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¿Es posible el rescate social?

La alcaldesa Claudia López acierta al impulsar una agenda de reactivación económica y social denominada el Plan de cambio y rescate social. El plan es pertinente en relación a los indicadores de pobreza, desempleo y recesión económica que han llegado a niveles históricos en la ciudad; oportuno frente a un momento en el cual el país no logra un camino claro a través de negociaciones; y viable debido a que los 1,7 billones destinados al plan, serán provenientes de redistribuciones del presupuesto de la ciudad utilizando fondos de la obra Circunvalar oriente, la nueva sede del Centro Administrativo Distrital (CAD), pago de dividendos del Grupo de Energía de Bogotá y excedentes no ejecutados en 2020 por la misma administración.

No obstante, desde Bogotá Cómo Vamos, fieles a nuestros principios, consideramos que es esencial poner “paños fríos” y compartir a la ciudadanía una opinión objetiva y aterrizada en un momento donde la polarización, exaltaciones de actores políticos y opiniones radicales con grandes anuncios, están a la orden del día.

El plan pretende llegar a un máximo de 950.000 hogares mediante tres transferencias económicas y otorgar subsidios de seguridad alimentaria a 50.000 hogares para mitigar la falta de ingresos para cubrir necesidades básicas. También, con foco hacia jóvenes y mujeres, se brindarán 134.000 cupos para jóvenes para acceder a educación superior, 15.000 empleos para mujeres (5 mil) y jóvenes (10 mil), 50.000 nuevos beneficiarios del programa Empleo Joven y 24.000 mujeres beneficiarias de apoyos para la dinamización de emprendimientos populares y micronegocios.

Sin embargo, las cifras exceden las inversiones de la administración. De acuerdo con las cifras del DANE, Bogotá a cierre de 2020 contaba con 3.357.585 personas en pobreza monetaria, 539.911 jóvenes no accedían a educación ni empleo en la ciudad y según la encuesta #miVozmiCiudad realizada en febrero del presente año, el 32% de las personas encuestadas manifestó pasar hambre en la última semana por falta de recursos. Adicionalmente, según ha documentado GOYN Bogotá, preocupa la salida de jóvenes del mercado laboral a causa de la pandemia con especial afectación en jóvenes mujeres, por ejemplo, de los jóvenes que no estudian ni trabajan una vez finalizado el colegio, el 61% son mujeres.

Las cifras evidencian que el plan de la alcaldesa es un símbolo que representa dónde deben estar las prioridades en este momento y cómo los diferentes actores que trabajamos por el bienestar de la sociedad nos debe movilizar la urgencia en un momento de emergencia. Ahora, los símbolos perduran en el tiempo cuando son acompañados de acciones sostenidas y determinadas que los vuelven un ritual. Es por esto, que el plan de rescate social tiene que estar acompañado de la reactivación plena de la economía y la dinámica social, siendo esto el principal motor para recuperar ingresos, empleo y generar oportunidades. Igualmente, el involucramiento del empresariado, las universidades y la sociedad civil se vuelve esencial, debido a que son las principales fuentes de movilización social y desarrollo económico.

Este plan será propuesto al Concejo de Bogotá para su aprobación en los próximos días. Por esto, es relevante preguntarnos: ¿Es posible mantener la actividad económica y dinámica social a un 100% de forma permanente en un momento alarmante de camas UCI? Sin claridad en esta repuesta será difícil hablar de un rescate social, debido a que estas dinámicas necesitan de certidumbre y un dinamismo constante que promueven la generación de oportunidades como es el empleo. Similarmente, ¿la ciudad y sus diferentes actores públicos y privados se encuentran alineados en el grado de urgencia de la situación, para cada uno proponer y ceder puntos que nos lleven a acuerdos comunes de reactivación económica? En este punto, somos optimistas debido a las acciones llevadas a cabo por universidades, gremios empresariales, fundaciones sociales, entre otros, en función de solucionar los estragos de la pandemia, todo será cuestión de demostrar que somos capaces de construir caminos conjuntos.

Finalmente, la pobreza en Bogotá es un problema de país. La capital representó el 31,3% del aumento del total nacional de pobreza monetaria y el 27,5% de pobreza monetaria extrema, seguido por Cali en un 10,6% y 8% respectivamente. Este indicador, debe llevar a la administración actual a seguir buscando dialogo con el gobierno nacional, para crear soluciones conjuntas que apalanquen la recuperación mediante inversiones como proyectos de infraestructura, obras, transferencias condicionadas y otros mecanismos que permitan a la ciudad volver a la senda económica previa a la pandemia.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos.

director@bogotacomovamos.org 

Columna de opinión publicada en EL TIEMPO, 7 de junio de 2021

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Sobre el sistema de salud de la ciudad, la Alcaldesa resaltó que la cuarentena ha permitido aumentar la capacidad hospitalaria. Bogotá tenía 967 Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) cuando empezó la crisis. Sin embargo, en un mes, se destinaron 300 a COVID-19 y se lograron habilitar otras 239. Hoy hay 539 UCI disponibles para la pandemia y el porcentaje de ocupación es de 25,42%.

