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Pandemia, percepción ciudadana y retos de ciudad

Al cumplirse un año de la llegada del Covid-19 al país y a Bogotá, ¿cómo está la percepción de los ciudadanos sobre su calidad de vida?, ¿cuáles son sus opiniones?, ¿qué los afecta? o, ¿qué les preocupa?

Al analizar los resultados de la encuesta virtual #miVozmiCiudad, se pueden resumir las necesidades de las personas en 3 retos de ciudad: cerrar las brechas sociales y económicas, recuperar y trabajar por mejorar el entorno urbano y ampliar la gobernanza.

Según el DANE, Bogotá es la tercera ciudad más desigual del país a cierre de 2019. Previo a la pandemia éste ya era un tema central para la capital; la crisis sanitaria, y sus impactos en la población, pudieron profundizar las brechas ya existentes. #miVozmiCiudad puede aportar algunos datos al respecto y mostrar cómo los ciudadanos perciben su calidad de vida en aspectos, como: situación económica, educación, salud, seguridad entre otros.

Si bien en la primera fase de #miVozmiCiudad el 29% de los encuestados se consideró pobre, en la tercera tuvo un resultado del 42%. Asimismo, el 45% dijo que los ingresos del hogar no alcanzan para cubrir los gastos mínimos y un 32% afirmó pasar hambre por falta de recursos. En cuanto a los servicios educativos, la principal razón de insatisfacción está asociada con sentir que la enseñanza virtual no ha sido de calidad y no tener una adecuada infraestructura en el hogar.

Me sumo a las palabras de Alicia Bárcena, Directora Ejecutiva de la CEPAL “no se puede seguir tolerando la desigualdad, la injusticia estructural. Es hora de poner fin a la cultura del privilegio, a las desigualdades y de erradicar la pobreza en todas sus formas”. Esto requiere de voluntad política para poder contar con programas de transferencias, ajustes fiscales bajo un modelo de progresividad e incentivar el empleo formal en la población más vulnerable.

Por otro lado, trabajar por el mejoramiento del entorno urbano es fundamental; el Covid-19 afectó las libertades y el disfrute de actividades que proporcionan calidad de vida. En este sentido, este aspecto se convierte, a su vez, en una oportunidad para la promoción y generación de ambientes más seguros, favorables para la convivencia y que contribuyen al desarrollo de la ciudad y sus habitantes.

#miVozmiCiudad, en su segunda fase, dio cuenta que solo el 28% de los encuestados está satisfecho con la calidad del espacio público; en la fase 3, dijo que el 9% se siente seguro en la ciudad y 16% en el barrio. Frente a temas de movilidad, la oportunidad está en los modos sostenibles: entre los medios de transporte más utilizados se ubicó la bicicleta (13%).

Ahora, abordar estas temáticas y trabajar en ellas, no solo pueden mejorar la cohesión social sino incentivar la reactivación económica; además de contribuir al desarrollo de la ciudad y al mejoramiento de la calidad de vida en tiempos de pandemia.

Por último, se encuentra la importancia del fortalecimiento de la gobernanza. “El sistema de gobernanza es la estructura institucional formal y organizativa del proceso de decisiones vinculantes del Estado moderno” (Garay, 2014). El resultado final de las tres mediciones evidenció una caída en la satisfacción con los mecanismos de consulta y participación. Mientras que en julio 2020, el 33% de las personas estaban satisfechas, en febrero el resultado fue del 26%.

Cuando se habla de ampliar la gobernanza en la ciudad, las decisiones pueden partir de la negociación y participación entre diferentes actores para dar solución, de manera conjunta, a asuntos públicos y que son de interés para la ciudadanía.

Es así como, involucrar actores no estatales en las decisiones de ciudad, donde el interés por lo público es plural, puede contribuir a disminuir los niveles de percepción de corrupción, aumentar la confianza en las instituciones y en las decisiones que toma el gobierno.

