El lunes 17 de febrero se habilitó el paso por el deprimido de la Calle 72, marcando el primer hito en la transformación de una de las zonas más dinámicas de Bogotá. Sin embargo, la obra aún no está concluida y faltan semanas para su entrega total.
Aunque el deprimido debía ser entregado en octubre de 2024, después de meses de prórrogas, se celebró la habilitación del paso vehicular. Si bien la noticia es positiva para la movilidad, los comerciantes y residentes del sector siguen inconformes, pues la falta de socialización del proyecto y las afectaciones económicas por la dilatada construcción han generado malestar. Además, la entrega sigue siendo parcial: faltan los espacios peatonales, ciclorrutas y vías adyacentes necesarias para los comerciantes de la zona.
Este es solo el inicio de un proceso de transformación que tomará décadas. La apertura del deprimido libera la superficie de la Av. Caracas, permitiendo avanzar en la construcción de un nodo de transporte clave para la ciudad. En el mediano plazo allí se construirá el viaducto y una estación de la Primer Línea del Metro, y se repondrán dos estaciones de Transmilenio. A largo plazo, la Segunda Línea del Metro y un segmento de troncal por la Calle 72 conectarán este punto con la futura línea alimentadora de la 7ma.
El reto para la administración Distrital y la Empresa Metro será mitigar los impactos de las obras sobre la comunidad de manera continua. Si bien el potencial de esta transformación es innegable, las comunidades aledañas seguirán asumiendo el precio de una mejor movilidad. Garantizar una mejor calidad de vida para la ciudadanía, implicará que los cronogramas se cumplan y que el proceso se lleve con mejor y mayor concertación y transparencia.
