Un plan más allá de la coyuntura


En las últimas semanas, en medio de circunstancias atípicas por el covid-19, han tenido lugar las discusiones del Plan de Desarrollo, la hoja de ruta que define las principales líneas de inversión y de gasto público que tendrá la ciudad en los próximos cuatro años.

Su discusión es compleja pues está en juego un presupuesto de $109,3 billones. Monto con el que se espera financiar programas estratégicos y proyectos en el marco de la pospandemia, en particular de la política social. Pero también otros proyectos que van más allá de la coyuntura, como las apuestas de infraestructura para la movilidad y la creación de nuevas instituciones distritales. Esto sin contar que 10% de ese presupuesto será financiado por deuda.

Resulta paradójico que se hacen esfuerzos para ampliar el gasto de inversión pero no se presenta una propuesta de ahorro para la ciudad.

En este sentido, la deliberación del plan en el cabildo distrital es una tema estratégico debido a las apuestas y compromisos que se van adquirir. Si bien el plan de desarrollo es un documento técnico, también es un documento político que traza una visión de ciudad desde la perspectiva de la administración de turno.

En términos generales, el plan trae una apuesta importante de política pública al incorporar un enfoque poblacional, sectorial y territorial. Además reconoce la importancia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo cual fija el horizonte más allá de los 4 años de gobierno.

No obstante, la estructura en sí mismo del plan tiene inconvenientes en relación a las metas e indicadores. En algunos casos no tienen el nivel de detalle deseado o se presentan como metas ambiciosas que a la larga son insuficientes, como en el caso de la calidad del aire. Incluso, hay problemas de ciudad que no tienen metas específicas en el plan, como la desnutrición crónica, que hoy afecta al 17% de los niños menores de 5 años. Esta meta confirmaría el compromiso de la administración distrital para mejorar la situación nutricional en la primera infancia a través de sus programas.

Aún falta las discusiones en la plenaria del Concejo, y aunque en la Comisión Plan se hicieron ajustes de fondo y la eliminación de 4 artículos a la propuesta original, quedan pendientes los debates asociados a la hacienda pública y la capacidad fiscal del Distrito; al fin de cuentas, todo plan requiere un respaldo financiero para sus propósitos se hagan realidad.

Por: Omar Oróstegui Restrepo, director de Bogotá Cómo Vamos. 

director@bogotacomovamos.org

Columna de Opinión en El Tiempo, 27 de mayo de 2020