En el aniversario de la pandemia, se cierra un ciclo de medición de percepción ciudadana sobre el impacto del Covid-19; y que sigue posicionando la importancia de darle un rostro ciudadano a los datos, para fomentar el involucramiento de todos los actores en una recuperación sostenible y corresponsable de la ciudad.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna de opinión publicada en Periódico EL TIEMPO, 27 de marzo de 2021

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Financiar la ciudad

El financiamiento de Bogotá depende del comportamiento de su ciclo económico. Si la economía va por buen camino, es decir, las empresas generan ingresos y empleo, se recaudan mayores tributos que permiten financiar obras e inversión social. Sin embargo, este no fue el panorama del 2020.

La principal fuente de ingresos de la ciudad es el Impuesto de Industria y Comercio  (ICA); el cual, a cierre 2019, representaba el 43% de los ingresos sobre los cuales tiene control el distrito. Le sigue, el Impuesto Predial, teniendo una participación del 36%. Ambos casos demuestran que su recaudo depende de la actividad económica y del poder adquisitivo de los bogotanos, para poder cumplir con las obligaciones tributarias por la posesión de bienes.

Estamos frente a un escenario complejo debido la contracción económica del año 2020 y el 2021 aún no muestra señales de recuperación; proyectando dificultades de sostenibilidad para los años 2022 y 2023.

En tiempos de menores ingresos y aumento del gasto social para contener la crisis, es indispensable pensar en soluciones innovadoras. Se destaca que se han buscado, de forma determinada, soluciones convencionales como: deuda e inversión en infraestructura. Sin embargo, se pueden acompañar de nuevas ideas. Acaso, ¿será el momento de pensar en tributos progresivos o de forma diferencial a quienes, por ventajas competitivas, les va mejor?. Decisiones complejas pero los tiempos que se avecinan también son complejos.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 4 de febrero de 2021

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¿Paternalismo?

Hoy enfrentamos el segundo pico de la pandemia, como el primero: confinamientos estrictos, toques de queda, cuarentenas generalizadas que inmovilizan a la población y cierran la mayor parte de la actividad.

¿Por qué sigue siendo la única alternativa? Cuesta creer que la razón es porque es “la mejor medida” cuando los confinamientos generan desempleo, hambre, aumento de pobreza, problemas de salud mental, niños y niñas sin ir al colegio, cierre y desuso de espacios públicos, actividades recreativas, culturales y de deporte casi desaparecidas, mas violencia intrafamiliar, pesimismo generalizado combinado con pánico colectivo.

Probablemente no es la mejor medida sino la medida que se ajusta a la forma de gobernar de gran parte de las naciones; con un paternalismo donde el Estado debe ser decisor, benefactor y responsable de la vida porque cuando le cede responsabilidad este grupo falla. La ciudadanía es un sujeto pasivo al cual le imponen medidas debido a que  hay poca confianza. Sin embargo, este ciclo termina en un círculo vicioso, donde tenemos un Estado que impone medidas y la ciudadanía no termina de confiar en el Estado debido a que no participa y en varias ocasiones no se siente representada.

Otra lección con una mezcla de utopía que nos deja el Covid-19, es que una relación Estado-Ciudadanía participativa, corresponsable y de confianza permitiría no solo enfrentar crisis como estas sino desarrollar un modelo de bienestar diferente con una “gobernanza ampliada” que involucra de forma real a todos los actores.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 21 de enero de 2021. 

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¿Y las futuras generaciones?

La pandemia ha dejado al descubierto que no estábamos preparados para afrontar una crisis de esta magnitud. Uno de los sectores más afectados ha sido la Educación, el cual fue impactado por las medidas de confinamiento estricto, acompañado de la escasa infraestructura tecnológica, falta de metodologías, apropiación cultural y débil capacitación del cuerpo docente para mantener una educación virtual de calidad.

El Sector de Educación en Bogotá presentaba desafíos previos al Covid-19, entregando a la nueva Administración Distrital indicadores alarmantes que no se cumplieron con el Plan de Desarrollo del anterior gobierno.

