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Planificar regionalmente post-Covid

En la crisis, también está la oportunidad. No es novedad mencionar que durante este mes, Bogotá y el país se encuentran en el momento más crítico desde que inició la pandemia; con resultados alarmantes en términos sanitarios, económicos y sociales. Sin embargo, la pandemia terminará y tendremos que trabajar para reactivar, reconstruir y reiniciar los planes y proyectos necesarios para mejorar la calidad de vida.

Uno de los temas fundamentales, a retomar en la agenda pública, es la planificación de Bogotá-Región, que busque una integración y coordinación entre la capital y los municipios de la región metropolitana. Esta integración traería para la ciudad beneficios de orden económico, social, ambiental y cultural en temas claves como: movilidad sostenible, protección de la Estructura Ecológica Ambiental, provisión de servicios públicos de calidad, entre otros.

Según el Censo 2018, el crecimiento poblacional de la capital se ha desacelerado a favor del aumento en la población de los municipios de Cundinamarca vecinos. En promedio, la región metropolitana, creció un 3,22% anual mientras que la población en Bogotá creció menos del 1%. Adicionando, que la población de Bogotá es aproximadamente cinco veces la población de sus municipios cercanos.

Estos datos revelan que, en el momento de retomar procesos claves de planificación regional como del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), pausado por la coyuntura, los diferentes actores que participen en el proyecto de una mejor ciudad, planifiquen desde una perspectiva de región donde se busque armonizar y dar soluciones a problemas críticos como la aglomeración urbana; la cual ha sido una de las causas que han profundizado la crisis sanitaria en la mayoría de ciudades del mundo.

Por: Felipe Bogotá, Director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna de opinión publicada en Diario ADN, 20 de agosto de 2020

 

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La Región Metropolitana

Pasaron 30 años para que Bogotá avanzara en la integración regional. No fue sencillo, se tenía ajustar el artículo 325 de la Constitución y poner de acuerdo a dirigentes políticos de Bogotá, de Cundinamarca y congresistas.

El primer paso se dio. El camino es largo. Falta la ratificación en el Concejo de Bogotá y en la Asamblea de Cundinamarca. Está pendiente la discusión de la ley orgánica que reglamenta la figura; lo cual se dará en el Congreso para definir aspectos presupuestales y competencias en los ámbitos territoriales.

En los últimos años, los municipios duplicaron sus habitantes; muchos de ellos trabajan en Bogotá, pero viven en la Sabana. La interdependencia es cada vez en mayor, en servicios públicos, industria, empleo y educación.

Pero el proceso ha sido desordenado y desarticulado. Hay una competencia por atraer inversión inmobiliaria y localización de industrias que buscan incentivos tributarios y mejores condiciones de infraestructura. El objetivo es mejorar sus arcas municipales, vía ingresos por impuesto predial e Industria y Comercio.

Esta figura recién aprobada trae beneficios, pues sienta bases de una arquitectura institucional con recursos independientes y funciones que buscan la articulación de servicios y la planeación territorial.

Lo importante es que sea eficiente y no se convierta en un espacio de burocracia supramunicipal. La región necesita herramientas para facilitar la toma de decisiones y el manejo acertado de recursos a largo plazo; para tener mejorar infraestructura de movilidad, servicios públicos, medio ambiente y vivienda, así como políticas sociales en educación y salud.

Por: Omar Oróstegui Restrepo, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org 

Columna de opinión, publicada en Diario ADN, 19 de junio de 2020