Otro de los temas que abordó fue la compra de pruebas para detección del virus.  La ciudad adquirió 400.000 pruebas, 200.000 serológicas y 200.000 moleculares para lograr la meta de aplicar 10.000 pruebas semanales, ya que es la única forma que tiene Bogotá de monitorear el ritmo de contagio.

Sobre el número de contagios, a la fecha, se registraban 1.587 casos. Las localidades donde más se presentan casos son Usaquén, Chapinero y Suba, pero se viene expandiendo por el occidente hacia el sur. Uno de los datos más preocupantes es que la tasa de mortalidad es más alta en personas de menores ingresos, siendo Suba, Kennedy y Usaquén las zonas donde se concentran los fallecidos, que va en 67.

En cuanto a Bogotá Solidaria en Casa, señala que 281.521 familias se han beneficiado con transferencias monetarias en Bogotá: 171.683 por transferencias del Gobierno Nacional y 109.828 por transferencias del Distrito. Las localidades donde más ayudas han llegado son: Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, San Cristóbal, Suba y Rafael Uribe.

Sobre la movilidad de la ciudad, López sostuvo que TransMilenio solo operará al 35% de su capacidad para prevenir el contagio por coronavirus. Si se supera esa cifra, cerrará el sistema. Asimismo, se privilegiará la bicicleta y se volverán permanentes los carriles priorizados en la ciudad por el tiempo que dure la emergencia sanitaria.

Por último, la Alcaldesa sostuvo que en este momento están funcionando 76 sectores económicos y, a partir del 27 de abril, el sector de venta y mantenimiento de bicicletas, mantenimiento de vehículos y construcción empezarán a trabajar, con el fin de reducir la aglomeración en el transporte público.

¿Qué opinan los concejales?

Varios concejales expresaron su preocupación por los retrasos en la entrega de transferencias monetarias, bonos redimibles y ayudas en especie del programa Bogotá Solidaria, lo cual ha motivado protestas en sectores de Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe, Bosa y Usme. Por ejemplo, la concejal Susana Muhamad afirmó que no se tiene claridad sobre cómo se está garantizando la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables de Bogotá.

Por su parte, el concejal Carlos Fernando Galán dijo que no hay especificaciones de los mercados, bonos o canastas alimentarias que se están entregando y le preocupa que sólo se hayan entregado, al 20 de abril, 1.808.990 de estas ayudas; considerando que es un número bajo e insuficiente para la demanda de la ciudad. Igualmente, alertó sobre la baja cantidad de pruebas que está aplicando la Secretaría de Salud para detectar el coronavirus, que son cerca de 2.000 diarias.

Óscar Ramírez, coordinador de la Comisión Accidental de seguimiento a la emergencia del COVID-19, advirtió que hay un sub-registro de población pobre y vulnerable en las bases de datos de la Administración, por lo cual la totalidad de los necesitados no ha sido identificada. Por otro lado, el concejal alertó sobre la necesidad de modificar el Plan Distrital de Desarrollo. Con base en los escenarios de crecimiento económico, se estiman reducciones de ingresos del Distrito entre los años 2020-2024 entre los $7.3 y $ 9.5 billones frente a lo que se tenía previsto.

En esa misma vía se manifestó Marco Acosta, Manuel Sarmiento y Sara Castellanos, quienes sugirieron reorientar el presupuesto del Distrito en el próximo cuatrienio para hacerle frente a la crisis. Para ello, debe examinarse qué obras no son prioritarias y dirigir esos recursos para fortalecer otros proyectos de inversión.

Otro de los temas abordados fue la situación de comerciantes independientes y la escasez de elementos de protección para el sector de la salud. La concejal Gloria Díaz alertó sobre la crisis que atraviesan empleadas domésticas, peluqueros, conductores, ferreterías, vendedores informales, restaurantes, bares y discotecas. Por su parte, Emel Rojas dijo que hay muchas denuncias sobre el no abastecimiento de los elementos de bioseguridad para las subredes, lo cual debe solucionarse inmediatamente.

En esta sesión rindió informe la Personera Distrital (E) Rosalba Cabrales sobre la gestión de la Administración Distrital. La funcionaria solicitó una mejor articulación entre la Línea Púrpura de la Alcaldía, las comisarías de familia y la Fiscalía, esto para atender mejor y más efectivamente los casos de violencia intrafamiliar que se han disparado en la cuarentena.