Los resultados en calidad educativa preocupaban con solo un 16,8% de colegios oficiales en categoría A+/ A en las pruebas SABER 11. Igualmente, los colegios no oficiales habían presentado un descenso de 5,7% de 2018 a 2019. En términos de cobertura también se observaban retos previo a la pandemia, donde la cobertura bruta era del 87,3% y cobertura neta del 79,3%, resultados que estuvieron lejos de lo planificado en el Plan de Desarrollo con metas del 100% y 95% respectivamente.

Según las encuestas de percepción virtual realizada por Bogotá Cómo Vamos en julio y noviembre del año pasado, la satisfacción con la educación era baja y generalizada entre los diferentes niveles socioeconómicos. Solo el 23% en julio y 22% en noviembre estaba satisfecho con la educación de niños, niñas y jóvenes. Hay que resaltar que en Bogotá a cierre de 2019, había 1.328.268 estudiantes matriculados, el 17 % de la población.

El regreso a las aulas de forma plena es algo que cada día se ve más lejano. Paradójicamente se venía trabajando en preparar un regreso seguro a las aulas para este año, cuando desde mediados del 2020 se estimaba que un segundo y tercer pico de pandemia tenían alta probabilidad de ocurrir, como se venía observando en otros países.

Así mismo, los hogares no confiaban en regresar a las aulas como lo evidenció la segunda fase de la encuesta virtual de Bogotá Cómo Vamos en noviembre, donde el 51% de los encuestados respondió que solo mandarían sus hijos a clases si se encontraba una vacuna, respuesta que prevalece en los niveles socioeconómicos bajos.

En este momento de pandemia, el cuidado y protección de la población debe seguir primando en las decisiones de política, de tal manera que debemos aceptar el costo que está dejando la pandemia en el retroceso en términos educativos.

Sin embargo, estamos hablando de las futuras generaciones, con lo cual estos resultados ponen como prioridad desarrollar un monitoreo, evaluación y seguimiento a los impactos que está dejando el Covid-19 en niños, niñas y jóvenes.

Hoy ya se habla de cómo los jóvenes pueden ser una “generación perdida” si no se toman medidas estructurales, ahora debemos sumar a esto a niños y niñas como una posible generación que enfrentará mayores brechas y barreras para desarrollarse en el futuro.

Se deben realizar esfuerzos determinados en medir el impacto en términos cognitivos, psicológicos y sociales de los niños y niñas. Solo de esta forma podremos generar soluciones de corto, mediano y largo plazo que mitiguen el impacto que han recibido más de 1.300.000 niños, niñas y jóvenes.

Según la CEPAL la recuperación económica se verá recién a finales del 2024, sin embargo, la recuperación del tiempo perdido en calidad educativa puede costarnos décadas de retroceso en el desarrollo social y económico de la ciudad.

Este es el momento preciso para estar diseñando instrumentos que permitan cuantificar y cualificar las consecuencias de este periodo crítico. Por ejemplo, crear un gran sistema de monitoreo distrital de niños y niñas que evalué pre, durante y post los efectos de la pandemia. También monitorear las principales áreas de retroceso para preparar planes y programas que entren a funcionar al momento que la educación vuelva a su rumbo natural. Por último, en la crisis está la oportunidad, tal vez este sea el momento en el que se piense una trayectoria integral del sector educativo desde la primera infancia hasta la inserción en el mercado laboral.

 

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org 

Columna publicada en el periódico EL TIEMPO, 15 de enero de 2021.

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No repetir la historia

Desde el segundo semestre del 2020 se estimaba que el Covid-19 tendría entre dos y tres picos. Esta estimación tomó fuerza con el comportamiento de otros países del mundo. Ahora que estamos viviendo el pronosticado segundo pico, es la ocasión para preguntarnos ¿la Administración Distrital está incorporando lecciones del primer pico?

