Pobreza oculta, una realidad

Un bogotano de estrato 3 o 4 también puede ser pobre, incluso si cuenta con vivienda propia.

Según el indicador del DANE aquellas personas con ingresos inferiores a $211.807 se consideran pobres, sin embargo en la ciudad se presenta un fenómeno conocido como la pobreza oculta que afecta a cientos de familias de clase media. En estos hogares los ingresos son insuficientes para cubrir obligaciones como alimentación o manutención de la vivienda. En el caso del acceso a la salud, este tipo de población no tiene ingresos para afiliarse al régimen contributivo, pero su ingreso al sistema subsidiado puede llegar a ser complejo y demorado, dejándolos desprotegidos.

Si bien Bogotá presenta uno de los menores índices de pobreza en el país, con una tendencia a la baja, lo que significó en 2014 que 10 de cada 100 bogotanos es pobre, la pobreza oculta afecta a localidades como Teusaquillo, una de las primeras donde se evidenció la problemática. Allí, estudios académicos y de la Administración, identificaron individuos que aunque tenían una casa e incluso estudios de educación superior por situaciones como un desempleo prolongado hoy no cuentan con medios para satisfacer sus necesidades básicas.

Para esta población acceder a beneficios como el subsidio del mínimo vital, o a programas de seguridad alimentaria como los comedores comunitarios, no es fácil. Al no ser identificadas como pobres, la Administración tiene dificultades en focalizar recursos para apoyar a las personas en esta condición.

En este sentido, es necesario entender que no son suficientes las mediciones de pobreza basadas solamente en el ingreso, ni tampoco las que sólo toman en cuenta la pobreza subjetiva para medir las situaciones reales que viven muchos bogotanos. La pobreza oculta en Bogotá es real y requiere medidas para ser identificada y tratada, para prevenir que una pobreza de origen coyuntural se convierta en crónica.

Mónica Villegas

@bogotacomovamos