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Estatuto orgánico

Días atrás se aprobó la reforma al Estatuto Orgánico de Bogotá, que establece cambios a la estructura del gobierno central y local. La iniciativa propone atender las necesidades de las localidades, nuevas atribuciones a los alcaldes locales y JAL, además incremento presupuestal para aumentar la intervención, teniendo en cuenta los retos de ciudad.

Ahora, una de las principales motivaciones es la de generar mayor presencia y transparencia con la ciudadanía en los territorios. Pero aumentar las capacidades humanas y económicas no tiene consecuencias en la participación. Ello se incentiva con un seguimiento constante a las demandas ciudadanas, claridad en las expectativas, transparencia y cumplimiento de acuerdos.

Por ejemplo, la administración ha buscado mantener comunicación con la ciudadanía para atender la pandemia, pero ésta no lo percibe así. En las tres mediciones de la encuesta #miVozmiCiudad, solo el 33%, 35% y 26% de las personas encuestadas en cada una de las fases, estaba satisfecha con los mecanismos de participación y consulta.

Por otro lado, la administración posicionó una agenda y un compromiso por un gobierno abierto y transparente. No obstante, en las tres mediciones, la percepción que la corrupción ha aumentado estuvo entre el 55% y 59%. Esto significa que, si bien la reforma al estatuto promete un gobierno más presente, la participación se incentiva con un cambio de mentalidad de la gobernanza, donde todos los actores tienen la voz y capacidad de negociación para resolver los asuntos públicos.

Por: Felipe Bogotá, director de Bogotá Cómo Vamos.

director@bogotacomovamos.org 

Columna publicada en Diario ADN, 24 de junio de 2021