En el confinamiento estricto se evidenciaron consecuencias como la devastadora crisis económica y social generada por la pérdida de empleo y aumentos en la percepción y niveles. Otra consecuencia, fue el deterioro en la salud mental. Según la encuesta de percepción virtual realizada a 12.616 personas durante el primer confinamiento estricto por Bogotá Cómo Vamos, el 41% declaró que la salud mental es peor. Además, esta crisis impulsó el uso de la bicicleta.  Por último, una lección importante fue que una crisis de esta envergadura exige sumar esfuerzos con el gobierno nacional para poder atender el lío.

A la luz de estos resultados, se esperaría que el confinamiento vaya acompañado de alivios no solo a la población vulnerable sino también a los sectores productivos más afectados, con mayor impacto en el empleo como los servicios y el comercio. Igualmente, que haya un monitoreo riguroso a la salud mental para ofrecer prevención y atención a una problemática que viene creciendo. Asimismo, acompañar el uso de la bicicleta con medidas de seguridad que protejan a los bici-usuarios.

Finalmente, no entrar de nuevo en disputas con el gobierno nacional sobre quien tiene la razón, sino encaminar las conversaciones hacia la colaboración para superar este segundo pico.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, jueves 14 de enero de 2020. 

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Conectividad y educación

El contexto actual nos hace reflexionar sobre el sistema educativo en Bogotá. La crisis sanitaria, dejó en evidencia las debilidades para la educación a distancia y los retos en materia de tecnología.

Según los datos más recientes de la Encuesta Multipropósito, en Bogotá 3 de cada 10 hogares no cuentan con computador y 1 de cada 3 no tiene conexión a internet. Esta cifra asciende a 1 de cada 2 hogares en: Usme, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe y San Cristóbal.

Hoy, varios estudiantes tienen dificultades de conectividad para estudiar desde casa; ya sea por la falta de equipos, acceso a internet o herramientas tecnológicas. En este momento, el sistema requiere de acciones oportunas para garantizar el acceso al aula y los procesos de aprendizaje; especialmente, en la población vulnerable.

En medio de la pandemia, la conectividad, se suma a los temas que debe priorizar la Administración. El primer paso se dio en días pasados, cuando se lanzó la iniciativa ‘Donatón por los Niños’, que busca ayudar a cerca de 350 mil estudiantes de colegios públicos; dotándolos de dispositivos tecnológicos.

La ciudad y el sistema educativo están llamados a seguir trabajando, para fortalecer las herramientas, tanto para el acceso a la enseñanza como para el aprendizaje, en educación remota, a distancia o virtual. Se debe procurar por cerrar las brechas en el acceso a tecnologías digitales y garantizar la igualdad de condiciones.

La crisis y los retos que se presentan, muestran que la educación no volverá a ser como antes. La nueva realidad hace un llamado a la renovación en la educación; en la cual se deberá procurar por mantener y mejorar los estándares de calidad así como la permanencia en el sistema.

Por: Carolina Bermúdez Olaya, Directora (e) Bogotá Cómo Vamos

carolina@bogotacomovamos.org

Columna de opinión de Bogotá Cómo Vamos publicada en Diario ADN, 8 de julio de 2020

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Inseguridad local

La seguridad en Bogotá se ha tomado la agenda de la ciudad. Conocimos el asalto a tres apartamentos en Usaquén, el robo a una joyería en Gran Estación y, recientemente, la convocatoria de la Alcaldesa a un Consejo de Seguridad con el Gobierno Nacional.

Los problemas de inseguridad en Bogotá son recurrentes y, a pesar que las cifras mostraban una ligera disminución, es posible que estemos evidenciado cambios en los tipos y modalidades; con bandas criminales más organizadas.

Los resultados de nuestra encuesta de percepción dan cuenta que para el 2019 solo el 37% de los bogotanos se siente inseguro en la ciudad y el 27% en el barrio. Sin embargo, entre los problemas más graves en el barrio se ubicó en tercer lugar con un 21% los asaltos a vivienda.

El año pasado se registraron cerca de 9.634 hurtos a residencias; lo que significa 26 al día. Las localidades más afectadas fueron Kennedy, Engativá y Suba. Si bien prevalece el factor oportunidad, en 1 de cada 4 casos predominó la violencia de la cerradura y, en un 14%, el uso de llaves maestras; en más de la mitad de los casos no usaron armas.

