Costo pasaje vs. Calidad


Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Un borrador de decreto que sube en $100 las tarifas de Transmilenio y SITP ha generado inquietudes entre los ciudadanos, particularmente por su inconformidad con la calidad del servicio que hoy presta el sistema y cuyo valor actual no se traducido en mejoras.

En nuestra más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana, apenas 1 de cada 10 bogotanos considera que Transmilenio ha mejorado en el último año y solo el 19% de quienes lo usan como principal medio de transporte se sienten satisfechos con él.

Por otro lado, quienes se movilizan en SITP solicitan una mayor frecuencia de buses, reducir la inseguridad y ampliar la cobertura geográfica de sus rutas. El costo del pasaje no es su mayor preocupación, por lo cual, un alza vinculada a mejoras significativas tendría, sin duda, una mejor aceptación.

Para motivar a los bogotanos a dejar su carro particular y tomar el transporte público se requieren dos cosas: una, volver atractivo este servicio (flota renovada, uso de tecnologías limpias, mayor frecuencia de buses, nuevas rutas, estaciones más amplias en ciertos tramos y conductores prudentes y respetuosos); dos, brindar mayor seguridad en el sistema y tomar decisiones frente a las ventas ambulantes dentro del mismo.

Aumentar las tarifas del transporte público sin elevar la calidad podría desestimular su uso y favorecer, incluso, mayores desplazamientos en moto, cuyo parque automotor pasó de 205.585 en 2010 a 459.761 en 2016. Y esto, tristemente, se ha reflejado en mayor accidentalidad vial.

Por último, hay que tener en cuenta que un aumento en los precios del transporte afecta, en particular, a los bogotanos más pobres. Es importante, entonces, continuar con los subsidios y asignarlos realmente a quienes son más vulnerables.

* Columna de opinión del director publicada en el Diario ADN