Las denuncias por delitos sexuales aumentaron de 5.277 a 9.107 entre 2018 y 2024. A primera vista esta cifra sugiere un preocupante aumento del 70% en tan solo 6 años, sin embargo, la interpretación de un dato basado en denuncias requiere de un análisis más profundo.
Un aumento en las denuncias de cualquier delito puede significar 2 situaciones: 1. aumento en los delitos, 2. aumento en el número de denuncias (no son excluyentes). En el caso de los delitos sexuales es probable que la segunda situación se haya presentado, pues la sociedad en su conjunto ha avanzado en su reconocimiento y denuncia (aunque no se sabe si el número real aumentó o no). En años anteriores, muchos casos no se registraban porque el sistema judicial y/o las víctimas no reconocían algunos actos como delitos, pero en la medida en la que se generan cambios culturales y se proveen garantías en los procesos, las denuncias tienden a aumentar. Entonces, puede que hoy se presenten menos casos que hace 6 años incluso cuando el número de denuncias es mucho mayor. Esta paradoja también aplica para delitos como la extorsión o el hurto, y presenta problemas en la medición de resultados de la gestión pública. Un claro ejemplo se encuentra en el Plan Distrital de Desarrollo en donde se plantea una meta de reducir los registros de extorsión, mientras el mismo Plan incluye estrategias para aumentar la denuncia y así cumplir otra meta: aumentar el porcentaje de víctimas que denuncian los delitos.
Unas por otras, pero ¿cuál es más importante? Teniendo en cuenta que, según la Encuesta de Percepción y Victimización, el subregistro de todos los delitos está cerca del 50%, la prioridad debería ser aumentar la denuncia. Desde Bogotá Cómo Vamos insistimos en que trabajar con mejor información sobre los delitos es beneficioso para su reducción real. ¡Denuncie!
