En un momento en el que el mundo gira con fuerza hacia la implementación y priorización de la bicicleta como medio transporte, es la oportunidad para hablar de la situación y del futuro de estas en la capital.
Bogotá cuenta con la red de ciclorrutas más grande de América Latina (392 km) y los colectivos ciudadanos se han fortalecido a favor de su uso como medio de transporte sostenible. A pesar de todo, no hay una política pública que articule los componentes de infraestructura y servicios, con los aspectos normativos y de regulación más allá de lo contemplado en el Plan Maestro de Movilidad frente a los usuarios.
Hoy es clave revisar la interconexión entre las ciclorrutas y los otros medios de transporte; así como la infraestructura de parqueaderos, los servicios complementarios y la seguridad vial y ciudadana del ciclista. En el año 2014 fallecieron en accidentes de tránsito 56 ciclistas en Bogotá.
La política pública implica también implementar el sistema de bicicletas públicas y fortalecer los procesos de sensibilización de ciclistas, peatones y conductores. Además, es importante vincular a la empresa privada para que incentive su uso y premie a los empleados que deciden cambiar el vehículo particular para subirse a la bicicleta.
En definitiva, el uso de la bicicleta como medio de transporte es un tema transcendental en la sostenibilidad de una ciudad del siglo XXI; y es clave que el Gobierno distrital en coordinación con los colectivos ciudadanos analice los logros y alcances sobre el particular.
