Cuidar el hijo ajeno

Las ciudades colombianas tienen una ventaja frente a algunas de sus pares en América Latina, aquí se presentan planes de desarrollo, instrumentos que sirven para definir el rumbo de la ciudad en el corto, mediano y largo plazo. Lo presentan los gobernantes elegidos como una derivación de su programa de gobierno y es aprobado en el Concejo después de una nutrida discusión pública.

El actual Plan de Desarrollo de Bogotá tiene un poco menos de la mitad de su periodo de ejecución y garantizar su continuidad implica que la ciudad podrá seguir con el camino trazado para resolver algunos de sus principales problemas: expansión urbana, desigualdad y movilidad.

Sin importar si se elige o designa un alcalde nuevo, este deberá cuidar «el hijo ajeno», es decir, darle continuidad al Plan de Desarrollo actual de Gustavo Petro, obviamente haciendo ajustes coherentes con el nuevo proyecto de gobierno (en caso de que haya elecciones), pero sobre todo garantizando su correcta ejecución. Un alcalde que logre poner en correcta marcha el plan de desarrollo actual le aportará mucho más a la ciudad que uno que decida hacer borrón y cuenta nueva.

*Esta columna fue publicada en el Diario ADN de Bogotá el 18 de diciembre.