño, si bien los concejales no mencionan explícitamente el derecho a la ciudad dentro de sus proposiciones y proyectos de acuerdo, sí se evidencia que los elementos de ese derecho están siendo promovidos y protegidos en el cabildo.
“Revisamos los debates de control político y la actividad normativa, y lo que tenga que ver, por ejemplo, con cuestiones diferenciales y poblacionales y temas de participación lo podemos relacionado con esos componentes de derecho a la ciudad”, dice Mariño.

En el informe, incluso, se cuantifica esa incidencia. Por ejemplo, uno de los elementos del derecho a la ciudad es tener espacios y servicios públicos de calidad, y este aspecto estuvo en 40 por ciento de las proposiciones hechas por los concejales en los debates.

A su vez, el elemento relacionado con la ciudades que cumplen funciones sociales y garantizan acceso a vivienda, bienes, servicios y oportunidades urbanas, en especial a grupos vulnerables, estuvo presente en el 17 por ciento de las proposiciones.
“Varios concejales y concejalas en sus intervenciones mencionan de manera recurrente en sus temas los enfoques diferenciales, poblacionales y de inclusión”, destacó Huartos.

Frente a la calidad de los debates, Huartos también reconoció que en estos se han incorporado elementos mucho más técnicos y rigurosos: “Hemos tenido la oportunidad de hablar con personas que hicieron parte de los procesos anteriores de Concejo Cómo Vamos y con las coordinaciones anteriores y sí reconocemos que hubo un avance de la corporación. En términos generales, se pulen mucho más los debates”.

Para mejorar

Los datos que arroja el informe del primer semestre de 2022 son, de cierta manera, el punto de partida para sugerir mejoras en la gestión en el Concejo de Bogotá.

Mariño, por ejemplo, dice que ya se envió un material a los concejales para que conozcan los cambios en las próxima mediciones. “Vamos a seguir subiendo al volumen al análisis cualitativo. Queremos profundizar un poco más en los proyectos de acuerdo”, afirma Mariño, y explica que esto permitirá saber qué tanto impacta la normativa que está saliendo de allí.

Otra oportunidad de mejora está en la participación ciudadana. “Una de las recomendaciones es seguir fortaleciendo sus debates tanto en la parte técnica como en la incorporación de la ciudadanía. Una innovación será premiar o reconocer que las actividades normativas lleven la voz de la ciudadanía, porque legitima ese trabajo que tienen como representantes de los ciudadanos”, argumenta Mariño. La participación ciudadana, anota Huartos, podría ocurrir mediante inclusión de videos en las ponencias o mediante la invitación de ciudadanos al cabildo.

Una recomendación adicional, agrega Huartos, tiene que ver con “ser más rigurosos en el uso del tiempo en los debates”. Esta conclusión se da luego de que el Informe de Concejo Cómo Vamos detectara que “al Concejo de Bogotá le toma 1,2 sesiones debatir una proposición” y que “el 60,4 % de proposiciones de control político tomaron más de una sesión en cerrarse”. La importancia de este dato solo se entiende si se tiene en cuenta que “durante el semestre se radicaron 270 proposiciones, lo que quiere decir que al Concejo le tomará 270 sesiones debatir las restantes, sin contar aquellas pendientes de segundo debate que no lograron culminarse”.

Huartos explica que estas proposiciones se traducen en “problemas de ciudad que los concejales identificaron y que aún no han sido resueltos. Si se genera una eficiencia en el uso del tiempo en las intervenciones, en que las mesas directivas sean mucho más rigurosas con el orden del día, va a facilitar que estos temas, estos problemas de ciudad sean resueltos”.

Ahora, una de las críticas más sonadas por parte de los concejales luego de conocido el informe fue que no se evaluó la presencia de los cabildantes y sus equipos en la calle y con trabajo en terreno. A esto, BCV respondió que tienen ese criterio en el radar, pero que no es tan fácil de incluir. “No lo tendremos en este semestre 2022-II y tampoco hemos logrado resolver cómo incorporarlo en el futuro. No significa que ese trabajo (en campo) no sea importante, sino que hay cuestiones técnicas que no se han podido resolver”, afirmó Mariño.

Por lo pronto, lo que sí llegará en la medición de 2022-II será la participación ciudadana en los debates de Concejo y, además, una caracterización de los temas particulares que abanderan algunos concejales. “Más allá de los grandes temas como seguridad y movilidad, estamos preguntando a los concejales cuáles son sus temas bandera y estamos encontrando defensa de sectores específicos como discapacidad, etnias o diversidades”, reconoce Huartos.

 

Por: Ana Puentes, Redacción Bogotá EL TIEMPO

Publicado en EL TIEMPO 11 de septiembre de 2022