El agua de Bogotá, una responsabilidad compartida

Hoy un 75% del agua de Bogotá proviene del sistema Chingaza, ubicado en los límites entre Cundinamarca y Meta, el otro 22% de otros municipios cundinamarqueses y el 3% restante de la cuenca del rio Tunjuelo.

Mejorar las condiciones del Río Bogotá y garantizar la disponibilidad de agua potable en cantidad y calidad, son dos necesidades prioritarias de la ciudad para su sostenibilidad. El cambio climático y el crecimiento poblacional nos hacen vulnerables a una futura escases de agua, por lo cual necesitamos a todos los responsables trabajando juntos para lograr avances efectivos.

Hoy un 75% del agua de Bogotá proviene del sistema Chingaza, ubicado en los límites entre Cundinamarca y Meta, el otro 22% de otros municipios cundinamarqueses y el 3% restante de la cuenca del rio Tunjuelo. Esto revela que para garantizar el agua del futuro se requiere de una política pública con mirada integral que permita la acción coordinada entre los niveles distrital, nacional y municipal.

El Consejo de Estado, en un fallo emitido el 28 de marzo del 2014, apoyó desde el ámbito jurídico esta visión. La sentencia busca que numerosos actores ejecuten una gestión efectiva de la cuenca hidrográfica del Río Bogotá, teniendo en cuenta que no se trata sólo del río, sino de los páramos, humedales, ríos, quebradas, las 4 subcuencas urbanas y las 2 rurales que hacen posible abrir la llave en nuestras casas y contar con agua.

Si tenemos en cuenta que el 84% del total de la contaminación del Río Bogotá en términos de carga orgánica proviene de la ciudad, resulta indispensable el liderazgo institucional de la Administración para continuar avanzando en escenarios de articulación y  lograr que los recursos sean efectivamente invertidos. Cambios de uso en el suelo,  tratamiento de aguas residuales y la participación ciudadana son ejes que se deben tener en cuenta para lograr resultados y garantizar una Bogotá sin sed.