Tecnología COVID-19


Para hacerle frente al COVID-19, muchas ciudades han migrado hacia el uso de nuevas tecnologías para evitar la propagación del virus y poder intervenir eficientemente.

Estas aplicaciones han tomado fuerza y hay una gran variedad de herramientas, como cámaras de calor, aplicaciones de autodiagnóstico y plataformas web, con registro de los lugares de mayor contagio.

En Corea del Sur, India o China los resultados han permitido respuestas para modelar la propagación del virus. Sin embargo, estas aplicaciones no han sido ajenas a debates de privacidad, libertades civiles y protección de datos. Se han presentado problemas al exponer información privada; afectando la vida de las personas y el desarrollo de actividades.

A lo anterior se suma: limitaciones técnicas. Investigaciones señalan que depende de que el 60% de las personas descarguen y compartan su información; así el algoritmo, tiene suficientes datos, para reducir su margen de error. En segundo lugar: vigilancia epidemiológica. Responder, de manera eficiente y realizar test rápidos ante un posible contagio; o la ventaja tecnológica no tendría el efecto esperado.

Este tipo de app de rastreo son iniciativas que buscan predecir, prevenir y evaluar un brote por COVID-19. Aunque las tecnologías pueden ayudar ante la pandemia, la experiencia da cuenta que también traen impactos sociales no deseados e, incluso, rechazo. Es por eso que, el desarrollo y uso de este tipo de herramientas son un reto para los gobiernos, tanto en temas de regulación, aplicación y uso de la información.

Por: Omar Oróstegui Restrepo, director de Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Columna de Opinión, publicada en Diario ADN, 12 de junio de 2020

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