El hurto a vivienda se ha convertido en una problemática que no puede subestimar la capital; convirtiéndose en un reto más para de la Administración en medio de la pandemia.

En este momento se hace necesario fortalecer el trabajo entre el Distrito y la Policía, mejorar la seguridad en el barrio, los procesos de investigación, el trabajo con la policía comunitaria y vigilancia privada, así como contar con el apoyo de la ciudadanía. La ciudad requerirá de una estrategia articulada para la atención integral de la problemática.

Por: Omar Oróstegui Restrepo, director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna de opinión, publicada en Diario ADN 26 de junio de 2020

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Tecnología COVID-19

Para hacerle frente al COVID-19, muchas ciudades han migrado hacia el uso de nuevas tecnologías para evitar la propagación del virus y poder intervenir eficientemente.

Estas aplicaciones han tomado fuerza y hay una gran variedad de herramientas, como cámaras de calor, aplicaciones de autodiagnóstico y plataformas web, con registro de los lugares de mayor contagio.

En Corea del Sur, India o China los resultados han permitido respuestas para modelar la propagación del virus. Sin embargo, estas aplicaciones no han sido ajenas a debates de privacidad, libertades civiles y protección de datos. Se han presentado problemas al exponer información privada; afectando la vida de las personas y el desarrollo de actividades.

A lo anterior se suma: limitaciones técnicas. Investigaciones señalan que depende de que el 60% de las personas descarguen y compartan su información; así el algoritmo, tiene suficientes datos, para reducir su margen de error. En segundo lugar: vigilancia epidemiológica. Responder, de manera eficiente y realizar test rápidos ante un posible contagio; o la ventaja tecnológica no tendría el efecto esperado.

Este tipo de app de rastreo son iniciativas que buscan predecir, prevenir y evaluar un brote por COVID-19. Aunque las tecnologías pueden ayudar ante la pandemia, la experiencia da cuenta que también traen impactos sociales no deseados e, incluso, rechazo. Es por eso que, el desarrollo y uso de este tipo de herramientas son un reto para los gobiernos, tanto en temas de regulación, aplicación y uso de la información.

Por: Omar Oróstegui Restrepo, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna de Opinión, publicada en Diario ADN, 12 de junio de 2020

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Ejercicio en cuarentena

La recreación y el deporte son elementos claves en el desarrollo humano. Con la noticia de la extensión del aislamiento preventivo, se conoció que a partir de este lunes los ciudadanos podemos salir a hacer deporte al aire libre.

La decisión, llega con restricciones: actividades moderadas como: caminar, correr, trotar o montar en bicicleta, entre las 5 y las 8 de la mañana; por un tiempo máximo de una hora y en un radio de 1 kilómetro de distancia de la casa.

En la decisión, no está permitido el uso de los Lo que nos lleva a tener en cuenta que en Bogotá hay 5.260 parques; las localidades de Suba (19%), Kennedy (10%) Engativá (10%) y Usaquén (9%) concentran la mayor cantidad.

Según los resultados de la Encuesta Bienal de Culturas 2017, se evidencia que el 79% de los bogotanos viven cerca de un parque o de un espacio público recreativo. Las actividades que prefieren los bogotanos prefieren hacer en los parques cerca de casa son: hacer ejercicio (22%), acompañar a niños u otras personas (13%) y pasear a la mascota (13%). Nuestra Encuesta de Percepción Ciudadana dice, además, que el 61% de los bogotanos fue a los parques en el último año.

Por ello es clave establecer controles que permitan a la población salir a ejercitarse haciendo énfasis en la importancia del aislamiento social.

Se hace un llamado a todos seguir las instrucciones y acatar con responsabilidad la autorización que permite ejercitarse al aire libre. Ésta es una ventaja para todos contribuyendo a mejorar nuestra salud física y mental; que no se convierta en una oportunidad para violar la cuarentena.

Por: Omar Oróstegui Restrepo – Director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

*Columna de opinión publicada en el Diario ADN