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¿POT por Decreto?

Este año, y después de la radicación ante el Concejo de una nueva propuesta de POT, Bogotá quedó atenta a la deliberación y debate de una iniciativa de trascendencia para la planeación y ordenamiento del territorio. Es así como, tras los esfuerzos de pasadas administraciones, las esperanzas estaban puestas en Bogotá Reverdece 2022-2035. ¿Cuáles podrían ser los contras de un Plan de Ordenamiento Territorial adoptado por Decreto?

Con recusaciones, impedimentos y tutelas, además de los trámites internos para tramitarlas y resolverlas, la discusión del POT en el Cabildo se paró desde el 10 de noviembre; y, con ello, la posibilidad de poder contar con un proceso de deliberación abierto para la construcción de consensos y de toma de decisiones de gobierno, legitimada por el Concejo de la ciudad.

Por otro lado, está la extemporaneidad del actual Decreto 190 de 2004 que lleva 17 años y de 2 iniciativas para contar un nuevo instrumento para la ciudad; después de varios intentos ¿qué pasa con la gobernabilidad? Sin gobiernos fuertes, producto de coaliciones y acuerdos, la agenda legislativa podría seguir representando la fragmentación y polarización.

Finalmente, un POT decretado desconoce los mismos esfuerzos institucionales realizados por la Administración en torno a la promoción de la participación. Las pérdidas se ven en los esfuerzos de los ciudadanos, de los sectores privados y de la sociedad civil que trabajaron para ser parte de la gobernanza de la ciudad; quienes nuevamente le apostaron a construir colectivamente la nueva hoja de ruta que necesita Bogotá.

Por: Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna publicada en Diario ADN, 9 de diciembre de 2021