Paz en Bogotá


Ayer se celebró el Día Internacional de la Paz, declarado por la ONU. Es difícil describir cómo vamos en el tema sin mencionar el comportamiento de los homicidios en general y contra líderes sociales, las lesiones personales, entre otros indicadores que se aproximan, en una noción limitada, a la paz territorial.

Ello sucede, si nos hacemos la pregunta desde la mirada clásica de Bogotá Cómo Vamos en la que el lenguaje se plantea con cifras y las tendencias dan parte de la realidad.

En una evolución del Programa Bogotá Cómo Vamos, sin descuidar lo que nos mantiene vigentes, a través de los proyectos «Yo aporto al derecho a la ciudad» e «Incubadora de expertos» nos aproximamos a la creación y movilización de conocimiento desde una perspectiva centrada en las personas. En el marco de estos dos proyectos nos ilusiona el trabajo de incidencia con mujeres rurales de Quiba, área rural de Ciudad Bolívar, y las estudiantes de la Universidad del Rosario, en torno a la asociatividad e independencia económica.

El desafío, tanto de las estudiantes como de las mujeres rurales de esta casi megaciudad-región, implica un ejercicio de memoria y diálogo de paz entre la academia, la comunidad y la sociedad civil. Justamente, desde el componente que reivindica los vínculos urbano-rurales, expuesto por el concepto de Derecho a la Ciudad, estamos empezando a construir una noción más profunda de la paz. Esperamos, desde Bogotá Cómo Vamos, seguir incorporando más visiones como la de las mujeres quibanas en nuestra forma de aproximarnos a la comprensión de nuestro hogar.

Por: Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 22 de septiembre de 2022