El punto más importante que resaltamos en la presentación del Informe de Calidad de Vida 2024 es que Bogotá necesita una respuesta integral y coordinada para fortalecer la protección de la vida y la integridad física de sus habitantes. A pesar de algunos avances en la reducción de las lesiones personales y el suicidio, los datos muestran alertas críticas que exigen medidas urgentes desde los sectores de seguridad, movilidad y salud.
Lo anterior se vuelve especialmente relevante cuando consideramos que los mayores afectados en estos indicadores son los jóvenes, a quienes les urgen mejores oportunidades en un contexto de envejecimiento poblacional. Pero no solo los jóvenes, el informe también pone en evidencia las profundas inequidades que enfrentan las mujeres en temas como el acceso al trabajo y la distribución del tiempo.
La respuesta oficial
Tras la presentación, conversamos con el secretario General, Miguel Silva, en un espacio moderado por Ernesto Cortés y Aura Saavedra de El Tiempo. Silva reconoció la complejidad de las cifras y explicó algunas de las acciones en marcha para enfrentar el aumento de homicidios y siniestros viales. También lanzó un mensaje claro: la administración no puede sola; se necesita una ciudadanía comprometida, corresponsable y dispuesta a trabajar por objetivos comunes.
Cinco rutas para avanzar
Como insumo a esa conversación, Bogotá Cómo Vamos plantea cinco recomendaciones:
- Proteger la vida de manera integral, con especial énfasis en los jóvenes, priorizando la prevención de homicidios, siniestralidad vial y suicidios.
- Fortalecer la transparencia del Plan de Desarrollo, informando cambios y avances a la ciudadanía.
- Prepararse para el envejecimiento poblacional con políticas integrales que reconozcan la autonomía y el aporte activo de las personas mayores, siguiendo ejemplos como Montevideo y Buenos Aires.
- Reducir desigualdades sociales y territoriales, con políticas de equidad que prioricen a mujeres, jóvenes, migrantes y habitantes de calle.
- Aprovechar la mejora incipiente en la percepción ciudadana para impulsar una cultura de orgullo y sentido de pertenencia por Bogotá.
Este último punto no es menor: las ciudades se transforman no solo con obras y políticas, sino con la convicción colectiva de que valen la pena y de que somos parte de ellas.
Datos abiertos para una ciudad más consciente
Este año dimos un paso importante en la democratización de la información: junto con Esri Colombia, lanzamos el Geovisor de Calidad de Vida, una herramienta interactiva que permite visualizar, en mapas y gráficos, los indicadores del informe. Está disponible para cualquier ciudadano en nuestra web, porque creemos que una ciudad que conoce sus datos es una ciudad que puede tomar mejores decisiones.
Bogotá está en un momento bisagra: entre los desafíos de siempre y las oportunidades que aún tenemos para corregir el rumbo. Los datos están sobre la mesa. La pregunta es si tendremos la voluntad, institucional y ciudadana, para usarlos como brújula hacia una mejor calidad de vida para todos y todas.
