Renovación a medias

Bogotá es una ciudad con poco espacio público habilitado para sus habitantes, los bogotanos apenas cuentan con 3,93 metros cuadrados de espacio público efectivo, una cantidad cinco veces más baja que la establecida como mínimo en la legislación colombiana;
además en el 2013, nuestra Encuesta de Percepción Ciudadana reveló que solo 24% de los bogotanos se sintió satisfecho con el espacio público de la ciudad. Así las cosas, la asociación Amigos del Parque de la 93, Parque93 y el DADEP han estado realizando un mantenimiento preventivo al Parque de la 93 con la promesa de renacer un ícono bogotano. Las obras incluyen la adecuación de varios de sus espacios verdes y de los senderos del parque, cambios en la iluminación para ahorrar energía, mejoras a las zonas infantiles y la puesta en servicio rampas de acceso para personas con discapacidad y otras poblaciones que necesitan esta infraestructura.

A pesar de los cambios positivos, que serán puestos al servicio de los ciudadanos el 31 de mayo, la ciudad sigue viviendo la paradoja de que los espacios para peatones son discontinuos e irregulares. La intervención, al menos hasta el momento, solo incluyó al parque en sí, no a los andenes que lo rodean, ni su conexión con otras infraestructuras de la ciudad como las ciclovías de la Calle 92 y de la Carrera 11 o los andenes de la Carrera 15. Así, el parque está rodeado de vías en mal estado, no tiene accesos alternativos y no cuenta con andenes en buen estado a su alrededor.

Este tipo de inversiones reactiva el uso de los espacios públicos, el comercio y el turismo, sin embargo deben concebirse de manera articulada para que no constituyan un ejemplo más de proyectos inacabados que no parecen comprender la importancia de la generación de políticas integrales que mejoren las condiciones del espacio público en la ciudad.