El 62,2 % de migrantes venezolanos vive en pobreza monetaria en Bogotá, según informe

Investigación de Bogotá Cómo Vamos revela la situación económica y laboral de esta población.

El más reciente informe de Integración socioeconómica de la población migrante, de Bogotá Cómo Vamos en colaboración con Canadá, Cuso International y fundación Santo Domingo reveló la situación en la que viven los venezolanos en la capital; son el 5 por ciento de todos los habitantes.

De acuerdo con Migración Colombia, para agosto de 2023, 605.376 personas venezolanas residían o tenían la intención de permanecer en Bogotá, de las cuales, el 6 por ciento corresponden a primera infancia; el 15 por ciento, infancia; el 10 por ciento, adolescencia; el 25 por ciento, juventud; el 41 por ciento, adultez y el 3 por ciento es adulto mayor (ver gráfico).

Cabe mencionar que, según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) en el periodo de julio de 2022 a junio de 2023, esta población representaba el 88 por ciento del total de extranjeros y el 5 por ciento del total de los habitantes de la ciudad.

En cuanto a la distribución por género, el documento indica que hay la misma cantidad de mujeres que de hombres (50-50) y que la población venezolana es más joven que la de acogida -colombianos residentes de Bogotá-, puesto que la edad promedio de los migrantes es de 25 años, o sea, 10 menos que el resto de los habitantes de la capital.

Los hogares con jefatura venezolana son, en promedio, de mayor tamaño que el resto de la población, corresponden a 3,3 personas versus 2,7.

En cuanto a las condiciones socioeconómicas en las que viven, Bogotá Cómo Vamos indicó que el 65 por ciento viven en los estratos socioeconómicos 1 (10 por ciento) y 2 (55 por ciento). El 28 por ciento en 3; el 4 por ciento en 4; el 1 por ciento en 5 y el 2 por ciento en 6.

Es importante mencionar que según el GEIH, para 2022, el 62.2 por ciento vive en pobreza monetaria, cifra que supera el doble del registro del resto de la colectividad, que es de 26.3 por ciento. Además, el 20.8 por ciento de la población venezolana vive en pobreza extrema, o sea, casi tres veces más que el porcentaje registrado por el resto de los bogotanos, que es de 7.5 por ciento.

Así las cosas, el 21,3 por ciento de los niños, niñas y adolescentes venezolanos, entre 6 y 16 años, no asisten al colegio, cifra casi siete veces más alta que la inasistencia escolar de no venezolanos (3.2 por ciento). En cuanto a salud, el 47 por ciento no se encuentra afiliado al sistema de seguridad social.

Por otro lado, el 18.3 por ciento de migrantes vive en hacinamiento crítico, es decir, 3 o más miembros del hogar duermen en el mismo cuarto; este valor es tres veces más alto que el 6 por ciento registrado por la de acogida.

“La población migrante es, en promedio, más vulnerable que el resto de los no migrantes y enfrentan mayores restricciones de acceso a servicios fundamentales, como educación, salud o vivienda”, dice el documento.

Respecto a las oportunidades laborales, el documento señala que el 75.3 por ciento de la población venezolana en edad de trabajar participa en el mercado laboral, 8.2 puntos porcentuales por encima del resto de los habitantes de la capital. Además, tiene una tasa de ocupación de 66,7 por ciento, 6,7 puntos porcentuales más alta que la comunidad de acogida.

La tasa de desempleo para este grupo poblacional se ubicó en 11,5 por ciento; 0,9 puntos porcentuales más alta que la del resto de bogotanos. Adicionalmente, trabajan en un promedio de 50 horas a la semana, tres horas más que el resto.
La informalidad para ellos se ubicó en 72,2 por ciento, o sea, el doble que la de los capitalinos, que es 31,7 por ciento. Solo el 28 por ciento de extranjeros tienen trabajos formales.

La mediana del ingreso era de un millón de pesos para los migrantes venezolanos, que corresponde a un 23.1 por ciento menos que de un trabajador que no es de esa nacionalidad (1’300.000).

“Las diferencias en las condiciones socioeconómicas entre ambas poblaciones se atribuyen más a factores asociados a la productividad, que a la participación laboral y las horas trabajadas”, se lee en el informe.

De acuerdo con Bogotá Cómo Vamos, las cosas que explican la alta informalidad en esta población son: falta de regularización, de convalidación de títulos; desconocimiento por parte del sector privado sobre el proceso de contratación de población migrante; dificultades para demostrar experiencia; certificación de competencias; desconocimiento de canales de búsqueda, entre otros.

Teniendo en cuenta las diferentes situaciones a las que se enfrentan los migrantes venezolanos en la capital, Bogotá Cómo Vamos recomienda al Distrito fortalecer el ejercicio de orientación legal y migratoria en los Centros Intégrate de la ciudad; promover el registro de la población venezolana en el SISBEN y desarrollar e implementar, en colaboración con el Ministerio del Trabajo y el de Educación, un programa de convalidación de títulos.