Un problema de a pie


Según la Secretaría de Movilidad en su campaña de sensibilización sobre el tema, el problema ha aumentado en el primer semestre de 2014, en comparación con el año pasado.

La respuesta parece sencilla: peatones más conscientes es igual a menor mortalidad, pero la ecuación tiene variables adicionales que es preciso entender. El ejercicio de la autoridad, la correcta inversión en infraestructura, la adecuada pedagogía y una mirada integral desde la movilidad, la salud pública, la seguridad y la convivencia, resultan indispensables para revertir la trágica tendencia.

La sanción formal y social a los comportamientos indebidos es indispensable. En la Encuesta de Percepción Ciudadana, sólo 2 de cada 10 bogotanos considera muy probable que sea castigado por no hacer uso de los puentes peatonales, mientras que en el 2.009 el porcentaje era cerca del 50%. En el mismo sentido, 3 de cada 10 considera poco probable ser castigado por incumplir normas y señales de tránsito.

Como se mencionó, la infraestructura es otro punto que incide en el comportamiento ciudadano: el 38% de los encuestados se siente insatisfecho con las cebras para el paso peatonal y menos de la mitad – 45% – está satisfecho con andenes y separadores.

Si tenemos en cuenta que el 48% de los encuestados considera que el comportamiento de los peatones en Bogotá es malo, estamos en riesgo de que las muertes sigan creciendo. Tomar acciones individuales, colectivas y desde la administración pública es el camino correcto para impedirlo.