La meta que se planteó la alcaldía cuando implementó el racionamiento era alcanzar un nivel del 70% en octubre, pero esto no sucederá y todo parece indicar que la situación será más crítica en 2025.
El Sistema Chingaza tiene dos embalses, San Rafael (cerca a La Calera) y Chuza (en el páramo de Chingaza) que es el principal al tener una capacidad tres veces mayor. Chuza se ubica en la Cuenca del Orinoco y no en la Cuenca Andina, por lo que sus lluvias siguen patrones diferentes a los de San Rafael y Bogotá. A la espera de confirmación de los datos, se habla de 25% menos lluvia a la usual durante agosto en Chuza y una tendencia similar en septiembre. Aunque la temporada de llenado de este embalse va hasta noviembre, preocupa que allí cada mes a partir de agosto tiende a llover menos que el anterior y ya en septiembre el nivel del agua está bajando. Peor aún, es probable que incluso en un hipotético fenómeno de La Niña durante los próximos meses (puede pasar, pero no es seguro) la cuenca que alimenta el embalse de Chuza no reciba un aumento significativo en las precipitaciones.
Los efectos del cambio climático sobre el régimen de lluvias llegaron para quedarse y Bogotá necesita medidas estructurales, sin embargo, estas tomarán tiempo y la situación hoy amerita acciones inmediatas con efectos a corto plazo. Las lluvias no están ayudando y dependeremos más del consumo para sobrellevar la temporada seca del 2025, lo grave es que el racionamiento tampoco está logrando su meta y la ciudadanía ya parece haber olvidado el problema. Si no se toman medidas ahora nos espera una crisis regional el próximo año.
