Sin ejecución

En 2013, la administración distrital nuevamente se quedó con los recursos en sus “cuentas bancarias”, apenas logró comprometer el 87% de los dineros públicos asignados para la capital. Más preocupante es que los gastos girados, es decir, el pago efectivo de recursos por contratos terminados llegó al 67%. Esto quiere decir que la ciudad solo logró invertir 7 de cada 10 pesos que había presupuestado gastar en 2013.

Gráfica No. 1 Porcentaje de ejecución (compromisos y giros) de presupuesto anual

Fuente: Secretaría Distrital de Hacienda, 2014. Tomado de http://bit.ly/1mquzbp. Elaboración: Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes y Bogotá Cómo Vamos

Las tres entidades que menos dinero pudieron comprometer de su presupuesto de inversión directa durante 2013 fueron la UAESP, el Acueducto y el IDU, entidades que llevan a cabo las políticas de la Administración en el cambio del modelo de basuras, el mínimo vital de agua y la construcción de infraestructura. En cuanto a los giros, dineros que se entregan al recibir a satisfacción los proyectos, el IDU solo pudo ejecutar 14% de su presupuesto de inversión directa, lo que quiere decir que en el año solo logró hacer una séptima parte de lo que tenía planeado. Esto pudo deberse a que el instituto tenía presupuestado ejecutar obras financiadas con el cobro por valorización que fueron modificadas a mitad del año. De igual forma, la Universidad Distrital y el Acueducto no giraron más del 25% de sus recursos disponibles para inversión directa.

 

La baja ejecución de la administración empezó en 2012 y se acentuó en 2013, lo más grave es que este año la ciudad ha estado bajo la Ley de Garantías desde enero lo que significa que el Distrito tendrá restricciones para ejecutar su presupuesto del 2014. A nadie beneficia que el gobierno tenga la plata pero no la gaste: la baja inversión además impacta de manera negativa la ejecución del Plan de Desarrollo que perjudica el impacto de las políticas públicas que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos.

Esta columna fue publicada en ADN.